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viernes, 1 de marzo de 2013

Tomates ‘ecológicos’, más ricos en azúcares y vitamina C


Algunas frutas y verduras contienen ciertos compuestos químicos (fitoquímicos), como los fenoles, que se creen relacionados con la síntesis de antioxidantes. Con vistas a conseguir vegetales más ricos en fenoles, con interés nutricional, varios estudios científicos han propuesto someter la planta a estrés oxidativo, para que acumulen estas sustancias como mecanismo de defensa.

Ahora, investigadores de la Universidad Federal de Ceará (Brasil) han llegado a la conclusión de que los métodos agrícolas que provocan estrés en las plantas, como los utilizados en la agricultura ecológica, provocan que sus frutos sean más ricos en azúcares, fenoles y vitamina C. El estudio se publica esta semana en PLOS ONE.

La hipótesis de que el estrés oxidativo aumenta las concentraciones de estos compuestos no había sido muy estudiada previamente. Por eso, los investigadores midieron, por un lado, la concentración de fitoquímicos en tomates orgánicos y convencionales; y por otro, la concentración de enzimas relacionadas con el estrés oxidativo.

Las conclusiones mostraron que los frutos procedentes de agricultura orgánica presentan un nivel de estrés mayor, que, unido a la limitación de nitrógeno disponible en el suelo, hace que los frutos sean un 40% más pequeños. Por el contrario, las concentraciones de vitamina C y fenoles fueron un 55% y 139% superiores respecto a los tomates convencionales.

La novedad de este estudio es que parece confirmar la relación entre el metabolismo fenólico y el estrés oxidativo. Los científicos sugieren que los agricultores deberían aceptar un pequeño nivel de estrés en sus frutas y verduras, tal y como ocurre con la agricultura llamada ‘ecológica’, para así mejorar ciertos aspectos nutricionales. Respecto a si las frutas serían más pequeñas, a pesar de tener una mejor calidad nutricional, Laurent Urban, coautor del estudio, declara a SINC: "Creemos que la cantidad justa de estrés al final del crecimiento mejoraría la calidad sin afectar a la cosecha, y actualmente estamos trabajando en este tema".

No obstante, una mayor calidad nutricional no tiene por qué implicar una mejora en la salud. “Es un estudio de contenido nutricional, no de efectos para la salud”, aclara a SINC el profesor de biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia J.M. Mulet. “No han estudiado el efecto de alimentar a diferentes poblaciones con uno y con otro, ni considera factores como la biodisponibilidad o la asimilación”, explica.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cerveza de chufa, un secreto milenario recuperado


Ha leído bien, cerveza de chufa. Y, de hecho, el secreto para elaborar esta original bebida podía leerse ya en una receta del Antiguo Egipto que recoge La historia de las plantas, una obra escrita hace más de dos mil años por el filósofo griego Teofrastro.


En ella se han inspirado los productores valencianos de chufa Terra i Xufa, que han recuperado el refresco y ya han despertado la curiosidad y la sed de muchos. Su cerveza de chufa ecológica -de chufa, cebada, flores de lúpulo, trigo y agua de las Hoces del Cabriel- ha sido una de las atracciones de la última edición de BioCultura e incluso ha comenzado a exportarse a países como Alemania.

Pero la chufa, uno de los cultivos más antiguos de la agricultura, del que se han encontrado restos en vasijas egipcias de hace 4.000 años, esconde todavía más sorpresas. A partir de ella se elaboran otros productos, no solamente alimentarios.

 Aceite y harina de chufa

“Nuestra chufa contiene un porcentaje en aceite superior al 30% y es perfecto para ensaladas, vinagretas, verduras o el aliño de carnes”, destacan también desde Terra i Xufa, una empresa impulsada en 2008 por el joven agricultor valenciano Enric Navarro con criterios de producción ecológica. A nivel alimentario, la planta también les permite ofrecer harina, un ingrediente que se utiliza, entre otros, como complemento dietético.

Bolsas biodegradables de chufa

Pese a sus múltiples usos, se calcula que el 60 % de la chufa que se produce en Valencia es desechada como residuo. Pero esta realidad podría cambiar si se tienen en cuenta hallazgos como el de un equipo de investigadores de la Universidad Miguel Hernández, en Elche. Su trabajo concluye que los residuos de la chufa son idóneos para la producción de bolsas biodegradables, gracias a su alto contenido en almidón.

En definitiva, la chufa puede ser un buen ejemplo de cómo los conocimientos tradicionales -tan remotos como los de los antiguos egipcios- y la investigación científica actual pueden ayudarnos a aprovechar mejor y de forma más sostenible nuestros recursos.


jueves, 18 de octubre de 2012

El coche eléctrico de pila de combustible a la ‘conquista’ de los países nórdicos


Honda ha acordado junto a Toyota, Nissan, Hyundai y distintas organizaciones de los países nórdicos impulsar el vehículo eléctrico de pila de combustible en esta región entre 2014 y 2017, ha informado en un comunicado.


A través del Memorándum de Entendimiento firmado este martes por las empresas y organizaciones, Honda pretende acelerar la introducción de este vehículo en los mercados de Dinamarca, Noruega, Suecia e Islandia, así como las instalaciones de infraestructuras de recarga de hidrógeno.

El coche de pila de combustible, que se alimenta de hidrógeno, emite a la atmósfera vapor de agua, y fue presentado por primera vez en 2008 a través del modelo Honda FCX Clarity.

Este acuerdo supone una continuación del alcanzado en 2009 entre los principales fabricantes de sector de la automoción en Europa, las cuales apuntaron que en 2015 se impulsaría de manera definitiva este modelo en las regiones que cuentan con infraestructuras de recarga de hidrógeno.

La compañía anunció en septiembre el lanzamiento de una nueva generación del coche de pila de combustible en 2015 para Japón, Estados Unidos y Europa con un modelo que prevé reducir de manera significativa los costes.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Estrategias para reducir las emisiones de gases efecto invernadero en las ciudades


Un buen diseño de las aceras de las calles puede reducir en más de un 60% el impacto ambiental. El hormigón y el asfalto son los materiales que generan menos emisiones de gases de efecto invernadero. El granito es la solución más desfavorable para el medio ambiente.


El diseño del mobiliario urbano es un factor clave para minimizar el impacto ambiental de las ciudades. Investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en colaboración con la empresa Inèdit (spin off de la UAB) y la UPC, han llevado a cabo un estudio que determina qué materiales son más adecuados para la construcción de las aceras. Según el estudio, hormigón y asfalto son las soluciones más respetuosas con el medio ambiente, mientras que las aceras de granito, piedra natural mayoritaria en pavimentación exterior, son las que más energía consumen y las que más contribuyen a la emisión de gases efecto invernadero a lo largo de su ciclo de vida. La idoneidad ambiental de una u otra acera dependerá más del tipo de material utilizado que de la durabilidad del pavimento.

Para reducir el consumo de energía fósil y de emisiones de CO2 asociados al transporte urbano, en la planificación urbanística se suele poner mucho énfasis en promover los desplazamientos a pie, mediante la construcción de pavimentos adecuados, tanto desde el punto de vista técnico como económico y estético. Pero la construcción de estos pavimentos y su mantenimiento producen importantes consumos energéticos y gases de efecto invernadero que deben tenerse en cuenta en los balances ambientales asociados al fomento de la movilidad sostenible.

Un equipo de investigadores de la Escuela de Ingeniería de la UAB, en colaboración con la empresa spin off de la UAB Inèdit y la Universitat Politècnica de Catalunya, ha añadido el estudio ambiental del ciclo de vida de los materiales de estos pavimentos para que el proceso de diseño sea realmente completo, si se pretende minimizar el impacto ambiental.

Los científicos han analizado tres tipos de materiales utilizados ampliamente en la construcción de aceras: losas de granito, losas de hormigón y asfalto. Han hecho un inventario de la aportación a la emisión de gases de efecto invernadero a lo largo del ciclo de vida completo de estos tres materiales, a partir de la energía consumida en todo el proceso de producción, transporte, construcción y mantenimiento. Para ello han contabilizado el impacto desde el momento de la fabricación de las losas, ya sea a partir de agregados en el caso del cemento del hormigón, o a partir del petróleo en el caso del asfalto; o desde la extracción y el procesado de la roca en el caso del granito; pasando por todo el período de transporte y colocación, así como por las sucesivas sustituciones de la capa más superficial del pavimento por mantenimiento y reparaciones; hasta la deconstrucción final de la acera.

Mientras el promedio de la vida útil del pavimento de granito y de hormigón está entre los 20 y los 45 años respectivamente, en el caso del asfalto está en tan sólo 15 años. Los investigadores han incorporado 9 escenarios de variabilidad de la vida útil para determinar cuál es el mejor pavimento, por qué y en qué condiciones.

Los resultados indican que la durabilidad de cada diseño tiene un papel fundamental en reducir la demanda total de energía y emisiones de CO2 de las aceras, pudiendo alcanzar reducciones del impacto ambiental de más del 60% en todos los casos.

Cuando se comparan diferentes diseños constructivos, las ganancias ambientales vienen determinadas por el tipo de materiales utilizados más que por la durabilidad de los pavimentos. En términos de contribución al calentamiento global, medida según una magnitud que los científicos llaman potencial de calentamiento global (Global Warming Potential o GWP), el estudio indica, para un período de análisis de 45 años, que las aceras de asfalto con una durabilidad de 15 años son la mejor solución para reducir las emisiones totales de CO2. Éstas emiten un 2.2% menos CO2 que las aceras de hormigón con una durabilidad de 35 años y un 22% menos CO2 que las aceras de granito de 45 años de durabilidad, aún suponiendo que las aceras de asfalto tienen dos veces más operaciones de mantenimiento y reparación .

Sólo cuando se prevé que la duración del pavimento de hormigón supere los 35 años, ésta es la solución más respetuosa con el medio ambiente. El granito, en cambio, debería durar mucho más de 45 años para reducir las emisiones asociadas a las aceras de asfalto y hormigón.

El estudio ha sido publicado en la revista Transportation Research y han participado los investigadores Juan-Manuel F. Mendoza, Jordi Oliver-Solà, Xavier Gabarrell y Joan Rieradevall, del Grupo SosteniPrA del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la UAB, de la empresa spin-off de la UAB Inèdit y del Departamento de Ingeniería Química de la UAB, en la Escuela de Ingeniería; junto con Alejandro Josa, del Departamento de Ingeniería del Terreno, Cartográfica y Geofísica y del Instituto de Sostenibilidad de la Universitat Politècnica de Catalunya.


Universitat Autònoma de Barcelona  

Envases de plástico biodegradables mediante residuos de pan y bollería


En la actualidad los residuos de pan y bollería se destinan, en un porcentaje inferior al 20 por ciento, según las estimaciones de los expertos, a la alimentación animal. El resto de desechos se lleva al vertedero sin separar el pan del envase, lo que hace muy complejo su reciclado. A través de un proyecto europeo en el que participa el Centro Tecnológico de Cereales (Cetece) de Palencia, se pretende aprovechar este subproducto en una alternativa beneficiosa para el medio ambiente: obtener un polímero con el que desarrollar envases de plástico biodegradables.


Como detalla Ana Garcinuño Prados, responsable del Departamento de I+D+i  del Cetece, el proyecto BREAD4PLA, cuya traducción en español sería “pan para plástico”, surge “de la necesidad de la industria de ser más respetuosos con el medioambiente, minimizar los residuos que se producen e intentar revalorizarlos”.

 En la iniciativa participa un consorcio formado por cuatro centros de investigación europeos, experto cada uno en distintas áreas, como son el Instituto Tecnológico del Plástico de Valencia (Aimplas), coordinador del proyecto, el Cetece de Palencia, el Instituto de Agricultura de Alemania (ATB) y la Universidad de Bangor, en Reino Unido. En total, se estima que participarán en las tareas que conforman el proyectocerca de 40 investigadores.

Tal y como apunta la responsable del Departamento de I+D+i del Cetece, el proyecto tiene entre sus principales objetivos “identificar y caracterizar los principales residuos procedentes de las industrias de panificación (panes defectuosos, cortezas procedentes de los panes de molde sin corteza, recortes de bizcochos, etc)”, así como “optimizar procesos de fermentación láctica para obtener a partir de estos residuos ácido láctico”.

Obtención del polímero

Posteriormente, se prevé sintetizar y polimerizar ácido poliláctico (PLA) a partir del ácido láctico, es decir, obtener el bioplástico, y elaborar “un film plástico biodegradable a partir de PLA con propiedades físicas, químicas y mecánicas adecuadas para ser utilizado en el envasado de alimentos”. En concreto, avanza la investigadora, se pretende utilizar este nuevo material en el envasado de pan. 

El proyecto fue aprobado en 2011 y, según las previsiones, las tareas concluirán a finales de 2013. “Podríamos decir que proyecto se encuentra en su ecuador, es decir, ya han sido identificados y caracterizados los principales residuos y ya se han realizado y optimizado los procesos de fermentación para la obtención del ácido láctico”, detalla Garcinuño.

En estos momentos, añade, se está procediendo a la polimerización del PLA (ácido poliláctico) por parte de la Universidad de Bangor.

Programa LIFE+

El proyecto fue presentado a la Comisión Europea en 2010 y se enmarca dentro de una convocatoria del programa europeo LIFE+ que tiene como finalidad contribuir a la consolidación de la base de conocimientos para el desarrollo, la valoración, el seguimiento y la evaluación comunitarias en materia de naturaleza y biodiversidad. 

El presupuesto total asignado es de aproximadamente 1 millón de euros de los cuales la Comisión Europea ha subvencionado el 50 por ciento, mientras que la cantidad restante debe ser aportada de los propios recursos de los centros participantes. 

martes, 9 de octubre de 2012

La fabricación de coches eléctricos produce el doble de emisiones de CO2


Un estudio de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología publicado en el Journal of Industrial Ecology ha determinado que las ventajas para el medio ambiente del coche eléctrico son, cuando menos, discutibles. El trabajo intenta evaluar el ciclo completo de los automóviles, desde su construcción hasta el desguace. Así, el "potencial de calentamiento global" de la fabricación de los vehículos eléctricos es el doble que la de los convencionales, una vez asumida la teoría del origen antropogénico del calentamiento global. La razón estriba sobre todo en la "toxicidad" de las baterías de estos coches, informa The Guardian.


Sin embargo, si se mira toda la vida útil del coche, las emisiones serían menores, de modo que cuantos más kilómetros se hagan con el vehículo mejor sería. Así, las cifras van de un beneficio de los coches eléctricos de un 9 a 14% sobre los de gasolina y una diferencia indistinguible respecto a un diesel sobre una vida útil de 100.000 kilómetros, hasta un beneficio de 27% al 29% respecto a los de gasolina y un 17 al 20% respecto a los diesel a los 200.000 kilómetros.

Pero estas cifras se han calculado respecto al mix energético europeo, y los autores del estudio advierten que en caso de que el sistema eléctrico del país dependa fundamentalmente de la quema de combustibles fósiles no habría ganancia alguna en términos de emisiones de CO2, sino al contrario. Además, la fabricación de los vehículos eléctricos tienen un mayor impacto en la toxicidad, tanto humana como de los ríos, y un mayor consumo de recursos. Por otro lado, los autores indican que al realizarse la combustión en centrales alejadas de núcleos urbanos, las emisiones de otro tipo de partículas negativas para la salud afectarían a menos personas.