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martes, 27 de noviembre de 2012

Se puede predecir mediante los vientos y corrientes la extensión del hielo marino ártico


Cada invierno, en amplios sectores del Océano Ártico se forman placas de hielo marino que se propagan a través de millones de kilómetros cuadrados. Este hielo actúa como un parasol masivo, que refleja la radiación solar y protege el planeta del calentamiento excesivo.


La capa de hielo del Ártico alcanza su pico cada año a mediados de marzo, antes de la reducción con temperaturas primaverales más cálidas. Pero en las últimas tres décadas, esta capa de hielo del invierno se ha reducido: su máximo anual alcanzado mínimos históricos, de acuerdo con las observaciones por satélite, en 2007 y nuevamente en 2011.

La comprensión de los procesos que conducen a la formación de hielo marino puede ayudar a los científicos a predecir el futuro alcance de la cobertura de hielo del Ártico - un factor esencial en la detección de las fluctuaciones del clima. Pero los modelos existentes varían en sus predicciones de cómo va a evolucionar el hielo marino.

Ahora, los investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussetts) han desarrollado un nuevo método para la combinación óptima de los modelos y las observaciones, y simular con precisión la magnitud estacional de hielo marino del Ártico y de la circulación oceánica debajo del mismo. El equipo aplicó su método de síntesis para producir una simulación del Mar del Labrador, en la costa meridional de Groenlandia, que conjugaba observaciones reales de satélite y buques en la zona.

A través de su modelo, los investigadores identificaron una interacción entre el hielo marino y las corrientes oceánicas que es importante para determinar lo que se llama "la extensión del hielo del mar" cuando, en invierno, los vientos y las corrientes oceánicas empujan la recién formada capa de hielo hacia aguas más cálidas. Además, la fusión en primavera del hielo puede formar un "baño" de agua de mar dulce más propicia para que el hielo pueda sobrevivir hasta el invierno siguiente.

Medir este fenómeno es una pieza importante en el rompecabezas para predecir con precisión la extensión del hielo del mar, dice Patrick Heimbach, un científico de investigación en el departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias del MIT.

"Hasta hace unos años, la gente pensaba que podríamos tener una temporada sin hielo en el Ártico para 2050", dijo Heimbach. "Pero observaciones recientes de pérdida de hielo sostenida hacen que los científicos se pregunten si este Ártico libre de hielo en verano podría ocurrir mucho antes de lo que cualquiera de los modelos predicen ... y la gente quiere entender qué procesos físicos están implicados en el crecimiento del hielo marino y su declive."

A medida que las temperaturas del Ártico caen cada invierno, el agua de mar se convierte en hielo, empezando como finos copos de nieve y cristales de hielo en la superficie del océano, que poco a poco se acumulan para formar grandes panqueques con forma de hojas. Estas capas de hielo finalmente colisionan y se fusionan para crear enormes témpanos de hielo que se extienden cientos de kilómetros.

Cuando el agua de mar se congela, se filtra la sal, que se mezcla con las aguas más profundas para crear una capa densa. El hielo que la cubre es dulce y ligera en comparación, con muy poca sal en su composición. Cuando el hielo se derrite en la primavera, se crea una capa de agua dulce en la superficie del océano, creando las condiciones ideales para que el hielo del mar para formar el próximo invierno.

Heimbach diseñó un modelo para simular la capa de hielo, el grosor y el transporte en respuesta a la presión atmosférica y la circulación oceánica. En un enfoque novedoso, desarrolló un método conocido en la ciencia computacional y la ingeniería como "estado óptimo y estimación de parámetros" para conectar una gran variedad de observaciones para mejorar las simulaciones.

Los investigadores probaron su enfoque en los datos originalmente adoptadas en 1996 y 1997 en el Mar del Labrador, un brazo del océano Atlántico Norte que se encuentra entre Groenlandia y Canadá. Entre ellos figuraban las observaciones por satélite de la capa de hielo, así como lecturas locales de velocidad del viento, temperatura del aire y del agua y la salinidad del agua. El enfoque produce un ajuste perfecto entre las condiciones del hielo marino y el océano simulados y los observados en el Mar del Labrador - una gran mejora respecto a los modelos existentes.

La síntesis óptima del modelo y las observaciones revelaron no sólo dónde se forma hielo, sino también cómo las corrientes oceánicas transportan los témpanos de hielo dentro y entre temporadas. Desde sus simulaciones, el equipo encontró que, cuando se forma nuevo hielo en las regiones del norte del Ártico, las corrientes oceánicas empujan el hielo al sur, en un proceso que se llama advección. El hielo se desplaza más al sur, en aguas no congeladas, en las que se funde, creando una nueva capa de agua de mar que con el tiempo aísla más hielo entrante de aguas más cálidas del subsuelo de origen subtropical del Atlántico.

ECOticias.com – ep

viernes, 21 de septiembre de 2012

El hielo en el Ártico en mínimos históricos; en el Antártico está en máximos


A mediados de septiembre el hielo marino en el Océano Ártico alcanza su mínimo anual. Este miércoles ha batido el registrado en 2007, que ostentaba el récord absoluto desde 1979, año en que comenzaron las mediciones por satélite, según ha anunciado este miércoles el NSIDC, organismo encargado de hacerlas.


El récord ha llevado a algunos científicos a elevar la voz de alarma. Por ejemplo, el biólogo español Carlos Duarte, ha dicho en El País que "esto no es la variabilidad natural del clima. Esto es cambio climático verde y con asas, es lo que la Convención de Naciones Unidas define como ‘cambio climático peligroso’. Mientras, estamos enfrascados en discusiones semánticas".

Sin embargo, no está nada claro que esta situación carezca de precedentes, incluso cercanos. Por ejemplo, en las expediciones del submarino USS Skate en 1958 y 59 se encontraron aguas abiertas en el Océano Artico tanto en verano como en invierno. De hecho, el submarino rompió hielo de aproximadamente medio metro de espesor muy cerca del Polo norte, según afirma James Hester, miembro de aquellas expediciones.

A mediados de septiembre el hielo marino en el Océano Ártico alcanza su mínimo anual. Este miércoles ha batido el registrado en 2007, que ostentaba el récord absoluto desde 1979, año en que comenzaron las mediciones por satélite, según ha anunciado este miércoles el NSIDC, organismo encargado de hacerlas.

El récord ha llevado a algunos científicos a elevar la voz de alarma. Por ejemplo, el biólogo español Carlos Duarte, ha dicho en El País que "esto no es la variabilidad natural del clima. Esto es cambio climático verde y con asas, es lo que la Convención de Naciones Unidas define como ‘cambio climático peligroso’. Mientras, estamos enfrascados en discusiones semánticas".

Sin embargo, no está nada claro que esta situación carezca de precedentes, incluso cercanos. Por ejemplo, en las expediciones del submarino USS Skate en 1958 y 59 se encontraron aguas abiertas en el Océano Artico tanto en verano como en invierno. De hecho, el submarino rompió hielo de aproximadamente medio metro de espesor muy cerca del Polo norte, según afirma James Hester, miembro de aquellas expediciones.

El crecimiento del hielo marino en la Antártida contradice las proyecciones de los modelos climáticos que el IPCC, el organismo de la ONU que representa el supuesto consenso científico en torno al calentamiento global, emplea para alarmar a la opinión pública.

Sigue sin estar claro a qué se debe exactamente tanto un fenómeno como el otro, lo cual no quita para que muchos científicos y medios de comunicación utilicen sólo aquello que interesa a lo que parece más una causa que una investigación.

Cuatro años para el colapso final del hielo marino del Ártico


El científico de la Universidad de Cambridge, experto en cambio climático, Peter Wadhams, ha predicho que el colapso final del hielo marino del Ártico y su desaparición llegará en los meses de verano de dentro de cuatro años. Ante esta situación ha pedido nuevas ideas "urgentes" para reducir la temperatura mundial.


Wadhams ha indicado, en una entrevista a 'The guardian', que "ya no es momento de buscar soluciones al cambio climático que tengan consecuencias en una o dos décadas". Además, ha señalado que "no sólo hay que buscar la reducción de emisiones de CO2, sino buscar otras alternativas y formas para frenar el calentamiento mundial".

El propio científico ha destacado las soluciones que puede ofrecer la geoingeniería. "Se podrían reflejar los rayos del sol hacia el espacio, lo que probocaría nubes más blancas y aportar al océano minerales que absorvan más CO2", ha apuntado.

Wadhams ha pasado muchos años recogiendo datos de espesor de hielo de los submarinos que pasan por debajo del océano ártico. "Predije que se produciría un colapso en 2015-16", ha apuntado, para añadir que, en los meses de verano de esos años "agosto-septiembre" el Ártico completará lo que el científico ha descrito como "una catástrofe global".

En este sentido, ha señalado que "la causa de este colapso es simplemente el calentamiento global". "A medida que el clima se ha ido calentando el crecimiento del hielo ha sido menor durante el invierno, mientras que el deshielo del verano ha sido mayor", ha explicado.

Así, ha apuntado que, "al principio, los límites de hielo de verano retrocedían lentamente, a una velocidad que sugería que el hielo podría durar otros 50 años más o menos, pero al final el deshielo estival ha ido superando el crecimiento invernal de manera que la capa de hielo se derrite o se rompe prácticamente en su totalidad en los meses de verano".

lunes, 11 de junio de 2012

Ingentes cantidades de fitoplancton bajo del hielo del Ártico


En el marco de la investigación, que requirió tanto mediciones satelitales como muestras in situ, un equipo de la NASA fue enviado al mar de Chukchi, en la costa de Alaska.


Una misión de la NASA permitió descubrir una enorme cantidad de fitoplancton, algas vitales para la cadena alimentaria de los océanos, en el lugar menos esperado: debajo del hielo del Ártico, indicó un estudio publicado el jueves en la revista Science.

En el marco de la investigación, que requirió tanto mediciones satelitales como muestras in situ, un equipo de la NASA fue enviado al mar de Chukchi, en la costa de Alaska, en el noroeste del continente americano.

Allí, los investigadores hallaron una biomasa de fitoplancton "extremadamente grande, alrededor de cuatro veces mayor que en aguas oceánicas abiertas".

La enorme cantidad de fitoplancton se extendía unos 100 kilómetros en la plataforma de hielo, tanto que "las aguas parecían literalmente una sopa de guisantes", dijo el jefe de la misión, Kevin Arrigo, a los periodistas.

"Nos quedamos atónitos. Fue completamente inesperado. Fue, literalmente, el florecimiento de fitoplancton más intenso que he visto en los 25 años que llevo haciendo este tipo de investigaciones", dijo Arrigo, un científico de la Universidad de Stanford en California.

"Al igual que los tomates en la huerta, todo el fitoplancton requiere luz y nutrientes para crecer", explicó Arrigo. "Se suponía que había muy poca luz debajo del hielo y no esperábamos ver muchas" de estas minúsculas algas.

Para la misión, llamada "Impacto del Cambio Climático en los ecosistemas y la Química del Medio Ambiente Ártico del Pacífico", o ICESCAPE, por sus siglas en inglés, los científicos realizaron dos expediciones entre junio y julio de 2010 y 2011.

Los últimos hallazgos fueron publicados en la edición del 7 de junio de la revista Science.

Arrigo dijo que el descubrimiento provocó "un cambio fundamental" en la comprensión del ecosistema del Ártico", que se creía frío y desolado.

Antes, se pensaba que las diminutas plantas unicelulares no crecían hasta que el hielo se derretía.

Este sería el lugar con mayor concentración de fitoplancton en el mundo, dijo Arrigo, quien se sorprendió de que hubiera ido "creciendo por debajo de una capa de hielo marino tan gruesa como la estatura de un niño de cinco años".

Este hallazgo sugiere que el océano Ártico es más productivo de lo que se creía, aunque se necesitan más estudios para determinar cómo este fitoplancton bajo el hielo influye en los ecosistemas locales.

Organismo microscópico en la base de la cadena alimenticia del océano, y esencial para los ciclos reproductivos de los peces, las aves acuáticas y los osos polares, el fitoplancton es también esencial en el proceso de fotosíntesis.

Sin embargo, desde 1950, su cantidad cayó un 40%, principalmente por el creciente impacto del cambio climático, según un estudio de 2010 publicado en la revista Nature.

Una misión de la NASA permitió descubrir una enorme cantidad de fitoplancton, algas vitales para la cadena alimentaria de los océanos, en el lugar menos esperado: debajo del hielo del Ártico, indicó un estudio publicado el jueves en la revista Science.

http://es.noticias.yahoo.com/