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jueves, 22 de noviembre de 2012

El cambio climático afecta al 1,6 % del PIB a nivel global anual


Durante su comparecencia en la Comisión de Cambio Climático de la Cámara Baja, Kurcharz ha pintado un panorama catastrófico que ha dicho afecta hoy al 1,6% del PIB a nivel global anual y provoca la muerte diaria de mil niños en el mundo por diferentes consecuencias ligadas al cambio.


El representante ecologista ha citado varios informes internacionales para afirmar que las investigaciones apuntan a que en 2030 los impactos del cambio climático y la contaminación del aire por el transporte y la actividad industrial reducirán el PIB global en un 3,2%.

Asimismo se ha referido al aumento de las sequías, huracanes y e inundaciones, con consecuencias "devastadoras", que se están registrando en todo el mundo debido a éste fenómeno y cómo la pérdida de hielo del polo norte prevista para 2040/2050 ha tenido lugar este verano.

El representante de Ecologistas en Acción ha recordado que justo ayer se supo que la concentración de gases de efecto invernadero -principal acelerador del cambio climático- en la atmósfera alcanzó un nuevo récord histórico en 2011 y ha defendido que hay que cambiar el actual modelo económico neoliberal porque el aumento previsto de la temperatura de dos grados va ser de cuatro.

Nuevo récord

En el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que se hizo publico ayer, la entidad comunicó que la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzó un nuevo récord en 2011, según el 'Boletín sobre los gases de efecto invernadero 2011'.

En este sentido, la OMM ha señalado que, entre 1990 y 2011, hubo un aumento de un 30% del forzante radiactivo --el efecto del calentamiento en el clima de la Tierra-- a causa de dióxido de carbono (CO2) y otros gases que atrapan calor de larga duración.

Por su parte, el secretario general de la OMM, Michel Jarraud, ha explicado que "estos miles de millones de toneladas de dióxido de carbono adicional en la atmósfera permanecerán allí durante siglos, haciendo que el planeta se caliente más y afectando a todos los aspectos de la vida en la Tierra".

jueves, 7 de junio de 2012

El cambio climático se quedará con nosotros muchos siglos, aunque paremos ahora de emitir CO2


Según el experto sobre cambio climático, que también es codirector del Grupo de Trabajo I para el V Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.


“Hay un punto de no retorno si nos fijamos en cuánto tiempo permanece ahora el CO2 en la atmósfera, cuánto tiempo persiste el calentamiento, la duración de la acidez del océano y de los altos niveles del mar”, ha declarado en un encuentro con los medios de comunicación Thomas Stocker, investigador en la Universidad de Berna (Suiza).

Según el experto sobre cambio climático, que también es codirector del Grupo de Trabajo I para el V Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), “a escala humana, ya hemos pasado el punto de no retorno”. “El cambio climático se quedará con nosotros muchos siglos, aunque paremos ahora de emitir CO2 a la atmósfera”, ha advertido.

Para los próximos años, los científicos proponen varios escenarios e hipótesis de cómo se comportará el clima pero “no se sabe lo que pasará exactamente porque depende de cómo se decida actuar”, ha subrayado Stocker a los periodistas.  

“Sabemos parte de lo que ha sucedido, lo que está sucediendo, pero nos queda por saber por qué está sucediendo y qué va a suceder”, ha asegurado Miquel Canals, investigador en la Universidad de Barcelona, uno de los ponentes del congreso.

Los científicos coinciden en afirmar que hay una relación “muy estrecha” entre el aumento máximo de temperaturas que se quiere alcanzar y la cantidad total de CO2 que se emite en todo el mundo.

“Si paramos de repente la deforestación, las emisiones de CO2 bajarían un 15%. Tendría un efecto inmediato”, ha indicado el investigador quien ha añadido que si se invierte en reestructurar infraestructuras de electricidad y calefacción, se podría reducir (en el caso de Suiza) hasta un 40% las emisiones de CO2.

Aunque los científicos proponen mantener un máximo de 1,5 ºC el aumento de las temperaturas, se trata de una cifra que “ya casi no se puede alcanzar”, según Stocker. Pero “aún podemos mantener el aumento de las temperaturas en 2 ºC, desde un punto de vista académico”, ha confirmado el investigador.

Mitigación y adaptación al cambio climático

“Tenemos que adaptarnos ya a un cambio climático cuyas temperaturas alcancen un aumento de 2 ºC, pero es importante mitigar sus efectos, de lo contrario tendremos que adaptarnos en todos los aspectos”, ha revelado el experto.

En este congreso, SINC participará mañana en una mesa redonda titulada “El cambio climático en las redes sociales”.

martes, 15 de mayo de 2012

El metano en el Ártico acelerará el cambio climático


En el hallazgo ha participado el profesor de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia Rodrigo Jiménez.


En el hallazgo participó el profesor de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia (UN), Rodrigo Jiménez Pizarro, quien trabajó junto con un grupo de expertos mundiales en un monitoreo aéreo hecho sobre el Ártico. El profesor Jiménez manifiesta que el proceso observado podría ser una fuente significativa de metano aún no contabilizada.

Dice, además, que el metano es un potente gas de efecto invernadero cuyo incremento está afectando el clima mundial y explica que este, en términos de calentamiento global es 21 veces más poderoso que el bióxido de carbono, aunque solo permanece una décima parte del tiempo que este último en la atmósfera.

El profesor hizo parte del grupo de científicos que desarrolló la campaña “Hippo” (Hiaper Pole to Pole Observations), el cual realizó mediciones atmosféricas de polo a polo, a bordo del avión científico “Hiaper”, del National Center for Atmospheric Research (NCAR), organismo estatal de Estados Unidos.

Para adentrarse en su análisis y en los resultados del hallazgo, el profesor Jiménez indica que el cambio climático tiene dos motores principales: cambios en la composición atmosférica y modificaciones en la superficie del suelo. Con la deforestación o cambios en la tierra, el suelo absorbe más radiación; mientras que en el de composición atmosférica, los jugadores principales son los gases de efecto invernadero de larga vida (el bióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso).

Entre estos gases, el metano ocupa el segundo lugar en importancia después del bióxido de carbono. Dos terceras partes del metano son producidas por actividades del hombre, como la ganadería y una tercera parte proviene de humedales y pantanos.

Una de las preocupaciones ratificadas hoy está en el Ártico. Según el profesor, y haciendo la comparación, esta región es al cambio climático, lo que los canarios son a la pérdida de oxígeno en las minas. Si el canario se muere, es que se está acabando el oxígeno en el socavón. Si el Ártico empieza a sufrir, las cosas no van bien desde el punto de vista climático. “Es un sector muy sensible, porque la reflectividad más alta de la radiación solar es la de la nieve, y una de las más bajas es la del agua. Esto quiere decir que cuando el hielo se derrite, se parte, forma espacios de agua que, a su vez, se calientan significativamente y derriten el mismo hielo, y así sucesivamente; entre más hielo se derrite, más se calienta el agua, más hielo se derrite… como en un círculo vicioso; científicamente es denominado «ciclo de realimentación positiva»”, aclara.

Explica que, en esos procesos, las especies vegetales que habitan regiones como la tundra y la taiga están acostumbradas a tomar su energía en los tres meses de sol que tienen, y después quedan cubiertas de hielo durante nueve meses. Eso significa que la materia orgánica del año anterior probablemente sigue allí, sobre hielo. Esto ha sucedido durante millones de años. “En el Ártico hay una cantidad enorme de materia orgánica escondida, guardada. Si el Ártico se deshiela, esa materia quedaría expuesta al oxígeno y se convertirá en CO2 por acción de bacterias. Con el solo hecho de que haya agua, hay vida anaeróbica, la que genera metano en su proceso metabólico. Y eso parece que fue lo que encontramos”, remarca.

Aclara que el hallazgo también pasó diversos controles, entre ellos, determinar científicamente que no se trataba de fugas en los depósitos de metano de la zona, como el más grande del mundo, el de Prudhoe Bay, en Alaska.

Cara y cruz

El experto afirma que podrían existir dos posibles explicaciones para este hallazgo de emisiones de metano, algo que había sido previsto por otros científicos. La primera, dice, es menos preocupante. Hay suficiente carbón en el Océano Ártico Continental, para que formas de vida anaeróbica generen metano, el cual se acumula y se escapa a través de fracturas en el hielo.

Pero la segunda posible fuente sí es muy preocupante, y son los hidratos de metano. “Hay una cantidad enorme de estos debajo del Ártico, ya sea en el continente o en el mar. Sumados representarían 13 veces el total del carbono que hay en la atmósfera. Estos hidratos son estables mientras la temperatura sea muy baja, pero si esta sube, el metano podría escapar. “Solo Hollywood se atrevería a decir que esa enorme cantidad de metano escaparía súbitamente a la atmósfera. No obstante, con una sola pequeña fracción de esa cantidad, estaríamos en problemas climáticos aún más serios, como una mayor aceleración en el cambio climático y aumento de temperaturas”, afirma.

Explica que, en la actualidad, la concentración de bióxido de carbono en la atmósfera en promedio es de 395 partes por millón de carbono. A las tasas actuales de emisión esa concentración aumenta al 0,5% anual. Si no hacemos nada esto implicaría un aumento global de temperatura de casi 4 grados centígrados al final del siglo XXI. Si los procesos de realimentación positiva se activan, el aumento sería mucho mayor, con consecuencias nefastas para la vida misma (extinción de especies, alteraciones climáticas, biológicas, cíclicas, etc.).

Para los hidratos, afirma el profesor Jiménez, también hay círculos viciosos, o realimentación positiva. Entre más se caliente el mar más riesgo hay de que se libere metano. Además el aumento esperado del nivel del mar implica que vía nivel freático los hidratos cercanos a las costas se calienten y también liberen metano a la atmósfera, con todos los efectos negativos del caso.

Aclara que el cambio climático es un proceso irreversible en el corto y mediano plazo y que no hay soluciones técnicas a la vista para el problema, salvo un gran componente de adaptación y mantener los esfuerzos de mitigación. “Es como preguntar si hay soluciones técnicas fáciles para un tsunami”, puntualizó.

Los análisis del grupo fueron publicados en un artículo de la Revista Nature Geoscience –una de las publicaciones más prestigiosas del mundo de la ciencia– en su edición del 22 de abril pasado.

“No tenemos explicaciones concluyentes. Para poder hacerlo, hubiese tocado bajarse del avión y tomar muestras y mediciones en el mar. Solo adelantamos la investigación a partir de mediciones aéreas”, puntualiza.

sábado, 21 de abril de 2012

Expertos mundiales unifican esfuerzos para evitar la deforestación por el cambio climático

El evento, organizado por el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña (CTFC), pretende encontrar los mecanismos adecuados para reducir las emisiones que provocan la deforestación a través de la participación de expertos internacionales en este ámbito.


Expertos mundiales han protagonizado un encuentro en Barcelona para unificar esfuerzos en la gestión de los bosques frente al cambio climático y buscar colaboración en materia de gestión forestal sostenible.
  
El evento, organizado por el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña (CTFC), pretende encontrar los mecanismos adecuados para reducir las emisiones que provocan la deforestación a través de la participación de expertos internacionales en este ámbito, según ha concretado el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural de la Generalitat, Josep María Pelegrí, que a su vez preside el CTFC.
  
Los participantes también han presentado las recientes iniciativas llevadas a cabo en el Climate Focus, entidad que trabaja para el desarrollo de las políticas que reducen las emisiones de gases invernadero, y pionera en los mercados de carbono desde sus inicios.
  
La reunión pretende facilitar interacciones y sinergias entre los expertos para conseguir frenar la deforestación a nivel mundial y potenciar el papel de los bosques en la mitigación del cambio climático.
  
El 61% de la superficie de Cataluña está ocupada por terrenos forestales, que actúan como reserva de dióxido de carbono fijo y neutralizan las emisiones negativas a la atmósfera.

miércoles, 18 de abril de 2012

Informe sobre la evolución del cambio climático


Según el informe, elaborado a partir del análisis de los datos meteorológicos de 102 países, en esa década se produjeron inundaciones en el 63% de los países que participan en el estudio.


Según el “Informe de la década 2001-2010 sobre el Clima Mundial”, elaborado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el cambio climático se ha acelerado en los últimos años y ha entrado en un periodo caracterizado por las precipitaciones, las temperaturas extremas y numerosos fenómenos meteorológicos extraordinarios. 

Según el informe, elaborado a partir del análisis de los datos meteorológicos de 102 países, en esa década se produjeron inundaciones en el 63% de los países que participan en el estudio, mientras que en el 43% se registraron problemas de sequía. 

En grandes zonas del hemisferio norte el volumen de precipitaciones se situó por encima de la media de los años anteriores, especialmente en el este de Estados Unidos, el norte y este de Canadá, Europa y Asia central, Colombia, el norte y el sur de Brasil, Uruguay y la zona norte de Argentina. 

Por el contrario, en el oeste de Estados Unidos, el suroeste de Canadá, Alaska, el sur y el oeste de Europa, el sur de Asia, Centroamérica, África central y la zona de la Amazonía las precipitaciones se situaron por debajo de la media.

En cuanto a las temperaturas, la citada década fue la más cálida desde que se dispone de registros (1850), con unas temperaturas que se situaron en torno a 0,46 grados centígrados por encima de la media de temperaturas máximas que hubo entre 1961 y 1990. Asimismo, nueve de los años de esa década se situaron entre los 10 más cálidos desde 1850 y para el 90% de los países encuestados esta década fue la más cálida desde que se tienen registros. 

Los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, sequías, ciclones y olas de calor y de frío, afectaron prácticamente a todas la regiones del planeta, si bien el informe recoge dos olas de calor excepcionales que azotaron Europa y Rusia en los veranos de 2003 y 2010 respectivamente, y que tuvieron como consecuencia miles de muertes e incendios. 

Respecto a los efectos ya visibles del cambio climático en Europa, la Agencia Europea del Medio Ambiente precisa que en los países del sur de Europa está aumentando el riesgo de sufrir sequías y disminuyendo la disponibilidad del agua, lo que se combina con la creciente demanda de este recurso por parte de la agricultura, el turismo y el uso residencial. 

Además, estos países también están experimentando importantes pérdidas de biodiversidad y aumento de los incendios forestales y de olas de calor, lo que está afectando a la salud humana y tiene como consecuencia una menor disponibilidad de agua para la energía hidroeléctrica y temperaturas más altas que afectan al turismo. 

Puede descargarse el informe en la siguiente página Web:

martes, 17 de abril de 2012

El cambio climático cambiará los ecosistemas polares

Como parte de los experimentos, los autores del estudio mantuvieron las muestras en laboratorio a distintas temperaturas durante varios meses.


Los tapetes microbianos constituyen la mayor biomasa no marina y acumulan la mayor biodiversidad en las zonas polares. Experimentos basados en muestras obtenidas en la isla Livingston de la Antártida y en distintas zonas del Ártico, determinaron recientemente que el actual cambio climático podría producir alteraciones importantes en estos tapetes biológicos formados por múltiples capas de microorganismos.

Como parte de los experimentos, los autores del estudio mantuvieron las muestras en laboratorio a distintas temperaturas durante varios meses. Las temperaturas oscilaron entre las que hoy se encuentran en los polos y las que pronostican los modelos de cambio climático para las siguientes décadas. 

Los resultados obtenidos indicaron un notable cambio en las relaciones entre las especies que componen los tapetes microbianos. Habría un aumento de la diversidad de cianobacterias —los microorganismos más abundantes en las regiones polares—, pero se produciría también un cambio en la dominancia de las especies, de modo que algunas especies dominantes a bajas temperaturas desaparecerían a las temperaturas pronosticadas. A las temperaturas más elevadas, la tendencia se invierte: disminuye la diversidad y los tapetes tienden a desestabilizarse y a una potencial desaparición.

Estas variaciones en las especies tendrían importantes repercusiones sobre el resto de los organismos que componen la vida microbiana de los polos: virus, bacterias, protozoos, hongos, gusanos nematodos y tardígrados, los cuales se alimentan de cianobacterias.

“Uno de los resultados más sorprendentes de esta investigación ha sido el descubrimiento de que, a las temperaturas esperadas en los polos, las cianobacterias que dominan los tapetes microbianos comienzan a producir toxinas, en particular microcistinas, que pueden tener una gran influencia en el resto de los organismos del tapete”, asegura el Dr. Antonio Quesada de la Universidad Autónoma e Madrid, firmante del estudio.

Las microcistinas son producidas por cianobacterias de ecosistemas acuáticos y son bien conocidas por los científicos en regiones templadas, sin embargo son muy escasas en los ecosistemas polares. De hecho, el estudio en cuestión ha sido el primero en describirlas en el Ártico.

“Sus efectos pueden ser letales sobre ciertos organismos, y por tanto las consecuencias del  cambio climático sobre las comunidades más importantes y diversas de las zonas polares fuera de los océanos podrían llegar a ser cruciales para el mantenimiento de los ecosistemas polares tal y como hoy los conocemos”, concluye el Dr. Quesada. 

En el estudio, recientemente publicado en Nature Climate Change, participan además investigadores pertenecientes a la Universidad de Valencia y a centros de investigación de Alemania, Reino Unido y Nueva Zelanda.

domingo, 1 de abril de 2012

Un estudio vincula el cambio climático con las catástrofes naturales

El planeta debe prepararse para enfrentar un aumento del calor, sequías más fuertes y lluvias más violentas. El centro de América del Norte y el sur de Europa, entre las zonas más vulnerables. Bombay podría volverse "inhabitable".


El "mensaje principal" del informe publicado el miércoles por el GIEC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la Evolución del Clima) es que "sabemos suficiente para tomar las decisiones adecuadas sobre la forma de hacer frente a los riesgos de catástrofes vinculadas al clima", según Chris Field, uno de los responsables de este grupo.

Este informe de 592 páginas, cuyas principales conclusiones ya fueron publicadas en noviembre, es la síntesis más completa hasta la fecha para explorar mejor los vínculos que pueden existir entre el calentamiento de la temperatura global vinculada a las emisiones de gases con efectos invernadero (GES) y acontecimientos meteorológicos como ciclones, canículas, sequías e inundaciones.

Según el GIEC, "hay señales que muestran que el cambio climático provocó modificaciones" en ciertos episodios extremos desde hace 50 años y los modelos numéricos prevén una intensificación en las próximas décadas.

En el futuro es probable que la duración y el número de olas de calor aumenten "en muchas regiones del globo", según los científicos. Estos también prevén una frecuencia más elevada de los episodios de fuertes lluvias, en particular en las altas latitudes y en las regiones tropicales. Las sequías también serán más prolongadas e intensas en determinadas regiones, sobre todo en el sur de Europa y en los países mediterráneos, pero también en el centro de América del Norte.

"En casi todas partes existe un riesgo, tanto en las regiones desarrolladas como en las regiones en vías de desarrollo, en las zonas donde hay un problema de exceso de agua así como donde existe un problema de insuficiencia", destacó Field durante una teleconferencia.

Sin embargo, "el informe distingue regiones particularmente vulnerables", agregó, citando a las grandes ciudades de los países en vías de desarrollo, a las zonas costeras y a los pequeños Estados insulares.

Este informe se refiere también a la vulnerabilidad de una ciudad como Bombay, donde algunas zonas podrían convertirse en "inhabitables".

"El mundo deberá adaptarse y reducir (sus emisiones de GES) si queremos enfrentar al cambio climático", recordó el indio Rajendra Pachauri, presidente del GIEC.

Este informe específico, que se basa en más de mil estudios ya publicados, contribuirá al próximo gran informe del GIEC esperado para 2013-2014 (el último data de 2007).

La revista Nature Climate Change publicó el lunes pasado un estudio de dos investigadores del Instituto Potsdam que también establece vínculos entre el calentamiento y algunos episodios meteorológicos extremos ocurridos durante la última década.


Fuente: AFP

jueves, 29 de marzo de 2012

El aumento de la temperatura de la tierra ha sido ‘constante’ desde 1971

Las conclusiones preliminares del informe de la OMM demuestran que la disminución.

Durante este periodo los fenómenos atmosféricos y oceánicos como los episodios de La Niña han provocado durante unos años una bajada temporal de las temperaturas. Sin embargo, no han frenado la tendencia predominante al calentamiento.


Las conclusiones preliminares del informe de la OMM demuestran que la disminución “radical y continua” del hielo marino del Ártico ha sido una de las características más destacadas de la evolución del estado del clima durante el decenio. Además, la media mundial de precipitaciones ha sido la segunda más elevada desde 1901 y el fenómeno extremo que se ha notificado con mayor frecuencia han sido las inundaciones.

“La Declaración anual de 2011 confirma que el cambio climático no es una lejana amenaza futura, sino que ya está teniendo lugar en la actualidad. El calentamiento mundial se debe a las actividades humanas y está teniendo efectos de gran alcance y potencialmente irreversibles en la Tierra, la atmósfera y los océanos”, ha explicado Michel Jarraud, secretario general de la OMM.

El informe destaca además que el año 2011 ha sido el undécimo año más cálido desde que se iniciaran los registros en 1850. En la década 2001-2010 las temperaturas mundiales de la superficie del suelo y del mar superaron en 0,46 °C la media a largo plazo de 14 °C correspondiente al período de 1961 a 1990.

Nueve años de ese decenio estuvieron entre los diez más cálidos jamás registrados. El año más cálido de todos fue 2010, seguido de cerca por 2005, con una temperatura media estimada en 0,53 °C por encima de la media a largo plazo.

Una década de grandes precipitaciones

Desde 1901 el decenio 2001-2010 fue el segundo con las precipitaciones medias mundiales (lluvia, nieve, etc.) más elevadas sobre la Tierra, después del de 1951-1960. En gran parte del hemisferio norte se registraron condiciones de humedad superiores a la media (como en EE UU, en el norte y este de Canadá, y en numerosas partes de Europa y Asia central).

Pero en otras regiones, las precipitaciones medias fueron inferiores a las normales y provocaron sequías. El oeste de EE UU, el suroeste de Canadá, gran parte del sur y el oeste de Europa, y la mayoría de las zonas del sur de Asia, África central, la zona central de América del Sur, y el este y el sureste de Australia fueron los más afectados.

Las inundaciones afectaron también numerosas zonas del mundo: este de Europa en 2001 y 2005, África en 2008, Asia (en particular Pakistán) en 2010, y Australia en 2010.

Otros fenómenos extremos como los ciclones tropicales alcanzaron el nivel más elevado registrado en la cuenca del Atlántico Norte. En 2005 el huracán Katrina, de categoría 5, se cobró más de 1.800 víctimas mortales. En 2008, el ciclón tropical Nargis fue el peor desastre natural sucedido en Myanmar y el más mortífero a escala mundial durante ese decenio. Causó la muerte de más de 70.000 personas.

Mientras que la extensión del hielo marino en el Ártico se ha reducido a niveles casi sin precedentes (en 2011 estaba un 35% por debajo de la media del período 1979-2000), la actividad de los ciclones tropicales a escala mundial se ha situado por debajo de la media. No obstante, en EE UU se dio una de las temporadas de tornados más destructivas jamás registradas.

viernes, 23 de marzo de 2012

El cambio climático adelanta la primavera y provoca la floración fuera de temporada

El estudio, publicado en 'Nature', destaca que, con el calentamiento del aire, un gen de control, denominado PIF4, activa la vía de la floración, pero a temperaturas más bajas el gen es incapaz de actuar.


Un equipo de científicos, financiado por el Consejo de Investigación en Biotecnología y Ciencias Biológicas (BBSRC, por sus siglas en inglés) ha explicado que el cambio climático está adelantando la primavera, lo que provoca la floración fuera de temporada.
  
El estudio, publicado en 'Nature', destaca que, con el calentamiento del aire, un gen de control, denominado PIF4, activa la vía de la floración, pero a temperaturas más bajas el gen es incapaz de actuar. "Lo que es sorprendente es que la temperatura, por sí sola, sea capaz de ejercer tal control sobre la actividad del PIF4", vital para controlar otros aspectos de la respuesta de las plantas al calor, como, por ejemplo, el crecimiento; pero esta es la primera vez que se demuestra que el gen es necesario para la activación de la floración por la temperatura", ha apuntado el principal autor del trabajo Phil Wigge.
  
La floración es activada por una molécula especial, denominada Florigen; y, a su vez, Florigen se activa a través de diferentes señales, incluyendo los días más largos de la primavera. Algunas plantas se basan más en la temperatura, y otras en la duración del día, para controlar las etapas clave de su ciclo de vida, tales como la aparición de hojas y la floración. A temperaturas más bajas, las plantas también pueden florecer, pero a través de otras vías.
  
"Los resultados explican, a nivel molecular, lo que se observa en los jardines, cuando llegan las temperaturas más cálidas de la primavera", ha afirmado Wigge, quien ha añadido que "esto también explica por qué las plantas están floreciendo antes de tiempo, como resultado del cambio climático."
  
Wigge y sus colaboradores esperan que su investigación, con el tiempo, permita que se desarrollen cultivos resistentes a la temperatura. Las plantas de cultivo, a menudo, responden muy fuertemente a las temperaturas más cálidas, lo cual reduce su rendimiento. Al entender, a nivel molecular, cómo detectan las plantas la temperatura, el equipo espera producir cultivos más resistentes al cambio climático.
  
"Conocer a los actores clave en las vías de respuesta a la temperatura será una valiosa herramienta para garantizar la seguridad alimentaria en una era de cambio climático", ha concluido Wigge.

jueves, 22 de marzo de 2012

El Cambio Climático y su Impacto en los Valores Extremos

Para hacer frente a este problema, se iniciaron en los 90 negociaciones internacionales para limitar las emisiones de dióxido de carbono y metano.


El cambio climático es uno de los desafíos globales que a los que se enfrenta la sociedad hoy en día y al que se enfrentará en el futuro. Del cambio climático se esperan consecuencias sociales, económicas y ambientales. Para hacer frente a este problema, se iniciaron en los 90 negociaciones internacionales para limitar las emisiones de dióxido de carbono y metano. Las Naciones Unidas y la Organización Meteorológica Mundial establecieron el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) con el fin de dar asesoramiento científico sobre las causas, los impactos y las estrategias de adaptación y mitigación. Aquí se hace un breve resumen acerca de los enfoques actuales de la evaluación del impacto del cambio climático, haciendo hincapié en los eventos extremos naturales, como son las sequías o las olas de calor. Por último, se exponen las consecuencias potenciales del cambio climático en el ciclo hidrológico en España.

[Malaak Kallache, IMDEA Agua]

La Existencia del Cambio Climático

Desde hace varias décadas, la humanidad se ha dado cuenta de su capacidad para cambiar las condiciones ambientales, incluso a escala global. La aparición y la estabilización del agujero de ozono puede servir como un ejemplo de la interacción entre la ecosfera y la antroposfera a escala global. Ya en la decáda de 1860, científicos como Tyndall [1861] reconocieron el efecto invernadero de la tierra. Luego, durante las décadas de 1980 y 1990, una conciencia científica comenzó a surgir exponiendo que la emisión de “gases de efecto invernadero” (básicamente dióxido de carbono y metano) a la atmósfera estaba dando lugar a un aumento de la temperatura global. Este efecto se denomina hoy en día “calentamiento global” o “cambio climático” y se ha demostrado de muchas maneras por la Ciencia [véase, por ejemplo, el IPCC 2001, IPCC, 2007]. Desde hace varias décadas la preocupación por el cambio climático y sus impactos potencialmente críticos ha despertado la atención internacional. Un hito en las negociaciones internacionales fue la firma del protocolo de Kyoto en 1997. Sin embargo, tras el fracaso de la Cumbre del Clima de la ONU en Copenhague 2009 (COP15), parece que estamos lejos de determinar una estrategia común global para mitigar el cambio climático. En Copenhague no pudieron ser adoptados compromisos vinculantes en cuanto a emisiones de CO2, a pesar de que la gran mayoría de los países estaban de acuerdo.
Origen y Impacto del Cambio Climático

Hoy en día la detección y atribución del cambio climático así como su impacto sobre la sociedad y la naturaleza, forman ya parte de la investigación científica. Es más, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) fue establecido por las Naciones Unidas y la Organización Meteorológica Mundial con el fin de examinar las pruebas de los efectos antropogénicos en el cambio climático. Esta institución también trabaja en la formulación de posibles escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero, con el fin de predecir futuros cambios climáticos. Se espera que el próximo informe de evaluación del IPCC vea la luz en 2013/2014 (véase www.ipcc.ch). Los informes científicos de evaluación del IPCC [IPCC, 2007] muestran que es muy probable que la mayor parte del aumento observado en las temperaturas medias mundiales desde mediados del siglo XX se deba al aumento observado en las concentraciones gases de efecto invernadero de origen antropogénico, es decir, el aumento de la temperatura probablemente esté causado por el hombre. Sólo una pequeña parte de los científicos pone este resultado en duda. Sin embargo, el debate público es mucho más controvertido, impulsado por grupos con intereses políticos o económicos [cf. RealClimate, 2011]. Cuando pasamos de la pregunta “¿Existe el cambio climático provocado por el hombre o no?” a preguntas como “¿Cómo será el cambio climático en el futuro?” o “¿Cómo nos podemos enfrentar a este desafío?”, deben ser contempladas muchas más incertidumbres, decisiones subjetivas e intereses. Así pues, estas cuestiones tienen también importantes componentes políticos y sociales, y no solamente científicos.

Estudios actuales sugieren graves consecuencias del cambio político a nivel social, económico y ambiental [cf. Stern, 2006]. Aunque el cambio climático va unido con un aumento muy lento de la temperatura, éste podría causar un cambio en los valores extremos de diferentes variables climáticas e hidrológicas (como olas de calor, inundaciones o fuertes precipitaciones). Es una creencia generalizada que el cambio climático conduce a un aumento de la frecuencia y magnitud de eventos climáticos severos. Esto es confirmado por un gran número de registros meteorológicos (por ejemplo, eventos con las temperaturas más altas, con las precipitaciones más intentas o con las sequías más largas) que han sido superados en las últimas dos décadas [FOE 1997]. El IPCC afirma que “pequeñas variaciones en los valores medios del clima o en la variabilidad climática pueden producir cambios relativamente grandes en la frecuencia de los eventos extremos”, reconociendo que cambios sustanciales en el comportamiento extremo no son impensables desde una perspectiva científica [IPCC 2001]. Así pues, la preocupación no es tanto por el aumento de la temperatura media de aproximadamente 0,74 ºC que se ha producido desde 1906, sino sobre todo por la futura evolución del clima.

Futuro Desarrollo

La cantidad de emisiones de dióxido de carbono (CO2) en el futuro dependerá del desarrollo de la sociedad, por ejemplo, de sus hábitos de consumo o su capacidad de innovación de nuevas tecnologías. Para hacer frente a esta incertidumbre, varios escenarios han sido diseñados para describir la posible evolución del medio ambiente y de la sociedad en el futuro. Es el caso del Informe especial sobre escenarios de emisiones (IE-EE) del IPPCC, que contempla especialmente los cambios en las emisiones y en las concentraciones de gases de efecto invernadero y de aerosoles, ver Nakicenovic et al., [2000]). Las cuatro principales líneas evolutivas que describen los escenarios combinan dos conjuntos de tendencias divergentes: una conjunto varía entre grandes valores económicos y grandes valores ambientales, mientras que el otro conjunto varía entre la creciente globalización y regionalización. Las líneas evolutivas se resumen del modo siguiente:

A1: Un mundo futuro de rápido crecimiento económico, con la población mundial alcanzando su máximo a mediados de siglo y disminuyendo posteriormente, y con la rápida introducción de nuevas tecnologías más eficientes.
A2: Un mundo muy heterogéneo con un continuo incremento de la población mundial y con un  crecimiento económico orientado regionalmente y más fragmentado y lento que en las otras líneas evolutivas.
B1: Un mundo convergente con la misma población global que en la línea evolutiva A1, pero con cambios rápidos en las estructuras económicas que lleven hacia una economía de servicios y de la información, con reducciones en el consumo de materiales, y la introducción de tecnologías limpias y eficientes en relación con los recursos.
B2: Un mundo en el que destacan las soluciones locales a la sostenibilidad económica, social y ambiental, con una población en continuo crecimiento (pero menor que en A2) y con un desarrollo económico intermedio.

Las proyecciones realizadas con estos grupos de escenarios principales, estiman que el calentamiento medio del aire superficial al final de este siglo iría desde los 1.8ºC en un escenario de bajas emisiones (B1) hasta los 4.0ºC para el escenario de altas emisiones (A1FI, sub-escenario de A1) [IPCC, 2007]. Sin embargo, estas cifras están sujetas a debate científico y es posible que varíen en el próximo informe del IPCC en 2013.

Para períodos futuros no hay observaciones disponibles. Por lo tanto, el impacto del cambio climático en futuros períodos de tiempo comúnmente se explora por medio de proyecciones  de modelos de circulación general (MCG) [véase, por ejemplo, Baettig et al., 2007]. Estos modelos dinámicos tienen la finalidadad de simular el cambio del clima debido a las cambio en condiciones de las zonas límite (por ejemplo, la temperatura de la superficie del mar). Típicamente combinan un componente atmosférico y un componente marino. La superficie del mar es la interfaz: Aquí se producen las transferencias del agua (evaporación/ precipitación) y de momentum. Un acoplamiento exacto de la rápida atmósfera en el lento océano (con larga memoria) es esencial para simular los sistemas atmosféricos a gran escala, por ejemplo, el Niño – Oscilación Sur (ENOS). Varios grupos de científicos han desarrollado diferentes modelos MCG, que pueden dar resultados divergentes, pero entre los que no puede identificarse hasta ahora un mejor modelo. Los resultados de las distintas simulaciones son evaluados y presentados en grandes proyectos de intercomparación de modelos [véase, por ejemplo CMIP5, 2008]. Para los estudios de análisis del cambio climático, estos modelos se ejecutan bajo condiciones actuales (aquí se utiliza comúnmente el control 20C3M, lo que se traduce en un aumento de los gases de efecto invernadero y de los aerosoles de sulfato, tal y como ha ocurrido en el siglo XX) y bajo escenarios que representan supuestos acerca de la posible evolución del medio ambiente y de la sociedad. Por lo general, un estudio ejecutará el mismo modelo varias veces, trabajará con diferentes modelos MCG y bajo diferentes escenarios, con la finalidad de obtener una estimación de la variabilidad de los resultados debido a la incertidumbre sobre los parámetros iniciales, sobre el modelo y sobre las condiciones futuras. La variables climáticas a una escala regional más detallada, son generadas por modelos climáticos regionales (MCR) [cf., por ejemplo, Rummukainen, 2010], y por modelos hidrológicos cuando las variables hidrológicas son examinadas [cf., Por ejemplo, Jones et al., 2006]. Los productos de los modelos son cuadriculados. Proporcionan, por ejemplo, la precipitación total de una región con la forma de un rectángulo.  Los MCR pueden proporcionar información con resoluciones tan buenas como pueden ser los 50 o 25 km. Sin embargo, este tipo de información normalmente no se puede utilizar directamente para estudios de impacto local. Para comparar los resultados de los modelos, que representan celdas de una cuadrícula, y las observaciones, derivadas de las estaciones (localizaciones de puntos), tienen que ser llevados a un mismo nivel. Esto se realiza bien mediante la regionalización de las observaciones, o bien mediante la reducción de escala de los resultados de los modelos. Se han propuesto distintas maneras para reducir la escala, tanto para valores valores medios [Fowler et al., 2007] como para valores extremos [cf. Friederichs and Hense, 2007; Benestad, 2009; Cannon, 2010].

Análisis de los Valores Extremos

El análisis de los valores extremos desempeña un papel importante en los estudios del cambio climático y de la gestión de los recursos hídricos, como por ejemplo, en el diseño de construcciones destinadas a la protección frente a inundaciones, como presas y diques. Este análisis se puede hacer con observaciones o con resultados a partir de modelos (con reducción de escala). Los índices son un instrumento frecuentemente utilizado para describir las características de los fenómenos climáticos extremos y su cambio [Beniston et al, 2004; Baettig et al, 2007]. Comúnmente los índices resumen los datos que están por encima de un cierto umbral, como por ejemplo el número de días al año en el que la temperatura en un lugar determinado supera los 30°C, o “el año más caloroso en 20 años”. Sin embargo, en muchas aplicaciones los eventos extremos son poco frecuentes, como ocurre con las inundaciones o las tormentas. En estos casos, la evaluación de eventos muy extremos ya no puede basarse en el recuento de evento, y hay que basarse en estudios estadísticos de los valores extremos (EVT) [cf. Embrechts et al., 1997]. Los EVT se ocupan de eventos poco frecuentes, y por eso una distribución teórica (la distribución generalizada del valor extremo [GEV] o la distribución de Pareto generalizada) es la que se ajusta a estos eventos. Los resultados se obtienen a partir de este modelo estadístico. Mediante el adecuado uso de técnicas de estimación de parámetros es posible conseguir una evaluación de la incertidumbre de los indicadores estadísticos derivados, como los cuantiles y la tasa de incidencia. La estimación de periodos de retorno para inundaciones que se repiten cada 100 años es un importante ejemplo y es útil en la gestión del agua. Los EVT han evolucionado constantemente desde el fundamental trabajo de Gumbel [1958] [cf. Coles, 2001;. Katz et al, 2005], jugando un papel importante en los estudios de evaluación de riesgos.

Impactos del Cambio Climático en los Valores Extremos

Es probable que los cambios en los valores climáticos e hidrológicos extremos debidos al cambio climático tendrán el mayor impacto en la sociedad en el futuro [Tebaldi et al, 2006; Alexander et al, 2009]. Los cambios en los patrones de circulación atmosférica pueden aumentar el riesgo de precipitaciones e inundaciones extremas [Frei et al., 2000; IPCC, 2001]. Esto se debe a que la capacidad de la atmósfera para retener el agua crece con el aumento de temperatura. Se han observado mayores y más intensas precipitaciones [cf. Osborn y col., 2000; Kundzewicz y Schellnhuber, 2004]. Se espera que esta tendencia continúe. Muchos estudios han hecho notar, por ejemplo, tendencias al alza tanto en las precipitaciones medias como en los altos cuantiles de precipitación en el hemisferio norte, y los modelos climáticos sugieren que estas tendencias continuarán con el aumento del efecto invernadero [Fowler et al., 2010]. Al mismo tiempo, se prevé (probablemente) un aumento en la proporción de la superficie de la tierra con sequía extrema, además de una tendencia a la sequía en el interior de los continentes durante el verano, especialmente en las zonas subtropicales y en latitudes bajas y medias [cf. Bates et al., 2008]. También hay gran confianza en que la frecuencia y magnitud de muchos de los eventos extremos relacionados con el clima  (por ejemplo, las olas de calor o la intensidad de los ciclones tropicales) se incrementarán con un aumento de la temperatura de menos de 2°C por encima de los niveles de 1990, y que este aumento y los daños relacionados serán mayores a temperaturas más altas [Schär et al, 2004;. del IPCC, 2007].

Consecuencias en el Ciclo Hidrológico en España

Los impactos sobre el ciclo hidrológico no sólo dependen de la temperatura, sino también del tipo de suelo y del uso de la tierra. La evaluación de estos impactos es, pues, un tema de investigación actual y plantea incertidumbres. En el sur de Europa se prevé un creciente estrés hídrico, es decir, precipitacion y escorrentía anual decreciente [IPCC, 2007]. Sin embargo, los cambios varían considerablemente de una temporada a otra y entre regiones, dependiendo de diferencias en los patrones de circulación atmosférica y en la carga de vapor de agua. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MIMAM) prevé en su evaluación de las consecuencias del cambio climático en España [cf. Iglesias et al., 2005] una reducción de la escorrentía de 5% a 14% para el año 2030, teniendo en cuenta dos escenarios (uno con 1ºC de incremento de la temperatura media anual, y otro en el que además haya una disminución de la precipitación del 5%). Las cuencas más afectadas son las de Guadiana, Canarias, Segura, Júcar, Guadalquivir, y Sur y Baleares.

References

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-Bates, B.C., Z.W. Kundzewicz, S. Wu and J.P. Palutikof, Eds., 2008: Climate Change and Water. Technical Paper of the Intergovernmental Panel on Climate Change, IPCC Secretariat, Geneva, 210 pp.
-Beniston M., D. B. Stephenson, O. B. Christensen, C. A. T. Ferro, C. Frei, S. Goyette, K. Halsnaes, T. Holt, K. Jylhä, B. Koffi, J. Palutikof, R. Sch¨oll, T. Semmler, and K. Woth. Future extreme events in European climate: An exploration of regional climate model projections. Joint paper PRUDENCE WP5, 2004.
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viernes, 16 de marzo de 2012

Groenlandia y el oeste antártico pueden sufrir un colapso de hielo catastrófico

En un nuevo estudio, publicado en la revista 'Nature', los investigadores estiman que los mares se elevaron, entonces, entre 6 y 13 metros -hasta un tercio menos que las estimaciones previas, pero aun así un cambio drástico.


Los investigadores se han centrado en las islas subtropicales de las Bermudas, y las Bahamas, para encontrar respuestas acerca del futuro aumento del nivel del mar; señalando dónde se situaban las costas en los acantilados y arrecifes de las islas, durante un período muy cálido hace 400.000 años.
  
En un nuevo estudio, publicado en la revista 'Nature', los investigadores estiman que los mares se elevaron, entonces, entre 6 y 13 metros -hasta un tercio menos que las estimaciones previas, pero aun así un cambio drástico. De ello, los expertos deducen que los bloques de hielo de Groenlandia y el oeste de la Antártida se derrumbaron en ese momento -pero no la mayor capa de hielo de la Antártida.
  
"Nuestro estudio proporciona una explicación sencilla de la existencia de estas playas altas", afirma la autora principal del estudio, Maureen Raymo, científica del clima en el Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty, de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos.

El nivel medio global del mar ha aumentado 20 centímetros desde la década de 1880. En la actualidad, está aumentando más de 2 centímetros por década, impulsado por la expansión térmica de los océanos, y el derretimiento de los glaciares y capas de hielo -incluyendo las capas de hielo, en su mayor parte intactas, de Groenlandia y la Antártida Occidental.
  
En su informe más reciente, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático estima que los mares podrían elevarse hasta dos metros hacia el año 2100, aunque esta cifra podría aumentar, dependiendo de la cantidad de derretimiento del hielo polar, y la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero. Las Naciones Unidas estiman que un aumento de 2,5 metros en el nivel del mar, bastaría para inundar la zona donde viven 17 millones de personas, solo en Bangladesh.
  
Los acantilados y arrecifes antiguos de las Bermudas y las Bahamas han atraído durante décadas a cazadores de fósiles y, más recientemente, a científicos que investigan el nivel del mar. En un estudio realizado en 1999, publicado en la revista 'Geology', Paul Hearty, científico de la Universidad de Carolina del Norte, estimó que, hace 400.000 años, los mares se elevaron cerca de 22 metros, entre los períodos glaciales; planteando la hipótesis de que la capa de hielo de la Antártida oriental se derritió, en parte, produciendo el aumento.
  
En 2007, el científico Gary McMurtry, de la Universidad de Hawai, propuso una hipótesis diferente en la revista 'Sedimentary Geology': un tsunami generado por el megacolapso de un volcán de las islas Canarias, habría creado la nueva línea de pleamar.
  
El nuevo estudio, sin embargo, ofrece una teoría diferente, centrándose en la carga y descarga de hielo de América del Norte durante las eras glaciales anteriores a la subida del nivel del mar. Como las capas de hielo crecieron, su peso empujó hacia abajo la tierra sobre la que se sostenían, causando que la tierra en los bordes de las Bermudas y las Bahamas se abultara. Cuando el hielo se retiró, el continente se recuperó, y las islas de hundieron.
  
"Las Bermudas y las Bahamas no son una medida prístina de los volúmenes de hielo que se fundieron en el pasado, porque están influídas por los efectos de la Edad del Hielo", afirma el coautor del estudio Jerry Mitrovica, geofísico de la Universidad de Harvard.
  
El nuevo estudio infiere que las grandes capas de hielo de Groenlandia y el oeste antártico sí se derrumbaron en aquel momento, pero que la pérdida de la mayor capa de hielo de la Antártida Oriental fue insignificante. Hoy en día, tanto en Groenlandia, como la Antártida Occidental, están perdiendo masa, en un mundo que se calienta, pero las señales de la Antártida oriental son menos claras. Raymo afirma que que este estudio ayuda a mostrar que el colapso catastrófico que produciría el hielo de la Antártida Oriental, no es una amenaza hoy en día. "Sin embargo, es necesario preocuparse de Groenlandia y la Antártida occidental", apunta la experta.

lunes, 12 de marzo de 2012

2011 fue uno de los años más calientes de la historia según la NASA

La temperatura superficial media global en 2011 fue la novena más cálida desde 1880, de acuerdo con científicos de la NASA. El hallazgo sigue una tendencia en la que nueve de los 10 años más calientes en el moderno registro meteorológico se han producido desde el año 2000. Según la NASA,  el planeta está absorbiendo más energía que la que está emitiendo y las temperaturas más altas hoy en día son en gran parte sostenidas por el aumento de las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero, especialmente dióxido de carbono.


El Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) en NuevaYork, que supervisa la temperatura de la superficie terrestre en forma permanente, ha dado a conocer un análisis actualizado que muestra las temperaturas en todo el mundo en 2011 en comparación con la temperatura media global a partir de mediados del siglo 20.

La comparación muestra cómo la Tierra continúa experimentando temperaturas más altas que hace varias décadas. La temperatura media en todo el mundo en 2011 fue de 0,92 ° F (0,51 º C) más caliente que la línea de base de mediados del siglo 20.

"Sabemos que el planeta está absorbiendo más energía que la que está emitiendo", dijo el director del GISS James E. Hansen."Así que seguiremos viendo una tendencia hacia temperaturas más altas. A pesar de los efectos de enfriamiento de una fuerte influencia de La Niña y la baja actividad solar durante los últimos años, 2011 fue uno de los 10 años más calurosos de la historia."

Esto pone de relieve  la tendencia a largo plazo de aumento de la temperatura global. Debido a la gran variabilidad natural del clima, los científicos no esperan que la temperatura aumente en forma sostenida año tras año. Sin embargo, sí esperan un aumento de temperatura constante durante décadas.

Los primeros 11 años del siglo 21 experimentaron temperaturas notablemente más altas en comparación con el siglo 20, dijo Hansen. El único año del siglo 20 entre los 10 años más cálidos es 1998.

Las temperaturas más altas hoy en día son en gran parte sostenidas por el aumento de las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero, especialmente dióxido de carbono. A medida que suconcentración en la atmósfera ha aumentado, la cantidad de energía "atrapados" por estos gases ha dado lugar atemperaturas más altas.


domingo, 26 de febrero de 2012

El cambio climático provoca la reaparición de plagas casi olvidadas

En este sentido, el presidente de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA), Pedro de Orueta.


La globalización y el cambio climático están provocando la reaparición de plagas "propias del siglo pasado" que se consideraban "extintas" u "olvidadas", según han advertido los expertos del sector, reunidos este viernes en la Feria y Congreso Profesional EXPOCIDA IBERIA 2012.
  
En este sentido, el presidente de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA), Pedro de Orueta, ha señalado que uno de los problemas es que "la sociedad no tiene la percepción de que existan este tipo de especies", puesto que "muchas ni siquiera se pueden ver".
  
Por ello, ha destacado la importancia de "sensibilizar" a la población sobre este aspecto, así como de cambiar la imagen que tiene la sociedad de este sector, que ven al colectivo "como fumigadores que sólo se preocupan de acabar con los bichos" sin importarles lo demás. "Cuando en realidad --sentencia De Orueta-- se ocupa de proteger el bienestar de las personas con el menor impacto sobre el medio ambiente y la biodiversidad".

LA CRISIS, OTRO DE LOS POSIBLES MOTIVOS

Por su parte, la directora general de ANECPLA, Milagros Fernández de Lezeta, ha apuntado que la crisis "podría ser otro de los factores que haya potenciado la reaparición de este tipo de plagas", al entender que "se ha invertido menos dinero, por ejemplo, en el mantenimiento de instalaciones". En cualquier caso, ha insistido en su intención de "no ser alarmistas", aunque insta a estar "atentos" a cualquier novedad.
  
Durante esta jornada, que ha reunido a profesionales de la industria del control de plagas de diferentes partes de Europa, se ha presentado un estudio elaborado por ANECPLA --con la colaboración de la Universidad Autónoma de Madrid-- que constata un incremento de hasta un 70 por ciento en la prestación de servicios de control de chinches de la cama en los últimos cinco años en España y Portugal.
  
De esta forma, se pone en evidencia que España "no es ajeno a esta incipiente plaga de ámbito mundial, erradicada en el país hace medio siglo, y que se ha convertido en un daño emergente en Europa y Estados Unidos, así como otros países desarrollados entre los que destaca Australia", según ha señalado la asociación.
  
Fernández de Lezeta ha insistido en que "los chinches de la cama se han convertido en un problema social" y, debido a la dificultad de erradicación, resulta "imprescindible" que la sociedad tenga la información suficiente para detectarla y prevenirla. Para ello, ha reclamado la colaboración de todos los agentes implicados: responsables de las instalaciones, empresas de servicios y autoridades sanitarias.

LAS CHINCHES SE INSTALAN EN LAS VIVIENDAS

Según este estudio, un 80 por ciento de las empresas relacionadas con el sector asegura haber llevado a cabo servicios de control de chinches de cama durante el último quinquenio. Así, la mayoría de los tratamientos se han llevado a cabo en las viviendas (el 35 por ciento), en los hoteles, hostales y pensiones (el 30 por ciento), albergues (10 por ciento), hostelería (5 por ciento), seguido de residencias de ancianos, transporte público, colegios, guarderías, universidades y centros de ocio.
  
El incremento de los viajes y el turismo "podrían ser la principal causa de resurgimiento" de esta plaga en concreto. Así lo ha puesto de manifiesto ANECPLA, que destaca que tiene una especial incidencia en Canarias y en la cuenca mediterránea. "El origen podría ser el tránsito de mercancías y equipajes contaminados, la falta de inspecciones, la negación de incidentes y la falta de notificaciones", añade el informe.
  
Las chinches de la cama son insectos de actividad nocturna que se alimentan exclusivamente de sangre, preferentemente humana, por lo que suelen alojarse en lugares próximos a su fuente de alimentación. Colchones, mesillas de noche, sofás, armarios, ropa de cama o somieres, son un refugio habitual de esta plaga que "produce molestas picaduras y que en los últimos años --tal y como concluye el estudio-- se ha convertido de nuevo en un problema social a nivel mundial".

El clima incidió de forma determinante en la diversidad de los anfibios

A pesar de las dificultades manifiestas, se conoce desde hace mucho tiempo que el gradiente de diversidad de muchos grupos biológicos se correlaciona con la disponibilidad de energía y el clima actual.


En este sentido, el resultado principal de su estudio apunta que los efectos de la estabilidad o inestabilidad del clima en el pasado son evidentes hoy en el patrón mundial de diversidad de anfibios. Como señala Andrés Baselga, eventos como las glaciaciones –cuyo último máximo data de hace 21.000 años- son factores fundamentales para explicar como se distribuye la diversidad. De ahí que la investigación contribuya al debate sobre si los factores climáticos actuales o los históricos son los responsables de la distribución actual de la biodiversidad.

A pesar de las dificultades manifiestas, se conoce desde hace mucho tiempo que el gradiente de diversidad de muchos grupos biológicos se correlaciona con la disponibilidad de energía y el clima actual. “Desafortunadamente –matiza Baselga- el clima actual y el del pasado también están correlacionados”. Es decir, actualmente la temperatura disminuye desde el ecuador hacia los polos y esta disminución también ocurría en el pasado, aunque de manera mucho más acusada en los periodos glaciares. Por ello, “se hace difícil discernir si la distribución actual de la biodiversidad refleja los profundos cambios climáticos experimentados por nuestro planeta durante el último millón de años o si, principalmente, es consecuencia de las restricciones que ahora impone el clima”, explica.

Empleando una nueva aproximación metodológica capaz de examinar la variación en los patrones de composición de especies, los autores muestran que existe un claro efecto de las glaciaciones del Pleistoceno sobre los estándares de diversidad actuales que non es atribuible a las condiciones climáticas actuales. Para lograrlo se examinó la relación entre la latitud y la inestabilidad climática (diferencia entre la temperatura actual y la de hace 21.000 años) hasta encontrar que existe un punto de inflexión en esta relación (arredor de los 37º de latitud) que se corresponde con lo que aparece en los patrones de variación de la composición de los anfibios mundiales.

Durante el Pleistoceno gran parte del hemisferio norte estuvo afectada por las glaciaciones de forma que la temperatura diminuyó drásticamente y el hielo cubría la inmensa mayoría de la superficie. Los investigadores muestran en su estudio que en esa zona (en general por encima de los 37 grados de latitud) la fauna actual de anfibios se caracteriza por una pérdida secuencial de especies hacia latitudes mayores. Esto indica que muchas especies no fueron capaces de colonizar esas regiones después de que los glaciares se retirasen, bien por limitaciones de dispersión o fisiológicas (como la no adaptación al frío). En cambio, señalan los autores, en las regiones no afectadas por las glaciaciones (latitudes menores de 37º) no existen esas pérdidas de especies secuenciales, observándose que unas especies son sustituidas por otras.

sábado, 25 de febrero de 2012

El cambio climático hace más promiscuas a las aves

Según publica el diario The New York Times en sus páginas de Ciencia, los biólogos autores de la investigación han descubierto que la promiscuidad aumenta conforme varían las condiciones climáticas.


El matrimonio, la infidelidad y el divorcio también son cosas de aves. Un estudio de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EEUU) sobre los hábitos maritales de más de 80 especies de pájaros ha revelado que la infidelidad aviar es más frecuente en condiciones meteorológicas inciertas o adversas. Según publica el diario The New York Times en sus páginas de Ciencia, los biólogos autores de la investigación han descubierto que la promiscuidad aumenta conforme varían las condiciones climáticas, ya que las aves buscan características diferentes en sus parejas con los cambios del clima. Así, bajo un clima pluvioso, donde abundan los frutos de semillas blandas, las hembras eligen a machos de pico corto, pero si el clima se vuelve seco, los pájaros de pico grande capaces de comer semillas más duras resultan más atractivos a ojos de sus compañeras. Carlos A. Botero y Dustin R. Rubenstein del National Evolutionary Synthesis Center (Durham, North Carolina) y del Departamento de Ecología, evolución y biología ambiental de la Universidad de Columbia, respectivamente, firman el documento de síntesis. 

viernes, 17 de febrero de 2012

Por qué las primeras lluvias tras el verano influyen en el cambio climático

La emisión de CO2 por parte del suelo debido a la lluvia tras un periodo prolongado de sequía se debe principalmente a fenómenos físicos y no metabólicos.


Tras un periodo prolongado de sequía, las primeras lluvias desencadenan un fenómeno conocido como “efecto Birch”. Este efecto consiste en el súbito aumento de la respiración del suelo, es decir, en un aumento de la emisión de CO2 a la atmósfera. Este proceso es especialmente relevante por su influencia en el cambio climático en ecosistemas mediterráneos, donde se produce un fenómeno de aridez estival importante.

Aunque el proceso fue descrito en 1924 por A.N. Lebedyantsev en Rusia y estudiado en profundidad por H.F. Birch en la década de los años 50, desde entonces han surgido diversas explicaciones sin que ninguna interpretara completamente este fenómeno. En ellas se han implicado fenómenos biológico-metabólicos, tales como un incremento inmediato en la biomasa microbiana, el consumo masivo de diversas sustancias protectoras -conocidas como osmolitos- producidas por los microorganismos en su adaptación a la sequía, o el consumo rápido de los microorganismos muertos y sus restos tras la humectación; o simplemente físicos como puede ser la fractura de los agregados del suelo tras la humectación y liberación del carbono protegido.

En un reciente artículo, los profesores e investigadores Federico Navarro García y Miguel Ángel Casermeiro de la Universidad Complutense de Madrid, junto con el profesor Joshua P. Schimel, de la Universidad de California UC Santa Barbara, han encontrado la respuesta a este interrogante surgido a principio del siglo XX.

Dichos investigadores analizaron los agregados del suelo que constituyen la unidad estructural del suelo y que, entre otras funciones, protegen al carbono de la degradación microbiana. Al comparar la respiración después de la humectación entre agregados íntegros y agregados destruidos, se observó una mayor producción de CO2 en los agregados destruidos sin que se produjera un incremento en la cantidad de microorganismos tras su rotura. Así pues, un incremento en la cantidad de carbono producido por la rotura de los agregados explicaría el aumento de la producción de CO2. Esta circunstancia pone de manifiesto el hecho de que el efecto Birch podría deberse principalmente a fenómenos físicos que incrementan la biodisponibilidad del carbono, y no a procesos metabólicos (al menos en el caso de la primera humectación, es decir, la primera lluvia tras un periodo prolongado de sequía).

Los resultados de este trabajo sugieren dos cuestiones importantes. En primer lugar, que los agregados previenen la emisión de los gases de efecto invernadero tras un periodo prolongado de sequía puesto que protegen la materia orgánica de la descomposición microbiana; y, en segundo lugar, que, contrariamente a lo establecido, la materia orgánica durante los periodos de sequía sufre modificaciones bioquímicas independientes de la actividad celular.

FIDA

martes, 31 de enero de 2012

Los derechos de la naturaleza y el cambio climático

La Constitución Política del Ecuador reconoció el 2008 los derechos de la naturaleza. Así mismo, la Asamblea General de la Conferencia Mundial de los Pueblos Sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra presentó en el año 2010 la Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra. Aunque la tendencia de reconocer los derechos de la naturaleza sigue vigente en Latinoamérica, esta perspectiva todavía no termina por ser asimilada pero da luces sobre nuevas perspectivas y formas de dar respuestas ante fenómenos globales como el cambio climático.
 

La raíz de esta discusión es que por definición el Derecho corresponde al hombre en tanto persona. Los derechos generan a su vez obligaciones y definen una relación de exigibilidad y de cumplimiento. Como la naturaleza no es persona entonces sólo podría ser objeto del derecho más no sujeto de derecho. Con esta premisa supuestamente el debate había llegado a su fin pero tanto por los impactos del cambio climático como por la propia evolución del pensamiento jurídico el tema ha vuelto a aparecer y ahora con mucho mayor fuerza.

Más allá de las historias de santos cristianos que trataban fraternalmente a los animales, también se conoce que en pueblos indígenas los animales son personas, los cerros son personas e incluso las granizadas son personas. Incluso para los budistas Tibetanos los animales tienen alma. Si para estas culturas los componentes del mundo biofísico son personas entonces para estas culturas aplicaría el concepto de los derechos de la naturaleza. La pregunta es: ¿sólo para estas culturas? Hay que tener presente que desde el propio Derecho se ha creado una figura artificial denominada la persona jurídica que en sentido estricto no es una persona aunque esté conformada por personas con capacidad de tomar decisiones. El concepto de persona jurídica se ha creado con fines patrimoniales y en la relación hombre-naturaleza la pregunta entonces es ¿quién posee a quién? ¿O se trata acaso de no referir a una relación de dominio o de propiedad sino de convivencia?

Revisando la literatura uno encuentra que en el Derecho el tema no es nuevo. Christopher Stone profesor de la Universidad del Sur de California mostró la necesidad de reflexionar sobre la forma en que el ser humano se relaciona con la Naturaleza y habló del derecho de los árboles. El profesor Stone planteó que los árboles deberían tener derecho a representación legal y cuando sean objeto de daño también deberían tener derecho a la reparación. En la teoría de Stone, el medio no existe para el hombre pero puede ser que el hombre exista para el ambiente (Molina, 2008).

Sánchez (2008) cuestiona el reconocimiento de la naturaleza como sujeto de derechos: “Debemos precisar que la naturaleza no tiene las propiedades de las personas morales que justificaría la titularidad de derechos subjetivos, esto es, no tiene capacidad para elegir y materializar planes de vida, no puede adoptar decisiones, no tiene autoconciencia como ser independiente y separado. Esto nos lleva a concluir que quienes gozarán de los derechos de la naturaleza son los seres humanos mismos”.

En esta misma perspectiva Ruiz (2008) se pregunta: ¿Se da solución al problema del irrespeto, estableciendo “derechos” de la naturaleza? ¿Puede esta ser sujeto de derechos y de las correspondientes obligaciones? Para el autor:
“Una cosa es normar la obligación de las personas humanas de respetar la naturaleza; otra es establecer “derechos” de la naturaleza”. En su perspectiva no es un tema de derechos sino de educación: “Sin la corrección de las causas del irrespeto habrá solo declaración, no solución. La corrección pasa por una educación humana integral”.

Por su parte, Acosta (2008) en el entendimiento de la perspectiva del desarrollo sustentable que reconoce la relación intrínseca del hombre con la naturaleza implica reconocer que la Naturaleza tiene que ser asumida como sujeto de derechos: “Derechos de la Naturaleza que deben ser reconocidos a partir de la identidad del ser humano que se encuentra a si mismo en tanto parte de ella. Y desde esta perspectiva amplia e incluyente, el nuevo marco normativo constitucional de nuestro país, en consecuencia, tendría que reconocer que la Naturaleza no es solamente un conjunto de objetos que podrían ser propiedad de alguien, sino también un sujeto propio con derechos legales y con legitimidad procesal”.
Afirma Gudynas (2011) que “la Naturaleza debería ser protegida no porque sea un sujeto, sino porque es lo correcto; es la extensión de una compasión moral hacia el entorno, es el reconocimiento de sus valores intrínsecos independientes de la valoración que otorgan los seres humanos”.
Esta tesis liderada por Ecuador ahora también tiene defensores en Alemania, Suiza y Francia. Como afirma Cartay (2008): “El cambio que se propone es hacer de la Naturaleza, tradicionalmente considerada como objeto de derecho, sometida a todo tipo de explotación, un sujeto de derecho; pasar de una concepción antropocéntrica a una concepción biocéntrica o ecocéntrica; se trata, en fin, de un cambio de perspectiva”.

Afirma Martínez (2008): “El reconocimiento de los derechos de la naturaleza plantea simultáneamente el tema de titularidad y la tutela. La titularidad tiene que ver con la condición de ser sujeto de derechos propios, y tutela con quien representa o hace aplicables los mismos. Esto plantea un cambio de visión, pues la naturaleza ya no sería un objeto que puede ser propiedad de las personas, sino un sujeto con derechos propios”. Complementa la autora que: “el sistema de tutela de los derechos de la Naturaleza puede y debe ser compartida entre los individuos y colectividades que tienen derecho a interponer acciones en defensa de la naturaleza, y con la existencia de una institución del Estado especializada que ejerza el patrocinio público de los derechos de la Naturaleza”.
Recuperar la discusión sobre los derechos de la naturaleza en momentos en que la economía ejerce nuevas presiones para la extracción de recursos naturales puede parecer hereje e inoportuno. No obstante, el desarrollo responsable de las industrias extractivas exige resignificar las relaciones entre economía y valores sociales y ambientales. Los derechos de la naturaleza constituyen un llamado de atención sobre la necesidad de establecer un nuevo pacto de convivencia entre los seres humanos, la naturaleza y el cosmos. Quebrar esta relación no sólo es incoherente sino insostenible.

Frente a las perspectivas del cambio climático urge analizar si la forma más efectiva de estabilizar las concentraciones de carbono procede únicamente del derecho, de la educación, la comunicación, de los mecanismos de mercado, o de una estrategia que pondere cada uno de estos factores y reconozca las necesarias interacciones y complementariedades. Si la raíz del cambio climático está en el modelo civilizatorio, la pregunta de fondo es: ¿Qué es lo que tenemos que hacer para que efectivamente podamos revisar nuestro estilos de vida, de consumo y de entender y sentir el buen vivir? Abordar el tema de los derechos de la naturaleza, más allá de las doctrinas, es una nueva oportunidad para reencontrarnos con nuestra esencia profunda y la conexión eterna entre materia y energía en todo el universo.