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lunes, 2 de abril de 2012

Dormir poco lleva a ingerir comida chatarra


Estudios demostraron la relación que existe entre el mal sueño y una incorrecta alimentación. Aquellas personas que no descansan lo suficiente son más propensas a consumir mayor cantidad de alimentos saturados.


Una primera investigación, realizada por la Universidad de Nueva York, encuestó a 12 mujeres acerca de sus hábitos de sueño y de alimentación, además de llevar un diario de siete días en el que detallaban cuántas horas dormían y qué comían.

El resultado preliminar indicó que las participantes que presentaban problemas de sueño eran más propensas a consumir comida procesada o en restaurantes que el resto.

Un segundo estudio, del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, el Centro de Obesidad de Minnesota y la Clínica Mayo, indagó más sobre el tema y determinó que se consumían más calorías si se pasaba una mala noche.

Quienes duermen menos consumen, en promedio, 549 calorías más durante el transcurso del día siguiente, aunque no reporten mayor o menor gasto energético que las personas que descansan adecuadamente.

Andrew Calvin, uno de los doctores que trabajó en la investigación, señaló durante la Sesión Científica 2012 de Epidemiología y Nutrición de la Asociación Americana del Corazón, que los problemas de sueño se están incrementando, ya que "un 28% de los adultos están informando dormir seis horas o menos".

Para Giselle Muñoz, nutricionista de la clínica chilena de Las Condes, el sueño es parte importante de una dieta saludable, puesto que advierte que el mal dormir también lleva a las personas a caer en la tentación del "refrigerio de medianoche".





Fuente: Emol.com

martes, 27 de marzo de 2012

Poco o mucho sueño es malo para el corazón

Según un estudio presentado en la Conferencia anual del Colegio de Cardiología de EEUU, dormir más de ocho horas o menos de seis aumenta de manera significativa el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.


Aquellos que duermen menos de seis horas por noche podrían tener un riesgo doble de padecer un ictus cerebral o un infarto. La probabilidad de insuficiencia cardíaca se multiplica igualmente por 1,6. Por otro lado las personas que duermen más de ocho horas por noche ven doblar su riesgo de sufrir angina de pecho, mientras que el de tener una enfermedad coronaria aumenta 1,1 veces.

Los investigadores estudiaron de forma retrospectiva a 3.019 personas de más de 45 años que participaron en la encuesta nacional sobre nutrición (National Health and Nutrition Examination Survey)."Desde ahora tenemos una indicación de que el sueño puede tener un impacto en la salud cardíaca", evaluó el doctor Rohit Arora, profesor de la facultad de medicina de Chicago y principal autor del trabajo.

Los investigadores mantienen que se trata del primer estudio con una muestra nacional representativa de la población estadounidense que establece una relación entre la duración del sueño y la salud cardiovascular.

Las conclusiones del estudio fueron expuestas en la 61 conferencia anual de Colegio Estadounidense de Cardiología reunido en Chicago, Illinois.



Fuente: BBC

lunes, 27 de febrero de 2012

Dormir ocho horas diarias: ¿mito o realidad?

Existen indicios de que cientos de años atrás, los seres humanos dormían en dos etapas. Estudios actuales indican que despabilarse en medio de la noche, o incluso realizar actividades, no debería ser perjudicial.


El "primer sueño" comenzaba después del anochecer y tras una vigilia de 90 minutos se le daba lugar al segundo, ambos de cuatro horas. Según una artículo publicado por BBC Mundo, era normal que las personas tengan programadas actividades para ese intervalo.

El historiador de Virgia Tech Roger Ekirch elaboró un informe que luego fue publicado con más de 500 ejemplos del pasado, en los que se demostraba la costumbre ya dejada de lado.

"Lo relevante no es sólo una cantidad de referencias, es la manera en la que ellas se refieren a ese hecho, como si fuera algo conocido por todos", manifestó a la cadena BBC el investigador.

Para la vigilia era muy común que las personas se dejaran reservadas actividades como ir al baño, fumar o visitar vecinos. Aunque la mayoría se quedaba en su cama, leyendo o rezando. Existían manuales de oración, especialmente, elaborados para ese momento.

Manuales médicos de la época -siglo XVI- aconsejaban tener relaciones sexuales en ese período de tiempo. Los libros sostenían que "después del primer sueño" se "disfrutaba más y se hacía mejor".

La costumbre comenzó a extinguirse en la última parte del siglo XVII, y para 1920 ya no quedaban rastros de ella. Los responsables de dicha pérdida fueron el alumbrado urbano, que llegó gracias a la electricidad, y los lugares de encuentro, que comenzaron a abrir sus puertas hasta altas horas de la madrugada.

Previo a esas tendencias, no se vinculaba a la noche con el esparcimiento. "Los ricos, quienes podían permitirse tener candiles, tenían cosas mejores en las que gastarse el dinero. No había prestigio ni ningún valor social asociado con estar despierto toda la noche", aseguró el historiador Craig Koslofsky.

La antigua modalidad de descanso comenzó a menguar con la revolución de la luz, que encabezó París en 1667 y que años más tarde fue adoptada por más de 50 ciudades europeas.

Ambos investigadores ponen en duda el funcionamiento del régimen actual de sueño. Incluso llegaron a achacarle que genera muchos de los trastornos que padece el ser humano. El 30% de las consultas que reciben los médicos, están vinculadas con conflictos vinculados al mal sueño.

Si en algún momento se despierta por la madrugada y cree que es algo negativo, intente aprovecharlo y analice si lo pudo disfrutar.


Fuente: BBC Mundo

viernes, 3 de febrero de 2012

Entrenar el cerebro para tener sueños positivos ya es posible

Desterrar el miedo, el pánico a dormir que pueden llegar a experimentar las personas que han sufrido algún trauma, y adiestrar el cerebro para soñar sólo en positivo es ya posible, y algunos científicos no dudan de que puede convertirse en una práctica clínica habitual en el futuro.


Los "sueños lúcidos" -ése es el nombre con el que los psicólogos han bautizado esta técnica- se consiguen mediante la estimulación del cerebro dormido con corrientes eléctricas de baja intensidad, una técnica, mantienen los investigadores, absolutamente exenta de riesgos y con la que el paciente distingue "siempre" lo que es real de lo que es sueño.

Una de las investigadoras que ha volcado parte de su trabajo durante los últimos años en esta nueva técnica es la alemana Úrsula Voss, catedrática de Psicología en el Instituto de Psicología de la Universidad Friedrich-Wilhelms de Bonn, que ha estado en Madrid invitada por CosmoCaixa.

En una entrevista con Efe, Voss asegura que están ya comprobando los resultados y que pronto van a publicar las conclusiones de la investigación en una revista científica. "La terapia es muy positiva para pacientes traumatizados: los que regresan de una guerra, los que han sufrido violencia sexual o quienes han tenido una pérdida dolorosa y sufren por ello cuadros de ansiedad, de depresión o pesadillas".

Si dormir es necesario "soñar es sano", dice la catedrática alemana, pero insiste en la necesidad de superar la ansiedad y el pánico al sueño y en la oportunidad que esta terapia ofrece de entrenar el cuerpo humano para que sea capaz, gracias a esas técnicas de inducción, de "generar" sueños lúcidos.

Y lúcidos no implica que esos sueños tengan que ser placenteros, advierte la investigadora, y precisa que se trata de llevar a la persona a un estado psicológico "en el que sabe que está soñando y qué está soñando".

La terapia no conlleva ningún riesgo, insiste la catedrática, pero también advierte de la proliferación en internet de técnicas aparentemente similares pero que carecen, sin embargo,  de ninguna base científica.

"Sabemos además que es un sueño y que nada nos puede ocurrir" explica Voss, para quien esta técnica puede resultar "clave" para la ciencia "porque nos da la oportunidad de observar el cerebro. En el sueño no hay futuro ni pasado, todo lo que ocurre es aquí y ahora".

A su juicio, una de las claves de la psicología es definir con exactitud qué es la consciencia, ese nivel que diferencia a los humanos de los animales o de la inteligencia artificial.

"No somos mejores por ser más inteligentes, sino porque somos conscientes; la consciencia tampoco nos hace necesariamente mejores, pero sí diferentes", y sitúa en un terreno entre la consciencia y la inconsciencia la técnica de los "sueños lúcidos", una terapia que compara con la hipnosis y con el exitoso funcionamiento que ésta ha demostrado para tratar muchos traumas psicológicos.

Los "sueños lúcidos", que ya se están aplicando en clínicas de varios países, no pueden sustituir la medicación que tenga pautada un paciente, pero sí permiten al psicólogo -asegura- adentrarse en el fondo de un paciente. "Es una herramienta muy potente porque llega al subconsciente y el paciente tiene cierto control sobre los estados que le asustan".

Y, por supuesto, insiste esta catedrática en que se trata de una terapia que va a resultar útil para superar por ejemplo un trauma psicológico, pero "nunca" para trabajar sobre los cerebros dañados de aquellas personas que padecen enfermedades neurodegenerativas.

Durante esta terapia el psicólogo puede incluso llegar a identificar la estructura cerebral involucrada en un "sueño lúcido", ha precisado Úrsula Voss, quien ha incidido en que el paciente suele "despertar" eufórico, "y ése es el momento en el que se le puede ayudar a modificar un estado de ánimo, y conseguir elevar su autoestima haciéndole sentir capaz de controlar sus sueños".