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martes, 27 de noviembre de 2012

Energía solar, Alemania 1 – España 0


Anpier, la Asociación Nacional de Productores e Inversores de Energías Renovables, considera que los ciudadanos y las empresas españolas deberían pagar los costes reales de producción y distribución de la energía que realmente consumen y que, en correspondencia a ello, se debería retribuir cada tipo de energía en función de sus costes reales de producción, reduciendo así  los cuantiosos “beneficios sobrevenidos” que tanto tienen que ver con el déficit eléctrico.


Este mecanismo se articularía sobre el establecimiento de cupos o máximos de energía a casar en el mercado para cada tecnología en régimen ordinario, que se revisarían periódicamente y que debería tender a la sustitución progresiva de megavatios “sucios”, generados por energías de origen fósil o nuclear por megavatios “limpios”, procedente de la generación mediante tecnologías  renovables. De este nuevo “mix”, rentable y responsable, surgiría un precio final único a pagar por los consumidores; mientras que cada tecnología percibiría su correspondiente y justa retribución, dentro de un marco regulado o de libre competencia, según cada caso.

El actual mecanismo de fijación de precios, sistema de pool, retribuye todos los megavatios consumidos en nuestro país al mismo precio, pero toma como referencia la tecnología de producción más costosa. De esta manera, en el año 2012 los españoles pagamos el megavatio/hora a 57,56 €/MWh, cuando la producción de un megavatio/hora de origen nuclear cuesta 44,37 €/MWh, 13,19 Euros menos, y uno de energía hidroeléctrica 39,00 €/MWh, 18,56 Euros menos.

Teniendo en cuenta que un gran porcentaje de la energía consumida en nuestro país es de tecnología nuclear o hidroeléctrica, resulta evidente que se está generando una enorme deuda virtual, en línea con lo señalado por la Unión Europea en el Dictamen del Consejo sobre el programa de estabilidad de España para 2012-2015 (pág. 26), en el que la Comisión sentencia: " Una competencia insuficiente en el sector energético ha contribuido, al menos en parte, a la constitución del déficit tarifario al favorecer una compensación excesiva de algunas infraestructuras, tales como centrales nucleares y grandes centrales hidroeléctricas, ya amortizadas"

Con el modelo de retribución por costes reales de producción propuesto por Anpier, aparecerían grandes ahorros tanto en energía nuclear como en hidráulica, así como ajustes en  las térmicas tradicionales, lo que liberaría liquidez para remunerar las producciones renovables y alcanzar un ahorro sensible en las primas, y todo ello sin provocar aumento en el precio final.

El presidente de Anpier, Miguel Ángel Martínez-Aroca, ha señalado que “este sistema que proponemos, está orientado al interés general en su doble plano: el de la rentabilidad, fomentando una economía competitiva, que genere riqueza y empleo, y el de la responsabilidad: procurando un consumo energético seguro para la sociedad y el medioambiente; y alinearía a nuestro país con los objetivos de la Unión Europea, que aspira a que en el año 2020 el 20% de la energía consumida sea de origen renovable”.

En España, sólo 3,5 % de la energía producida es de origen solar fotovoltaico, a pesar de ser una tecnología con un potencial generador atractivo, y de que nuestras condiciones geográficas y climatológicas resultan óptimas para este tipo de producción.

Los países más desarrollados del mundo, están apostando de manera decidida por la generación solar fotovoltaica. Alemania ya es el primer productor mundial de energía fotovoltaica, su potencia instalada acumulada se ha visto incrementada de 17,2 GWp en 2010 a 24,8 GWp en 2011, y cuenta con 10.000 empresas de energía solar que emplean a 130.000 trabajadores.

El Ministerio de Medio Ambiente alemán tiene como objetivo para 2020 alcanzar un 5% de producción eléctrica procedente de energía fotovoltaica, instalando más 5.000 MWp anuales, y se estima que el 25% de la electricidad generada en 2050 en Alemania será de origen fotovoltaico. (Fuente: ICEX)

miércoles, 16 de mayo de 2012

Energía solar que se imprime


Lo cierto es que, para abastecer las necesidades energéticas de la humanidad, es necesario sustituir gradualmente los combustibles fósiles por las energías renovables.


Durante los últimos siglos el crecimiento económico mundial ha dependido de energías tradicionales como el petróleo, el carbón y el gas natural que, además de constituir una fuente de recursos limitada, contaminan al emitir gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global del planeta.

Lo cierto es que, para abastecer las necesidades energéticas de la humanidad, es necesario sustituir gradualmente los combustibles fósiles por las energías renovables. El principal inconveniente es que la electricidad generada a partir de la energía solar fotovoltaica es todavía muy cara con respecto a la convencional. El reto está, por lo tanto, en desarrollar nuevos métodos de producción a escala industrial que abaraten el coste de la célula solar y disminuya el precio de este tipo de electricidad.

Con esta filosofía, el Instituto Tecnológico AIDO –en colaboración con Crespo Ballester, Kerajet y la Universitat Jaume I (UJI)– participa en la iniciativa Solflex, coordinada por Siliken, que plantea una alternativa a las células fotovaltaicas compuestas por silicio, el material semiconductor más utilizado en la producción comercial de las células solares. El principal escollo que presenta este tipo de dispositivos son los costes asociados a la obtención de la materia prima (la purificación del silicio de grado solar y crecimiento de cristales).

Solflex gira en torno al diseño de una célula flexible de polímero mediante la aplicación de tecnologías de impresión de serigrafía industrial y tecnología inkjet que permite trabajar la deposición de materiales conductores y semiconductores para las distintas capas que componen el dispositivo.

Esta iniciativa, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Economía y Competitividad, plantea el diseño de un prototipo de célula fotovoltaica a escala industrial que abarate el coste de la electricidad e incremente tanto su eficiencia como su vida útil, adaptándolo a distintas aplicaciones. Por ejemplo, como fuente de energía para dispositivos móviles (ordenadores portátiles, PDAs, teléfonos móviles, cámaras digitales, sistemas GPS, etc.), así como para el abastecimiento de las necesidades energéticas de los edificios (empleando células fotovoltaicas flexibles en ventanas, claraboyas, fachadas, azulejos, paredes, techos, etc.).

España, referente en energía solar

El mercado de la energía fotovoltaica es uno de los más dinámicos a nivel global, con tasas de crecimiento anual del 45%. Además, la Plataforma Fotovoltaica Europea predice que, de aumentar las inversiones en I+D, la energía solar fotovoltaica puede ser competitiva en el sur de Europa para el año 2015 y en el resto de Europa, en el 2020.

En ese sentido, España encabeza en la actualidad el ranking de producción de energía solar termoeléctrica y es el tercer país en potencia fotovoltaica instalada después de Alemania y Estados Unidos.

Iniciativas como Solflex permitirán el liderazgo español en el ámbito de la energía solar fotovoltaica, investigando y desarrollando aplicaciones para comercializar nuevos productos que podrían estar disponibles en el mercado aproximadamente dentro de cinco años.

martes, 20 de marzo de 2012

Alemania superada por la energía solar

Alemania es capaz de producir tanta energía solar como el resto del mundo junto. Pero ahora su gobierno propone drásticos recortes en los subsidios a los paneles, argumentando que la demanda es tan alta que ya no puede mantener esa tecnología.


Este país tiene una capacidad de producción de más de 25.000 megavatios. Solo en diciembre de 2011, añadió la cifra récord de 7.500 megavatios a su parque solar. Esto equivale en promedio a cinco centrales nucleares.

En los días despejados, el sol puede aportar hasta 25 por ciento de la energía del país.

El éxito de la energía solar en Alemania se debe una generosa política de subsidios para promover las fuentes renovables, en especial las células fotovoltaicas.

El sistema de subvenciones obliga a las empresas públicas a pagarles a los ciudadanos que generan su propia energía solar, por ejemplo, con paneles en los techos de sus casas.

En esta nación europea también hay cooperativas que alquilan espacio en las azoteas de edificios públicos para colocar allí módulos solares. Con los años, la capacidad energética alemana más que duplicó el objetivo que se había planteado el gobierno.

Pero a fines del mes pasado, los ministros Norbert Röttgen, de Ambiente, y Phillip Rösler, de Economía, propusieron un plan para recortar casi 30 por ciento los subsidios a la energía solar.

La decisión fue tomada luego de que Gran Bretaña, Italia y Francia realizaron recortes similares el año pasado. En Alemania, las subvenciones ya se habían reducido 50 por ciento en los últimos tres años.

Röttgen y Rösler propusieron el 23 de febrero que los recortes se implementaran el 9 de marzo, dejando así menos de dos semanas de preparación. Esto causó indignación en la industria solar y entre los ambientalistas, lo que derivó en protestas ante la berlinesa Puerta de Brandenburgo.

"Esta decisión matará al mercado de la energía solar", dijo Stefan Hief, presidente de Cosmoenergy, empresa fabricante de células fotovoltaicas.

"Si tiene que haber recortes, no deberían ser tan drásticos como propone el gobierno. De este modo, perderemos miles de puestos laborales en el sector, en un momento en que los líderes mundiales de la producción de energía solar y el público alemán están a favor de las (fuentes) renovables. Para nosotros, esta decisión simplemente se trata de una total eliminación de (la energía) solar", declaró a IPS.

En una carta abierta a la canciller (jefa de gobierno) Angela Merkel, la asociación de la industria solar, BSW-Solar, advirtió que los recortes propuestos perjudicarían "la posición de Alemania como ejemplo internacional en materia de energía solar".

Ante los anuncios del gobierno de Merkel, empleados de la fabricante de paneles estadounidense First Solar en el nororiental estado alemán de Brandenburgo ahora pueden trabajar solo medio tiempo.

No está claro por qué las autoridades quieren recortar los subsidios. Según algunas fuentes, la medida busca canalizar más dinero hacia otras energías renovables, como la eólica. Pero el motivo principal puede ser que, a raíz de su éxito, los costos de la solar están subiendo demasiado para el gobierno.

El aumento en la capacidad de producción en diciembre obligó a las autoridades a otorgar subsidios por más de 8.000 millones de euros (cerca de 10.500 millones de dólares).

Las empresas de energía, obligadas a pagarles a los ciudadanos que cuentan con paneles, trasladan los costos extra a sus clientes en la factura de electricidad. El gobierno por tanto arguye que se reduciría la carga financiera que pesa sobre los consumidores si se bajan los subsidios.

Pero según Cornelia Ziehm, de Deutsche Umwelthilfe (Asistencia Ambiental Alemana) en Berlín, los motivos son principalmente políticos.

"Es verdad que hay un problema. La suma que se vuelca a la industria solar es alta. Pero más que esto, en estos tiempos de crisis, el ministro alemán de Economía, Rösler, necesitaba un nuevo tema que abordar. Descubrió que los subsidios a la energía solar eran bastante altos, así que propuso recortarlos como medio para reducir los costos a los ciudadanos alemanes", señaló a IPS.

"Esta idea no fue muy bien recibida por el Ministerio de Ambiente. Pero desde que el verano (boreal) pasado se decidió eliminar completamente la energía nuclear para 2020 a raíz del desastre en (la central atómica japonesa de) Fukushima, el ministro de Ambiente, Röttgen, ha sido muy presionado por varias personas de su partido, la CDU (Unión Demócrata Cristiana)", continuó.

Algunos miembros de esa fuerza política "están a favor de la energía nuclear y todavía discrepan con su eliminación, pero la votaron bajo presión de la presidenta de la CDU, Angela Merkel. Esta decisión puede verse como una contrarrevolución" dentro del partido, agregó.

Tras las protestas realizadas la semana pasada en la Puerta de Brandenburgo, un portavoz oficial declaró que los recortes a los subsidios no entrarán en vigor antes del 1 de abril.