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martes, 3 de abril de 2012

Jóvenes de EEUU prefieren el móvil al coche

Cada vez son menos los que solicitan el carnet de conducir. Los factores van desde el deterioro de la economía doméstica a la mejora del transporte urbano.


Algunos de los jóvenes argumentan que no pasar un promedio de dos horas al volante les permite otras actividades, como la lectura. Otros, al no tener que afrontar los gastos de un vehículo, pueden ahorrar más dinero.

La tendencia en los Estados Unidos, país donde los adolescentes pueden sacar su permiso de conducir desde los 16 años, muestra que la franja de los 21 a 30 años está cada vez menos interesada en tener un coche.

Según la Administración Federal de Autopistas, las personas de esa edad condujeron un 12% menos en 2009 que en 1995. El portal noticias británico BBC Mundo cita también que se emitieron menos licencias entre personas de 16 a 19 años, de acuerdo con el Departamento de Transporte.

Por ejemplo, mientras que la mitad de los adolescentes de 16 años tenía licencia en 1978, en 2008, la cifra era del 31%.

"Entre quienes llegaron a la mayoría de edad en los años 50 ó 60, comprar un coche era muy importante. Era el rito de iniciación en la vida adulta, el ícono de la libertad y la independencia", indicó la directora de tendencias globales y pronósticos de Ford, Sheryl Connelly.

La compra que actualmente funciona como símbolo de independencia es el teléfono móvil, en lugar del coche, asegura Connelly. Las tabletas, las portátiles y las consolas de juego tampoco se quedan atrás.

En la misma línea, una encuesta de la compañía de investigaciones tecnológicas Gartner reveló que el 46% de los jóvenes de 18 a 24 consideraba más importante tener acceso a Internet que poseer un coche propio.

El informe de la BBC brinda otras explicaciones complementarias sobre esta tendencia. Los jóvenes tienden a vivir en grandes ciudades, donde cada vez hay más opciones de transporte, desde buses a bicicletas en alquiler. Además, se registran mayores requerimientos para obtener el carnet de conductor.

La crisis económica es otro factor que no se debe desestimar. Las dificultades para obtener un primer empleo y los problemas de los padres para colaborar en la compra del vehículo guardan vínculo con este fenómeno.

sábado, 17 de marzo de 2012

La crisis pone fin a la independencia de los jóvenes en Estados Unidos

Cada vez son más los estadounidenses de entre 25 y 34 años que deben regresar a la casa de sus padres. El 78% está satisfecho con esa solución de sus problemas económicos.


Según un informe divulgado este jueves por el Centro Pew de Investigación Social, el 38% de los jóvenes blancos, el 32% de los negros y el 45% de los hispanos vive o vivió recientemente en la casa de sus padres.

En la sociedad estadounidense, al menos hasta hace una década, la norma era que los jóvenes abandonaran el hogar paterno al graduarse de la secundaria, o poco después, para emprender sus estudios superiores o porque empezaban a trabajar.

En 1980, sólo el 11% vivía con sus padres, 17 puntos porcentuales por debajo de 1940. Pero el censo demostró que en 2010, casi el 22% de las personas entre los 25 y los 30 años residía en un hogar "multigeneracional".

"Tres de cada diez adultos jóvenes estuvieron en esa situación durante las dificultades económicas de años recientes", indicó el estudio. El 78% dijo estar satisfecho con esa solución mientras que el 77% se mostró optimista acerca de su situación financiera futura.

Casi la mitad de los adultos jóvenes que regresaron a la casa familiar consideró que esa mudanza "no marcó una diferencia" en la relación con sus padres. El 25% señaló que había tenido un impacto negativo y la misma cantidad dio cuenta de un efecto positivo.

La gran mayoría de los hombres y mujeres de 25 a 34 años que perdió su independencia lo hizo como consecuencia de los problemas económicos: el 78% de los encuestados indicó que no tenía dinero suficiente para vivir como les gustaría.

"Una de las razones por las cuales los adultos jóvenes que viven con sus padres se muestran relativamente optimistas acerca de situación es que ésta se convirtió en un fenómeno tan generalizado", señaló el informe.

El 61% de este contingente de adultos tiene amigos o miembros de la familia que en los últimos años debieron volver a vivir con sus progenitores.

El informe se sustenta en entrevistas telefónicas realizadas entre el 6 y el 19 de diciembre pasados, con una muestra representativa nacional de 2.048 adultos. El margen general de error es de más o menos 2,2 puntos porcentuales.


Fuente: EFE

viernes, 3 de febrero de 2012

La educación que tenemos roba a los jóvenes la conciencia, el tiempo y la vida

Entrevista a Claudio Naranjo
Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.
 
Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.
 
Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?
 
La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.
 
La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida. El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?
 
La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.
 
¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?
 
Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.
 
La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.

Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.
 
A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?
 
Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.
 
Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia. La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.
 
La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?
 
Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.
 
Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.

Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.

Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.

La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.
 
¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?

Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.
 
Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?
 
En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.

A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.

martes, 31 de enero de 2012

Los jóvenes se acercan a Twitter para alejarse de sus padres

Al principio, sólo 1 de cada 10 adolescentes de EEUU lo usaba, porque no se ajustaba a sus hábitos. Las estadísticas comenzaron a cambiar a medida que sus familiares empezaron a contactarlos en Facebook.


Hasta hace algunos meses, se decía que los adolescentes no usaban Twitter y que nunca iban a hacerlo, porque era demasiado público y porque había demasiados adultos. Esa impresión se basaba en datos que mostraban que menos de uno de cada 10 adolescentes los estaban usando al inicio.

Sin embargo, algo curioso comenzó a pasar: padres, abuelos, vecinos, amigos de los padres y otros comenzaron a contactarlos en Facebook, la red social favorita de muchos. De repente, ese espacio ya no era de los jóvenes solamente, así que muchos comenzaron a pasarse a Twitter, casi escondidos a la vista de todos.

"Me encanta Twitter, es lo único que tengo para mí sola porque mis padres no lo tienen", tuiteó Britteny Praznik, una joven de 17 años que vive en las afueras de Milwaukee. Aunque ella aún tiene su cuenta en Facebook, se sumó a Twitter después de que más amigos en su escuela hicieran lo mismo.

Los adolescentes alaban la facilidad de uso y la capacidad de enviar textos cortos a un grupo de amigos, a menudo más pequeño que el que tienen en sus cuentas en Facebook. Pueden tener varias cuentas y no tienen que usar sus nombres verdaderos. Pueden además seguir las andanzas de sus celebridades favoritas.

La creciente popularidad entre los adolescentes se corresponde con las conclusiones del Pew Internet & American Life Project, una organización sin fines de lucro que monitorea los hábitos tecnológicos de la gente. La migración ha sido lenta, pero constante. Un sondeo en julio concluyó que 16% de los jóvenes entre 12 y 17 años usaron Twitter. Dos años ante, el porcentaje era de apenas 8%. "Eso es definitivamente un incremento significativo", comenta Mary Madden, especialista de investigaciones en Pew, que cree que esa presencia es mayor ahora.

Mientras tanto, otro sondeo de Pew encontró que casi uno de cada cinco jóvenes de entre 18 y 29 años usan el servicio de microblogueo, que les permite colocar sus mensajes de un máximo de 140 caracteres cada uno.

Inicialmente, Twitter tenía una reputación que muchos creían que no se ajustaba a los hábitos de los adolescentes, muchos de los cuales estaban usando ya Facebook u otros servicios similares en 2006, cuando fue lanzada la red de microblog. "El primer grupo en colonizar Twitter fueron personas del sector de la tecnología: autopromotores consumados", dice Alice Marwick, investigadora para Microsoft Research, que estudia los hábitos de los jóvenes en internet.

Sin embargo, a medida en que la red ha crecido, también lo han hecho las formas en que la gente y las comunidades lo usan. Para empezar, aunque muchos no se den cuenta, los mensajes no tienen que ser públicos. Muchos adolescentes tienen cuentas privadas y además usan seudónimos que solamente sus amigos conocen. Eso quizás lo explican mejor por las palabras de un adolescente que participó en un grupo de enfoque en Microsoft Research: "Facebook es como gritar en la muchedumbre. Twitter es como hablar en una habitación".


Fuente: AP