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viernes, 6 de abril de 2012

Los anillos de los árboles ayudan a evaluar y prevenir avenidas torrenciales

Investigadores de la UPM participan en un proyecto nacional para crear nuevas estrategias de prevención contra este fenómeno en la Red de Parques Nacionales.


En los últimos veinte años, las avenidas torrenciales causaron en España centenares de muertos y unas pérdidas económicas en torno al 1% del PIB. Para estudiar sus efectos en nuestros parques nacionales y planificar nuevas medidas y estrategias de acción, investigadores del Instituto Geológico y Minero de España y de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), entre otros, desarrollan el proyecto IDEA-GesPPNN.

Originalmente, la iniciativa tendrá su aplicación práctica en el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente para que, más adelante, se pueda emplear en toda la Red de Parques Nacionales. Esta Red, integrada por un total de 14 parques, ocupa más del 0,6% del territorio español y ha sido reconocida por su valor ecológico y cultural como un conjunto de bienes nacionales que merecen especial protección. El objetivo de los investigadores es mejorar los datos disponibles actualmente sobre la frecuencia y la magnitud de las avenidas torrenciales producidas en estas zonas para mejorar su prevención y minimizar sus consecuencias negativas.

Mar Génova, profesora de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Forestal de la UPM, participa en esta iniciativa, en la que tiene notable importancia la dendrocronología, disciplina en la que está especializada. Su objetivo es el análisis de los anillos de crecimiento arbóreo para, a partir de ellos, extraer conclusiones sobre la climatología de la zona, la dinámica geomorfológica y las variaciones ambientales.

El estudio de indicadores de carácter isotópico y dendrogeomorfológico, para datar el origen y la magnitud de las avenidas, y su comparación con otras fuentes de datos que contribuyen a la mejora en la elaboración de modelos hidráulicos bidimensionales, son otras de las técnicas empleadas en esta iniciativa apoyada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente a través del Organismo Autónomo de Parques Nacionales.


Experiencia en Chile

Para profundizar aún más en las posibilidades de esta iniciativa, Mar Génova viajó el pasado mes de diciembre a Chile para colaborar en las investigaciones de Juan Carlos Aravena, experto del Centro Regional Fundación CEQUA, que, entre otros, participa en un proyecto de “Análisis de la variabilidad climática y de caudales en la región subantártica de Sudamérica”, utilizando técnicas similares.

Para la dendrocronóloga este viaje supone, además de “una gran oportunidad para estudiar y analizar los trabajos del profesor Aravena”, el germen de “una colaboración futura más estrecha, que se centre en trabajos conjuntos que podamos realizar entre la UPM, el equipo del proyecto y el Centro Regional Fundación CEQUA”, según explica esta profesora de la UPM.

En el proyecto IDEA-GesPPNN, que tiene una duración de 3 años (2011-2014), participan también la Universidad Politécnica de Valencia y las universidades de Zaragoza, Las Palmas, Castilla-La Mancha, Berna (Suiza) y Texas A&M (Estados Unidos).

Más información:http://www.idea-gesppnn.es

martes, 10 de enero de 2012

Las redes WiFi hacen que los árboles enfermen

Las redes de WiFi provocan malestar en los árboles de acuerdo con un estudio realizado en Holanda.


En la actualidad vivimos inmersos en un coctel de frecuencias invisibles. Cientos de ondas de radio, frecuencias de redes WiFi, ondas de satélites, campos electromagnéticos utilizados por los teléfonos móviles, entre otros, componen esta fauna artificial y etérea. Y a pesar de que aún no se han confirmado los efectos nocivos en la salud de los seres humanos, ya existe un estudio que evalúa sus consecuencias en el estado de los árboles y esta invstigación concluyó que las redes WiFi son dañinas para ellos.

De acuerdo con el estudio realizado en Holanda por la Universidad de Wageningen, la radiación que emiten las redes WiFi afectan negativamente el desarrollo de los árboles que se encuentran directamente expuestos a ella. Entre los síntomas detectados se encuentran patrones anormales de crecimiento, así como fisuras y “sangrado” en las cortezas. Aparentemente el 70% de los árboles que se ubican cerca de centros urbanos en Holanda muestran las mismas deficiencias lo cual no ocurre con aquellos que estan protegidos en áreas boscosas lejos de las ciudades. Pero tal vez lo más preocupante es que hace tan solo cinco años sólo el 10% de los árboles demostraba estos síntomas.

Fuente PC World