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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Una técnica con células madre podría lograr que el cabello vuelva a crecer


Por primera vez se ha realizado un ensayo clínico con humanos, en el que han participado 19 pacientes de Georgia (EEUU), que ha revelado que la aplicación de una técnica con células madre podría lograr que el cabello volviese a crecer en zonas en las que ya no lo hacía, tal y como ya se había observado en animales.


De esta manera, el coordinador del Grupo Español de Tricología de la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV), Ramón Grimalt, quien ha participado estos días en el 'European Hair Research Society', celebrado en Barcelona, ha explicado a Europa Press que la técnica ha sido desarrollada por investigadores canadienses pero que, por problemas burocráticos, el ensayo clínico ha sido realizado en EEUU.

Concretamente, en sus palabras, la técnica consiste en "coger parte de la piel del cuero cabelludo en la que no aparece la alopecia" que, por lo general, es la zona superior de la nuca. Después, "se va a aislar aquellas células", conocidas como las CSC, que son capaces de regenerar nuevos folículos capilares.

Así, gracias a la técnica desarrollada por los investigadores canadienses, el caldo de cultivo formado con las células aisladas del cuero cabelludo puede inyectarse "por debajo de la piel", ha explicado Grimalt, quien ha precisado que, de esta manera, el pelo puede volver a crecer con el paso del tiempo.

Sin embargo, este experto se ha apresurado a matizar que los resultados de este estudio "no son espectaculares", si son comparados con los conseguidos tras investigaciones con ratones. En ellas, a los roedores se les implantaba el caldo de cultivo de las células, que previamente se habían extraído de la zona del bigote, en la oreja sin pelo, consiguiéndose resultados prometedores.

No obstante, "en humanos, los resultados también son buenos y esperanzadores, aunque no con la intensidad que se esperaba de entrada ni con todos los pacientes", ha aclarado.

En relación a esta última cuestión, el coordinador del Grupo Español de Tricología de AEDV ha apuntado al fibroblasto, un tipo de célula que tiene muchas funciones distintas y que ejerce de estructura en la piel del cuero cabelludo.

De esta manera, las proteínas mandan información al fibroblasto, quien a su vez puede tener una función regeneradora o, simplemente, puede seguir siendo una célula de sostén. Este hecho varía, ha explicado este experto, en función del reloj biológico de cada persona. "Son unas células muy simples pero que tienen la capacidad de hacer una cosa muy sofisticada, aunque nadie sabe concretamente de qué depende", ha resumido.

En sus palabras, esta investigación "abre la puerta a un nuevo tipo de terapia comparable a la que se está haciendo en otros campos, como por ejemplo, el de la leucemia". No obstante, ha explicado que esta técnica supone "la multiplicación de células", detonante del cáncer, por lo que su estudio busca además descartar la aparición de tumores.

Sin embargo, este experto ha reconocido que, hasta el momento, no ha surgido ningún caso de este tipo ni importantes efectos adversos. En general, "esta capacidad de regenerar cabello es un avance que hasta la fecha nadie había conseguido" y que no se ha logrado con tratamientos orales ni con intervenciones quirúrgicas en las que lo que se hace es "mover los pelos de un sitio a otro", por lo que, en los casos de calvicie avanzada, ya "no hay pelos para ser trasplantados".

El siguiente paso ahora es otro ensayo clínico pero, esta vez, en suelo europeo, y en el que van a participar un centenar de personas. Comenzará, previsiblemente, el año que viene, por lo que ya están contactando con las autoridades reguladoras pertinentes.

Por otro lado, este experto ha explicado que la alopecia consiste en el adelgazamiento del cabello hasta que, por fin, desaparece. En el caso de la alopecia androgenética responde, como su nombre indica, a una hormona masculina.

Precisamente, en estos momentos, las principales líneas de investigación están centradas en tratar la alopecia areata autoinmune, que aparece tras el ataque de un grupo de las células de sangre blancas hacía algunas células en la piel o el cabello, provocando de esta manera la calvicie.

"Entendiendo el funcioanmeniento, estaremos más cerca del tratamiento y, por tanto, de su curación", ha afirmado el coordinador del Grupo Español de Tricología de AEDV, quien ha aclarado que todavía queda mucho camino por recorrer hasta que pueda llevarse a la práctica clínica.

Por otro lado, este experto ha destacado que grupos internacionales están estudiando la manera de acelerar o disminuir el crecimiento del pelo. Y, para ello, están observando el mecanismo del folículo piloso "que hace que el pelo crezca, muera y vuelva a nacer". De manera, cuando se comprenda bien el proceso, a su juicio se podría controlar el reloj biológico y, así, aumentar y disminuir el crecimiento del pelo. Por ejemplo, ha dicho, mediante una crema que incluya este factor, la persona podría dejar de depilarse o ver de nuevo su pelo crecer.

Estos investigadores están observando también los ciclos del pelo y su sincronización con, por ejemplo, la época del año en la que se encuentre la persona. Grimalt ha hecho referencia además a factores emocionales, como el estrés o a épocas de la vida, como la pubertad, que influyen a la hora de perder o ganar vello corporal.

Por último, en relación a los factores ambientales, este experto ha señalado que estas personas están observando también cómo la barba de los hombres crece más rápido en ambientes cálidos que en gélidos.

lunes, 26 de marzo de 2012

Identifican la molécula que provoca la calvicie

A pesar de que la calvicie afecta a alrededor del 80% de hombres caucásicos (de más de 70 años) hasta hoy ha sido un enigma para los científicos. De hecho, los tratamientos existentes para la calvicie se descubrieron por casualidad; Rogaine, por ejemplo, comenzó originalmente como un fármaco indicado para la presión alta y otro de ellos, Propecia, estaba indicado para la próstata.

 
Un nuevo estudio publicado en la revista Science asegura haber identificado una molécula llamada prostaglandina D2 (PGD2), que inhibe el crecimiento del cabello, lo que podía proporcionar una ayuda para la fabricación y diseño de futuros tratamientos contra la calvicie.

Para realizar el estudio, los investigadores analizaron fragmentos de cuero cabelludo que habían sido descartados por pacientes que se habían sometido a la cirugía de trasplante de cabello (¿Dónde iban a encontrar los investigadores voluntarios que les quisieran ceder un trozo de su cuero cabelludo?). Comparando los tejidos de los calvos con personas no calvas, los investigadores descubrieron que el cuero cabelludo de las personas calvas tenía diez veces más niveles de PGD2 y PTGDS. El gen de la PTGDS también está más presente cuando hay testosterona de por medio, lo que puede explicar por qué la calvicie es más frecuente en los hombres.

Una vez que los científicos identificaron PGD2 como la culpable potencial de la calvicie, los ensayos en ratones fueron el siguiente paso. Encontraron que los ratones con niveles inusualmente altos de PGD2 también tenían los folículos pilosos atrofiados y por ello les creció menos pelo. Cuando los investigadores pusieron el PGD2 en ratones vivos, así como en los folículos humanos que habían utilizado, encontraron que, también, la molécula inhibe el crecimiento del cabello en ambos casos. Así que ya sabemos cual es la culpable de la calvicie: la prostaglandina.

lunes, 9 de enero de 2012

¿Quién dijo que los calvos son más listos?

La mitad de los hombres tiene problemas de calvicie, pero asociar la pérdida de pelo a una mayor inteligencia carece de fundamento científico. El estrés, el tabaco y el alcohol y, sobre todo, la genética son los mayores enemigos del cabello.


El pelo, o su ausencia, es uno de los rasgos de identidad más relevantes de una persona. Es difícil imaginar a los actuales ministros de Economía y Hacienda, Luis de Guindos y Cristobal Montoro, luciendo unas cabezas pobladas. Por el contrario, otros calvos públicos, como el expresidente italiano, Silvio Berlusconi, o el expresidente del Congreso de los Diputados, José Bono, han optado por recuperar sus cabelleras.

Y es que aunque algunos pretendan suplir la carencia de pelo en los varones con otras cualidades, como son una mayor inteligencia, atractivo o experiencia, la realidad es bien distinta: muchos no se resignan a esa pérdida. La prueba es que a pesar de la crisis económica que arrastramos desde hace más de tres años, "la demanda de trasplantes de cabello no ha disminuido, mientras sí que lo han hecho otros tratamientos estéticos. El que está preocupado por el pelo, prefiere renunciar a otras cosas".

Señales de alerta

A partir de los 40 y 50 años, la mitad de los hombres son calvos, aunque la pérdida comienza unos años antes con el debilitamiento progresivo del cabello, que se va haciendo más fino y aparecen zonas de clareo. Entre los 18 y 25 años surgen los primeros síntomas; pero tratado a tiempo, el problema tiene solución en más del 70% de los casos.

Lo primero es detectar la causa de la pérdida de cabello, que en la mayoría de los varones está ligada a las hormonas masculinas. Otros factores que hay que estudiar son los genéticos, la influencia de algunos medicamentos y el estrés. "El estrés acelera la caída del pelo, pero tiene la ventaja de que cuando se controla, la pérdida es reversible".

Para conservar el pelo, se recomienda mantener a raya el estrés, además de "evitar hábitos nocivos, como es el consumo excesivo de tabaco o alcohol". Además, existen medicamentos que ralentizan el proceso.

Sin embargo, para muchas personas llega un punto en que es inevitable frenar la caída del pelo. Llegado a ese punto, tal vez haya que pensar en el trasplante capilar, un tratamiento al que se somenten entre el 5% y el 10% de los calvos, y que está en alza entre las mujeres. De hecho, "el 20% de los trasplantes que hago son en mujeres", afirma Jiménez Acosta.

Solución definitiva

El trasplante consiste en extraer una tira de piel y pelo de la región occipital de unos 25 centímetros de largo por dos de ancho y se separa en microinjertos de dos o tres cabellos, que se trasplantan a la zona en la que escasea el pelo. Según el cirujano Alberto Gorrochategui, de la Clínica Dermatológica Ercilla, de Bilbao, "el pelo implantado no se cae nunca porque procede de una zona en la genéticamente no se da la calvicie. A lo largo de los años, ese pelo tiene la evolución propia del envejecimiento (encanece y se vuelve más fino)".

Para cubrir una calvicie lo habitual es trasplantar, aproximadamente, unos 3.000 pelos, un procedimiento en el que se tardan unas cinco horas. El precio medio que tendrá que pagar alguien que quiera volver a tener una cabellera oscila entre los 3.000 y 6.000 euros, una cantidad con que se suma a la media de cien euros mensuales que gastan muchas personas en productos capilares.

Los expertos destacan la evolución que ha experimentando la técnica del microinjerto capilar para conseguir el aspecto natural actual, muy diferente del de hace unos 15 años, cuando se injertaban cilindros de cuatro milímetros y unos 20 pelos y el resultado era poco natural.

Con todo, el futuro de calvicie es muy amplio. Un campo terapéutico muy prometedor es el de las células madre (los folículos pilosos contienen muchas de estas células, que potencialmente pueden ser útiles para tratar otros problemas ajenos a los capilares). Otra alternativa consiste en inyectar facores de crecimiento capilares extraídas de las plaquetas del propio paciente.

Fuente: Expansión