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martes, 11 de septiembre de 2012

Restos hallados en 1982 en Teruel son identificados como un nuevo dinosaurio


Investigadores de la Universidad de Zaragoza han identificado al dinosaurio vegetariano más pequeño hallado en la Península Ibérica, un animal de apenas dos metros y 20 kilogramos de peso que vivió en el actual yacimiento paleontológico de Galve (Teruel), tal y como informa EFE.


Este dinosaurio ha sido descrito y reconstruido por el grupo de investigación Aragosaurus-Iuca a partir del análisis de 104 restos de un único ejemplar de la especie, que conforman el esqueleto más completo de un dinosaurio ornitópodo encontrado en España, según informa en un comunicado la institución académica.

Bautizado como Gideonmantellia en homenaje al naturalista inglés del XIX Gideon Mantell, pionero en la investigación de saurópodos, el dinosaurio de Galve era un animal ágil y veloz, con un diseño corporal adaptado para escapar con rapidez de los depredadores al carecer de escudo defensivo.

Los fósiles de este ejemplar de dinosaurio fueron hallados en 1982 en Galve, el yacimiento más importante de Europa continental en cuanto al número de dinosaurios descritos, un total de cuatro, aunque su descripción no se ha realizado hasta la fecha.

Un dinosaurio nuevo

Los restos, expuestos desde años atrás en el museo de esta localidad turolense y conocidos desde entonces como "El Hipsi de Galve", han sido objeto de una investigación coordinada por José Ignacio Canudo, coordinador del grupo Aragosaurus-Iuca.

El estudio realizado permitió descubrir que los restos hallados constituían un dinosaurio nuevo no descrito al presentar una morfología única en los huesos de la cadera y comienzo de la cola.

Entre los fósiles se han encontrado vértebras, parte de la cadera y del miembro trasero, incluyendo un pie prácticamente completo, y aunque no se recuperó nada del cráneo, los investigadores cree que dientes aislados hallados en otros yacimientos podrían pertenecer a este ejemplar.

La reconstrucción realizada a partir de los restos apunta a un ejemplar inmaduro de poco más de un metro que no habría dejado aún de crecer y que en su edad adulta podría alcanzar los dos metros de longitud y los 20 kilogramos de peso.

Restos de 1982

Los restos fueron hallados en los años ochenta del pasado siglo por el investigador José María Herrero, precursor en España de la recogida de fósiles y, especialmente, en la zona de Galve.

Se encontraban depositados en unas arcillas rojas del Cretácico Inferior con una antigüedad de unos 130 millones de años, lo que hace del Gideonmantellia del segundo dinosaurio de esta edad hallado en España.

Estos restos fósiles son los únicos que se conocen de este ejemplar ya que el yacimiento donde se produjo el hallazgo fue destruida por la labor de una mina cercana de extracción de arcillas.

Según las fuentes citadas, la ausencia de la cabeza ha hecho "difícil" la investigación de este ejemplar, que en fechas anteriores fue clasificado junto a otros hallados en Europa, en especial con uno localizado en la Isla de Wight (Inglaterra) llamada Hypsilophodon.

Esta similitud permitiría apuntar a la existencia de una conexión terrestre entre estos espacios geográficos que favorecería la movilidad de estos ejemplares".

El dinosaurio ha sido bautizado también con el sobrenombre Amosanjuanae, en recuerdo a la joven investigadora del grupo Aragosaurus María Olga Amo Sanjuán, fallecida por enfermedad mientras realizaba su tesis doctoral sobre las cáscaras de huevo del Cretácico Inferior en Galve.

viernes, 29 de junio de 2012

Los dinosaurios eran reptiles de ‘sangre caliente’


Después de 40 años de discusión paleontológica, Nature ha publicado un trabajo que desbanca uno de los argumentos más sólidos para creer que los dinosaurios eran de sangre fría. “Como son antiguos reptiles, siempre se había pensado así”, dice a SINC Meike Köler, investigadora del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y primera autora del estudio. 


El trabajo infiere el metabolismo de los dinosaurios a partir del análisis de 115 fémures derechos de 41 especies de mamíferos rumiantes actuales. Hasta ahora, se pensaba que las llamadas ‘líneas de paro del crecimiento’ (LAGs) en los huesos eran exclusivas de los animales de sangre fría. En cambio, los resultados también muestran estas huellas en los animales analizados. 

“Nadie había estudiado los huesos de los mamíferos a fondo, no existe ningún estudio consistente y exhaustivo sobre este tema”, destaca a SINC Köler. De este modo, los científicos del ICP han descartado la hipótesis sobre la cual se sustentaba la ectotermia de los dinosaurios.

Hace un año, un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de California publicó en Science que los saurópodos tenían una temperatura corporal de entre 36 ºC y 38 ºC a partir del estudio del esmalte de los dientes fosilizados. Sin embargo, los científicos no podían concluir si estos dinosaurios de grandes dimensiones compartían mecanismos de regulación interna con los mamíferos, o por el contrario, necesitaban condicionantes externos para regular su temperatura, como los reptiles modernos. 

En los animales conocidos como ‘de sangre fría’, o ectotérmicos, la temperatura de su organismo depende de la ambiental. Durante las estaciones frías y secas, su ritmo  metabólico se ralentiza para aprovechar las fuentes de calor externas. En los períodos favorables, “no tienen un mecanismo interno que les permita acelerar el crecimiento”, explica Köler. Por eso, el tamaño de algunas especies de dinosaurios ha hecho dudar a los científicos de que estos animales, considerados ‘de sangre fría’, pudieran crecer tanto y tan rápido.  

‘Líneas de paro del crecimiento’ 

El tejido óseo de los dinosaurios siempre había sido una contradicción. Sus huesos presentaban LAGs pero aun así existieron especies de grandes dimensiones, como un diplodocus. Otros animales de sangre fría con estas marcas, como los cocodrilos, crecen muy lentamente durante los meses más favorables a su organismo. “Un cocodrilo necesitaría un siglo para medir cuatro metros porque su capacidad de crecimiento es treinta veces menor que la de un animal de sangre caliente”, dice Köler. 

La investigadora describe las marcas en los huesos de los dinosaurios como líneas de paro del crecimiento muy delgadas y oscuras, que siempre se alternan con otros anillos más anchos y ligeros por la perforación de la vascularización –por  donde circulaba su sangre–.  Las marcas más holgadas del hueso indican la capacidad de su metabolismo para crecer rápidamente, de donde los científicos deducen que tenían una alta tasa metabólica, propia de los animales de sangre caliente. 

El comunicado del ICP señala que el hallazgo se hizo por casualidad: “No diseñamos un estudio para encontrar la respuesta a la termofisiología de los dinosaurios, solo pretendíamos conocer mejor la fisiología de los mamíferos actuales y queríamos entender cómo les afecta el ambiente”, confiesa Köhler.

jueves, 10 de mayo de 2012

El gas metano (ventosidades) de los grandes dinosaurios calentaron la tierra hace 150 millones de años

Estos reptiles se caracterizaban por su tamaño descomunal y la enorme longitud de sus cuellos. Igual que en los herbívoros modernos.


Los grandes dinosaurios herbívoros o saurópodos podrían haber producido suficiente cantidad de gas metano como para calentar el clima del Mesozoico (hace 150 millones de años). Este es el resultado de un estudio británico, publicado hoy en la revista Current Biology.

Estos reptiles se caracterizaban por su tamaño descomunal y la enorme longitud de sus cuellos. Igual que en los herbívoros modernos, los estómagos de estos dinosaurios debían contener microbios que fermentaban las plantas ingeridas y permitían su digestión.

Los fisiólogos David Wilkinson y Graeme D. Ruxton, de la universidad John Moores de Liverpool y la de Londres, respectivamente, estudian la ecología de estos animales. En su momento se plantearon la siguiente pregunta: “Si las vacas modernas producen suficiente gas metano como para ser de interés para los climatólogos, ¿qué pasa con los saurópodos?”. Y así empezó su colaboración con Euan Nisbet, experto en gas metano de la Universidad de Londres.

A partir de las emisiones conocidas de animales modernos, los científicos desarrollaron un modelo numérico para estimar el metano producido por los dinosaurios. El resultado de este cálculo depende de la masa total del animal; y un saurópodo medio pesaba unos 20.000 kilogramos.


Más metano que ahora

“El estudio sugiere que estos grandes reptiles podrían haber producido más metano que el conjunto de todas las fuentes actuales, tanto naturales como antropogénicas", ha declarado Wilkinson.

Según el trabajo, los saurópodos habrían emitido unos 520 millones de toneladas de metano al año, cifra comparable a la de las emisiones modernas. Antes de la revolución industrial las emisiones de metano eran de unas 200 millones al año. Los animales modernos rumiantes, incluyendo vacas, cabras, jirafas y otros, producen un total de entre 50 y 100 millones de toneladas por año.

Para los autores, los resultados no sólo muestran "lo extraño y maravilloso que es el funcionamiento del planeta", sino que también sirven para recordar la influencia de los microbios y el metano en el clima de la Tierra.

viernes, 20 de abril de 2012

Los dinosaurios desaparecieron antes de la caída del meteorito hace 65 millones de años


Este trabajo, publicado en 'Biology Letters', determina, a través de un modelo matemático, que el tamaño del bebé fue el factor decisivo en su desaparición.


Científicos de la Universidad de Zurich han llevado a cabo un nuevo estudio acerca de la extinción de los dinosaurios que determina que desaparecieron antes de la caída del meteorito, hace 65 millones de años, y como consecuencia de su reproducción a través de huevos.

Este trabajo, publicado en 'Biology Letters', determina, a través de un modelo matemático, que el tamaño del bebé fue el factor decisivo en su desaparición. Así, mientras otros mamíferos iban evolucionando y sus crías eran cada vez más grandes, los dinosaurios continuaban teniendo crías relativamente pequeñas (por las limitaciones físicas de los huevos) que acababan sucumbiendo antes especies más grandes.

Concretamente, los expertos indican que había crías de dinosaurio que salían del huevo con apenas 10 kilogramos de peso. Mientras, ya existían especies con crías por encima de hasta 30 toneladas, con las que tenían que competir por encontrar alimento.

En este sentido, el autor principal del estudio, Michael Clauss, ha apuntado que "hay de espacio en el ecosistema para especies pequeñas" pero no cuando se trata "de crías de animales de gran tamaño". A su juicio, el problema es que una especie que "reinó" durante millones de años y "no puede transformarse de repente en una de las pequeñas del ecosistema" y "acaba desapareciendo como grupo".

En cuanto a por qué los mamíferos no sucumbieron a una extinción, los científicos han señalado que "no tenían las mismas limitaciones de tamaño", además, mamaban de sus madres, lo que siempre les protegía hasta cierta edad a la hora de luchar por el alimento.

Además, han apuntado que después de la caída del meteorito "el poder alimentarse de la leche de sus madres les permitió hacer frente a la nueva vida después de la catástrofe medioambiental y evolucionar hacia nuevas especies".

Esta teoría se une a las muchas que existen sobre la desaparición de los dinosaurios. Desde hace siglos, los científicos discrepan sobre si los reptiles murieron antes o después de que un meteorito se estrellara contra la Tierra en lo que se conoce como el impacto del Cretácico-Terciario.

lunes, 16 de abril de 2012

Descubren en Patagonia huevos de un enigmático dinosaurio

Lo que hace el descubrimiento único son los dos huevos conservados cerca de los huesos articulados de su extremidad posterior.


Un equipo de investigación argentino-sueco ha informado del hallazgo en la Patagonia de un reservorio de 70 millones de años con huesos y huevos fosilizados únicos, procedentes de un enigmático dinosaurio con forma de ave.
  
"Lo que hace el descubrimiento único son los dos huevos conservados cerca de los huesos articulados de su extremidad posterior. Esta es la primera vez que los huevos se encuentran en las proximidades de los restos óseos de un dinosaurio alvarezsaurido", dice el doctor Martin Kundrat, experto en dinosaurios del grupo del profesor Erik Ahlberg, de la Universidad de Uppsala.
  
La primera expedición conjunta argentino-sueca se llevó a cabo en diciembre de 2010 e incluyó también a Fernando Novas, F. Agnolin F. y J. Powell, del Museo Argentino de Ciencias Naturales.
  
Este dinosaurio representa el último sobreviviente de su tipo de Gondwana, la masa de tierra del sur en la Era Mesozoica. La criatura pertenece a uno de los grupos más misteriosos de los dinosaurios, los Alvarezsauridos, y es uno de los miembros más grandes --2,6 metros-- de esta familia. Primero fue descubierto por el doctor Powell, pero ahora se ha descrito y ha sido denominado Bonapartenykus Ultimus en honor del doctor José Bonaparte, quien descubrió el alvarezsaurido por primera vez en 1991 en la Patagonia.
  
"Esto demuestra que los alvarezsáuridos persistieron en América del Sur hasta el Cretácico más reciente", dice Martin Kundrat.
  
Los dos huevos que se encuentran junto con los huesos podrían haber estado dentro de los oviductos de las hembras Bonapartenykus cuando los animales perecieron. En las cáscaras aparecen otros numerosos fragmentos que pueden ser calcita de la capa de la cáscara interior, lo que sugiere que al menos algunos de los huevos se incubaron y contenían embriones en una etapa avanzada de su desarrollo.
  
Martin Kundrat analizó las cáscaras de huevo y se encontró que no pertenecen a ninguna categoría conocida de la microestructura de la cáscara del huevo basado en la taxonomía. Durante la inspección de las muestras utilizando el microscopio electrónico de barrido también se observaron objetos fosilizados en el interior del conducto de las cáscaras de huevo. Resultó ser la primera evidencia de contaminación por hongos en los huevos de dinosaurio, dice el experto sueco.
  
Los Alvarezsauridos eran pequeños (entre 0,5 y 2,5 metros) dinosaurios bípedos con plumas, hallados en Asia, América del Norte y del Sur. Tenían un cráneo similar a las aves, diminutos dientes, típicos antebrazos robustos, pero abreviados considerablemente, y desarrollaron digitos manuales con masivas falanges incluyendo una  enorme garra.

martes, 3 de abril de 2012

Descubren una «mamá» dinosaurio empollando sus huevos

La escena entera, tal y como estaba ocurriendo entonces, había llegado hasta nuestros días prácticamente intacta.


Cuando los paleontólogos dejaron de cavar y contemplaron lo que habían descubierto se quedaron estupefactos. Tenían ante sus ojos una escena maternal ocurrida hace 70 millones de años. Una hembra de oviraptor -una especie de dinosaurio emplumado de unos 2 metros de largo que recuerda a las aves-, perfectamente fosilizada, empollaba 20 huevos en un nido.

La escena entera, tal y como estaba ocurriendo entonces, había llegado hasta nuestros días prácticamente intacta. El impactante hallazgo fue realizado por investigadores italianos y canadienses en 2007 en el desierto del Gobi y ahora aparece descrito con todo detalle en un artículo de la revista científica PLoS ONE.

Los oviraptor han sido una fuente de especulación sobre el comportamiento de los dinosaurios terópodos no avianos durante décadas, ya que se creía, erróneamente, que eran ladrones de huevos, cuando en realidad cuidaban de los suyos. La expedición realizada en 2007, en la que participaba el científico canadiense John Philip Currie, famoso por sus estudios sobre dinosaurios, e investigadores de la Universidad de Bolonia, descubrió dos nuevos especímenes de Oviraptor en la formación de Baruungoyot, en Mongolia. Uno de ellos se encontraba sobre un nido con huevos, en posición de empollarlos. A pesar del paso del tiempo, algunas de las partes del animal estaban muy bien conservadas, incluidos el cráneo y las patas. El segundo espécimen, algo más pequeño, fue encontrado a unos kilómetros con sus patas y el fémur preservados. 

TURNOS PARA EMPOLLAR

Los paleontólogos creen que estos animales se adaptaban bien a su entorno y eran capaces de vivir tanto en ambientes desérticos como fluviales. Además, poseían una sofisticada estructura social que incluía el empollamiento de los huevos en nidos especialmente preparados. Los adultos hacían turnos para cuidar de sus futuras crías. Los fósiles encontrados por los investigadores también ayudan a disipar definitivamente la idea errónea de que el oviraptor era un ladrón de huevos (es lo que significa su nombre en latín). La primera vez que un fósil de este dinosaurio fue descubierto, su cabeza se encontraba cerca de un nido, lo que se confundió con un acto depredador.

sábado, 10 de marzo de 2012

Otra teoría contradice el aspecto aterrador atribuido a los dinosaurios

Algunos estudios recientes sostienen que eran más parecidos a las aves que a los reptiles. Ahora descubrieron que los microraptores tenían plumas de colores, probablemente para llamar la atención de las hembras.



Hasta un dinosaurio puede parecer elegante cuando viste de negro brillante: un tipo de dinosaurio, más parecido a un ave que a un reptil, tenía plumas de ese color que probablemente servían para llamar la atención cuando quería aparearse, según un artículo aparecido en la revista Science.

Es como vestirse para salir de noche en Nueva York, pero hace 130 millones de años y en China, dijo Mark Norell, del Museo Estadounidense de Ciencias Naturales, uno de los autores del estudio.

Es el ejemplo más antiguo de un animal con ese aspecto iridiscente, dijo la coautora Julia Clarke. En otros animales, sobre todo en las aves, ese brillo en los machos es lo que atrae a las hembras.

Los científicos dedujeron que era brillante por la forma de las bolsas pigmentarias halladas en un fósil en China.

Nada en estos animales, llamados microrraptores porque apenas alcanzaban los 76 centímetros, evoca ese aspecto aterrador de los dinosaurios de las películas de terror: parecen aves negras, salvo que tienen dientes, garras y un extraño juego de alas secundarias sujetas a las patas. También tienen largas plumas ornamentales que se extienden desde la cola. Algunos paleontólogos piensan que son aves.

"Para mí, un pájaro es un animal con mano y muñeca con plumas de vuelo primarias", dijo Larry Martin, profesor de la Universidad de Kansas que no participó del estudio. "Bajo esa definición, el microrraptor es un ave".

Nada de ello, según los autores del estudio. De acuerdo con su esqueleto y músculos, el microrraptor no podía volar, dijo Norell. A lo sumo podía planear desde los árbolesSu esqueleto lo emparenta más con el velociraptor que con las aves modernas, añadió. "Los cuervos no tienen dientes (ni) garras en las manos. Las manos son idénticas a animales feroces como el velociraptor".


Fuente: AP