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jueves, 24 de mayo de 2012

El principio del fin de la posidonia

Según los resultados del estudio, se apunta a una "extinción funcional" de la especie con un escenario "moderadamente optimista" de emisión de gases de efecto invernadero.


Un estudio realizado por investigadores del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (CSIC-UIB) ha revelado que la densidad de plantas de la especie marina Posidonia oceánica podría disminuir un 90 por ciento a mediados de este siglo, debido al calentamiento del agua superficial del Mar Mediterráneo.
  
Según los resultados del estudio, se apunta a una "extinción funcional" de la especie con un escenario "moderadamente optimista" de emisión de gases de efecto invernadero.
  
Dicho estudio se enmarca en los proyectos españoles VANIMEDAT-2, MEDEICG, ESCENARIOS y el europeo SESAME, y tiene como objetivo "examinar la evolución temporal de la temperatura superficial máxima esperada durante el siglo XXI en el Mediterráneo occidental".
  
En este sentido, el investigador del CSIC en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, Gabriel Jordà, ha señalado que "todos los modelos proyectan un rápido calentamiento del agua superficial del mar balear en verano a lo largo del siglo XXI, lo que daría lugar a un aumento de la frecuencia e intensidad de las olas de calor".
  
Al respecto, ha indicado que "de media, la temperatura en superficie del agua durante la época estival podría aumentar a finales del siglo XXI en 3,4ºC" y que "a partir del año 2050, la temperatura superaría cada verano los 28ºC, provocando la aceleración de la mortalidad de Posidonia".
  
Por otra parte, el investigador del IMEDEA (CSIC-UIB), Carlos Duarte, ha asegurado que a la especie "no le quedan más opciones que adaptarse", hecho que ha considerado de "poco probable, considerando sus bajas tasas de reproducción sexual y mutación", o bien "disminuir drásticamente hasta casi extinguirse".
  
En la misma línea se ha mostrado la investigadora del mismo instituto, Núria Marbà, quien ha recalcado que "si se hubiesen mitigado las perturbaciones locales en 2010, la extinción funcional de las praderas se hubiese retrasado una década", y ha insistido en que "si esa mitigación se produjera en 2030, la extinción sólo se retrasaría dos años".

"LA SOLUCIÓN PASA POR LA RÁPIDA ACCIÓN INTERNACIONAL"

Por ello, ha señalado que "las acciones para mitigar otras perturbaciones locales, a pesar de ser beneficiosas, sólo aumentarían modestamente la resistencia de la especie al calentamiento marino".

Al respecto, los científicos han indicado que "la única solución para garantizar que este ecosistema milenario continúe proporcionando servicios más allá del siglo XXI es la rápida acción internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a niveles muy por debajo de los considerados en este estudio".
  
Cabe señalar que la Posidonia, especie que pueblan los fondos marinos de Baleares y que se encuentran actualmente en regresión, son una especie con un crecimiento extremadamente lento, y se caracteriza por su longevidad milenaria y por formar extensas praderas hasta los 40 metros de profundidad.
  
De entre los beneficios ecosistémicos de la especie, destaca el enterramiento de dióxido de carbono, el reciclado de nutrientes, la protección costera de la erosión y el aumento de la biodiversidad.

sábado, 18 de febrero de 2012

Descubren que la ‘Posidonia oceánica’ es la especie más longeva de la biosfera

Científicos españoles han encontrado en la isla balear de Formentera un clon de Posidonia oceánica, una planta marina endémica del mediterráneola. Según sus investigaciones se trata de la especie más longeva de la biosfera con 100.000 años de edad.


Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha hallado en la isla de Formentera un clon de Posidonia oceanica, una especie marina amenazada y endémica del Mediterráneo, con 100.000 años de edad. Los resultados, que se han publicado en el último número de la revista PLoS ONE, convierten a esta especie en la más longeva de la biosfera.

La clave de su edad está en el crecimiento clonal, un proceso que Posidonia comparte con otras plantas marinas. Está basado en la división constante de las zonas donde producen nuevas células, llamadas meristemos, y del crecimiento extremadamente lento de sus tallos, denominados rizomas.
Los científicos han descubierto que los rizomas crecen de un centímetro cada año y ocupan lentamente el espacio hasta extenderse varios kilómetros produciendo millones de plantas a partir de un mismo clon. Carlos Duarte, investigador del CSIC y coautor del trabajo explica que “estos rizomas son muy resistentes a la degradación y mantienen las conexiones con el mismo clon durante miles de años.

El experto añade que el proceso es lento porque “los tallos tienen un centímetro de diámetro y las hojas pueden alcanzar hasta un metro de longitud. Además, su genoma es muy resistente a las mutaciones”.

Separadas por hasta 10 kilómetros

Los investigadores han tomado muestras en una cincuentena de praderas de Posidonia del mar Mediterráneo, desde Chipre hasta Almería. Tras secuenciar las plantas observaron que muchos clones o genotipos estaban en praderas separadas por hasta 10 kilómetros de distancia.

Los resultados sugieren que la especie se caracteriza porque sus genotipos pueden adaptarse a la variación local de los recursos ajustando su modo de crecimiento. “En regiones pobres en nutrientes, como el mar Mediterráneo, el crecimiento será más lento, las raíces alcanzarán una mayor longitud y las hojas serán más largas y delgadas para aumentar la eficiencia”, informa Duarte.

Los autores del estudio han empleado un modelo para simular el crecimiento clonal y comprobar si era posible que, a pesar de las mutaciones, hallaran el mismo clon.

“El modelo verificó que nuestros muestreos eran compatibles con el crecimiento clonal de Posidonia porque reproducía el mismo patrón de dominancia clonal”, indica Duarte.

El trabajo aporta evidencias de que la edad de los organismos clonales, responsables de más de la mitad de la producción primaria de la biosfera, “se ha subestimado de forma sistemática en la literatura” e insta a seguir investigando en la prolongación de la vida asociada a la clonalidad y en sus posibles implicaciones ecológicas y evolutivas.