Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Dieta mediterránea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dieta mediterránea. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de marzo de 2012

Las propiedades antioxidantes de la dieta mediterránea limitan el deterioro cognitivo

La investigación, que publica la revista 'Journal of Alzheimer's Disease', se ha centrado en una muestra de 447 personas.


Los polifenoles típicos de la dieta mediterránea y sus propiedades antioxidantes limitan el deterioro cognitivo propio del envejecimiento, según destaca un estudio del Hospital Clínic de Barcelona.
  
La investigación, que publica la revista 'Journal of Alzheimer's Disease', se ha centrado en una muestra de 447 personas, a las que se les administró un cuestionario sobre la frecuencia en el consumo de ciertos alimentos, se les practicó una batería neuropsicológica para determinar el rendimiento cognitivo, y se les midió la presencia de polifenoles en orina como marcador de la ingesta de estos antioxidantes.
  
Los resultados muestran que el consumo de aceite de oliva y de café se asocia a mejores puntuaciones en pruebas de memoria verbal, la ingesta de nueces está relacionada con mejor memoria de trabajo y el consumo moderado de vino con una mejor función cognitiva global.
  
La característica común a todos estos alimentos radica en los polifenoles, unas moléculas bioactivas con efectos beneficiosos sobre la modulación de los radicales libres causados por la oxidación.
  
La investigación, realizada por la Unidad de Lípidos del Hospital Clínic de Barcelona, forma parte de un estudio más amplio en unas 7.500 personas de 55 a 80 años denominado Prevención con Dieta Mediterránea (Predimed), financiado por el Instituto de Salud Carlos III, y en el que también participa la Universidad de Navarra.

lunes, 20 de febrero de 2012

La dieta mediterránea puede ayudar a evitar daños cerebrales

No obstante, los autores señalan que ningún estudio hasta ahora había examinado la relación entre el consumo alimenticio y los cambios en el volumen de materia blanca, un marcador de daños cerebrales crónicos.


El consumo de una dieta mediterránea puede contribuir a evitar daños cerebrales, según un estudio publicado en Archives of Neurology. La dieta mediterránea, que incluye pescado, legumbres, vegetales, frutas, cereales, carne, productos lácteos y vino en cantidades moderadas, ya ha mostrado anteriormente los beneficios para prevenir las enfermedades cardiovasculares.

No obstante, los autores señalan que ningún estudio hasta ahora había examinado la relación entre el consumo alimenticio y los cambios en el volumen de materia blanca, un marcador de daños cerebrales crónicos.

Las lesiones de la materia blanca cerebral se suelen dar en personas mayores de 60 años, particularmente en aquellas que son hipertensas o han sufrido un ictus.

El daño en las paredes de los vasos que nutren el cerebro puede provocar que se obstruyan, con lo que llega menos flujo y se daña la materia blanca.

Este fenómeno, que es un indicador de los daños que pueden acabar en enfermedades neurodegenerativas como demencia senil, se ve en una resonancia magnética como unas manchas muy blancas, de ahí que se refieran a la sustancia blanca hiperintensa.

La doctora Hannah Gardener, de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, y su equipo evaluaron durante un año los datos de los hábitos alimenticios de 966 personas adultas, con una media de edad de 72 años, y posteriormente midieron el nivel de sustancia blanca hiperintensa a través de resonancia magnética.

"Aunque la dieta puede ser un importante indicador para predecir la enfermedad vascular, se sabe poco sobre la posible asociación entre los hábitos dietéticos y la materia blanca hiperintensa", indican los autores.

Las imágenes revelaron que había menos sustancia blanca hiperintensa entre los participantes con un mayor consumo de productos mediterráneos.

Los investigadores puntuaron del 0 al 9 a los pacientes según los productos consumidos relacionados con la dieta mediterránea. Un 11,6 por ciento tuvo una puntuación de 0 a 2; un 15,8 por ciento de 3; un 23 por ciento 4; un 23,5 por ciento 5 y el 26,1 por ciento de 6 a 9.

Las mujeres tuvieron puntuaciones más bajas que los hombres y los investigadores observaron que los participantes que indicaron que hacían alguna actividad física, también eran más propensos a comer según la dieta mediterránea.

Por otra parte, los participantes con las puntuaciones a partir de 6 también fueron los que tenían un índice de masa corporal más bajo.

"En resumen, el estudio sugiere una posible asociación protectora entre el aumento del consumo de una dieta mediterránea y los daños en los vasos", concluyen los autores.

Los expertos apuntaron que la disminución de los daños cerebrales detectada pudo ser impulsada por la relación favorable de consumo de grasas monoinsaturadas -grasas que ayudan a bajar el colesterol en la sangre si se utilizan en lugar de las grasas saturadas- sobre las grasas saturadas.

No obstante, señalan que sería necesario hacer más estudios con otros grupos de población.

domingo, 12 de febrero de 2012

Dieta Mediterránea Sí, pero que sea `bio´

Se conoce por dieta mediterránea aquella dieta basada en los alimentos propios de los alimentos de la cuenca de este mar: cereales, frutas, verduras, legumbres, pescado y carne. El aceite de oliva es su componente estrella.


Es una dieta reconocida por la comunidad médica como cardiosaludable. Sus virtudes van mucho más allá de un “corazón sano” y abarcan a todo el organismo, por no hablar de sus cualidades organolépticas. La clave de la alimentación mediterránea está en la frecuencia de consumo de los distintos alimentos. Gran cantidad de frutas y verduras, cereales, legumbres, pescado y carnes blancas, aceite de oliva… Este modelo de dieta saludable y apetitosa se asocia con mayor esperanza de vida y menos enfermedades crónicas. Más salud y vitalidad, en general, para nuestros organismos.

LA FORMA DE COCINAR

El modo de cocinar de los pueblos mediterráneos consiste en usar diversos alimentos que juntos se complementan desde el punto de vista nutricional y gastronómico, realzando el gusto de las comidas, produciendo placer y saciedad. La base de los guisos mediterráneos se prepara salteando en aceite de oliva, cebolla, ajo y tomate. Además se utilizan especias y condimentos variados como limón, vinagre, perejil, menta, orégano, hierbas aromáticas, canela, entre otros, lo cual acentúa el sabor de las comidas y reduce el consumo de sal, explica Inés Urquiaga, coordinadora de la Unidad de Comunicación e Información, PAM Chile. Muchas de las especias utilizadas en la dieta mediterránea, como el romero o el tomillo, el perejil o la menta, tienen innumerables virtudes medicinales. reduce la flatulencia y los gases intestinales.

FALSAS REALIDADES

Ya desde hace años se han exaltado las cualidades y virtudes de la dieta mediterránea. En toda tertulia sobre nutrición siempre se destacan sus beneficios, en la publicidad está muy presente, etc., lo que provoca hasta cierto punto que tengamos ideas equivocadas o falsas “realidades” en torno a la dieta mediterránea. Pero, en cualquier caso, es trascendente que estemos hablando de productos ecológicos, ya que, si no lo son, nuestra alimentación no será tan sana como pretenden los medios al uso cuando hablan de dieta mediterránea. Es mejor comer vegetales convencionales que no comerlos, pero, además, es mucho mejor si son biológicos. Por lo menos, en un buen porcentaje.

LA CIENCIA

Las propiedades saludables que se le atribuyen se basan en la constatación de que, según innumerables estudios científicos llevados a cabo, aunque en los países mediterráneos se consume más grasa que en los EE.UU., la incidencia de enfermedades cardiovasculares es mucho menor en España, Italia, Grecia… que en USA. Hay varias razones. Algunas de ellas parecen estar relacionadas con el mayor consumo de productos ricos en ácidos grasos monoinsaturados en el Mediterráneo, ácidos grasos presentes en el aceite de oliva (que reduce el nivel de colesterol en sangre). También se atribuye al consumo de pescado, en especial pescado azul, rico en ácidos grasos ω-3 y, finalmente, al consumo moderado de vino tinto (por sus antocianos).

Aproximadamente el 35% de la totalidad de muertes debidas al cáncer puede atribuirse a factores dietéticos, según diversas instituciones internacionales. Por otro lado, una dieta rica en hidratos de carbono complejos y fibra, cuya fuente de grasas estuviera constituida primordialmente por ácidos grasos monoinsaturados, al igual que la dieta mediterránea rica en aceite de oliva, está asociada a una baja incidencia de cardiopatía coronaria. El problema radica en que en el Mediterráneo estamos abandonando a pasos agigantados nuestras costumbres milenarias. El retorno a la agricultura ecológica es, o debería serlo, un retorno, también, a la gastronomía tradicional, a las verduras frescas, a las frutas de temporada, a las hortalizas del huerto, al mercado de campesinos…

EL DECÁLOGO MÁS SALUDABLE MEDITERRÁNEO, SÍ, PERO TODO ECOLÓGICO

1. Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición. Es el aceite más utilizado en la cocina mediterránea. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y un tipo de grasa vegetal (monoinsaturado) que le confieren propiedades cardioprotectoras. El aceite es puro oro líquido. Conviene consumirlo habitualmente. En “bio”, por supuesto.

2. Consumir alimentos vegetales en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Las verduras, hortalizas y frutas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra de nuestra dieta y nos aportan, al mismo tiempo, una gran cantidad de agua. Tienen muchos antioxidantes. En The Ecologist no nos cansaremos nunca de recomendar esta dieta como la mejor para la salud del ser humano y también de la Naturaleza, por ser la más eco-nómica y eco-lógica, siempre que sea “bio” y local.

3. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria. El consumo diario de pasta, arroz y cereales en general es imprescindible por su composición rica en carbohidratos. Nos aportan una parte importante de energía necesaria para nuestras actividades diarias. Hay que tener en cuenta que sus productos integrales nos aportan más fibra, minerales y vitaminas. El pan biológico es un alimento completísimo.

4. Los alimentos poco procesados, frescos y locales, son los más adecuados. Es importante aprovechar los productos de temporada ya que, sobre todo en el caso de las frutas y verduras, nos permite consumirlas en su mejor momento, tanto a nivel de aportación de nutrientes como por su aroma y sabor. Es la opción más ecológica en todos los sentidos. Y la más sana. Y la más lógica.

5. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos. Nutricionalmente hay que destacar que los productos lácteos son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc.) y vitaminas. El consumo de leches fermentadas (yogurt, kefir, etc.) mejora nuestra salud porque contienen microorganismos vivos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.

6. La carne roja habría de consumirse con moderación y, si puede ser, como parte de guisados y otras recetas. Carne roja, siempre “bio” y en cantidades pequeñas. La carne puede ser motivo de intoxicación de nuestro organismo. Por ello, hay que consumir poca y de procedencia segura.

7. Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación. Se recomienda el consumo de pescado azul como mínimo una o dos veces a la semana ya que sus grasas, aunque de origen animal, tienen propiedades muy parecidas a las grases de origen vegetal a las que se les atribuyen propiedades protectoras frente enfermedades cardiovasculares. Los huevos son ricos en proteínas de muy buena calidad, grasas y muchas vitaminas y minerales que los convierten en un alimento muy completo. El consumo de huevos tres o cuatro veces a la semana es una buena alternativa a la carne y el pescado. Los ovolacteovegetarianos demuestran que sin pescado, o consumiendo muy poco, se puede vivir perfectamente bien.

8. La fruta fresca habría de ser los postres habituales y, ocasionalmente, dulces, pasteles y postres lácteos. La fruta fresca para los postres. De vez en cuando, sólo de vez en cuando, alguna frivolidad en forma de pasteles, dulces, flanes…

9. El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo. Se dice que lo aconsejable es beber entre 6-8 vasos de agua diarios.

10. Realizar actividad física todos los días (tan importante como comer
adecuadamente). ¿De qué sirve alimentarse muy bien si no se practica ejercicio a diario?

lunes, 30 de enero de 2012

La dieta mediterránea enriquecida con Q10 prolonga la vida

La dieta mediterránea enriquecida con Q10 prolonga la vida, o al menos eso es lo que aseguran los científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). Estos investigadores han revelado a través de un estudio el efecto antioxidante en personas mayores de este modelo alimentario suplementado con esta coenzima.


La molécula Q10 actúa como "una de las principales fábricas de energía del organismo humano, sobre todo a la hora de retardar el estrés oxidativo celular y, con ello, el envejecimiento", explican los especialistas. Además, ejerce como un "potente protector cardiovascular, por fortalecer el sistema inmune y por contribuir a reducir el peso de manera natural", mantienen.

Para extraer estas conclusiones, los investigadores de CIBERobn han realizado un estudio sobre 10 hombres y 10 mujeres mayores de 65 años. El mismo ha estado dirigido desde el Hospital Reina Sofía de Córdoba por el doctor Francisco Pérez Jiménez.

LOS PACIENTES FUERON SOMETIDOS A TRES DIETAS DIFERENTES

Durante el proceso, los voluntarios fueron sometidos a tres dietas isocalóricas durante periodos de 4 semanas para cada una. La primera de ellas fue la mediterránea, suplementada con cápsulas de coenzima Q10; tras esta, la misma pero con cápsulas de placebo; y para finalizar, la dieta occidental rica en grasa saturada.

Tras terminar el estudio, se ha observado que la coenzima Q10 amplifica los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea, ya que "reduce mucho más la expresión postprandial de los genes que codifican las proteínas relacionadas con el estrés oxidativo", manifiestan desde CIBERobn.

A juicio del doctor Pérez Jiménez, "los resultados de la administración de Q10 son más evidentes cuanto mayor sea el déficit de este nutriente". A causa de esto, el estudio "es especialmente interesante en personas mayores", sostiene.

Por todo ello, los especialistas se atreven a asegurar que la combinación de la dieta mediterránea y la coenzima Q10 "previene el riesgo de padecer fatiga física, enfermedades coronarias u obesidad". Algunos de los alimentos en los que se puede encontrar esta molécula son las carnes rojas, los pescados azules, el aceite de soja, los cacahuetes o las espinacas.