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domingo, 27 de mayo de 2012

La radiación de Fukushima no fue nociva para la salud


Ninguna de las seis muertes entre los trabajadores fue debida a la radiación recibida durante la crisis.


Los niveles de radiación a los que fueron expuestos los japoneses, incluidos los habitantes de la prefectura de Fukushima, tras el accidente de la planta nuclear que siguió al terremoto y al tsunami de 2011, fueron menores al límite que se considera nocivo para la salud, según establece un informe elaborado por un grupo internacional de 30 expertos convocados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), informa EFE.

La Comisión Internacional de la Protección a la Radiación (ICRP) recomienda niveles de radiación por debajo de la banda 20-100 mSv (milisieverts) y los mayores niveles de radiación se encontraron en habitantes de dos de las localidades de la prefectura de Fukushima pero se limitaron a una banda de 10-50 mSv. El sievert mide las dosis de radiación absorbida por la materia viva, y en milisieverts se indican los síntomas en humanos por radiación acumulada durante un año.

"En la prefectura de Fukushima y en las prefecturas vecinas las dosis efectivas estimadas están por debajo de los niveles de referencia acordados internacionalmente", concluye el informe. El texto señala que las dosis encontradas tanto en las prefecturas cercanas a Fukushima como en el resto de Japón "son bajas". Asimismo, indica que "se puede concluir que las dosis estimadas fuera de Japón causadas por el accidente de la planta de Fukushima están por debajo (y muy por debajo) de los niveles de dosis establecidos por la protección radiológica como 'muy pequeños'".

Las cifras indican que a excepción de esas dos localidades de la prefectura de Fukushima donde los niveles fueron de 10-50 mSv, en el resto de las localidades se establecieron en 1-10 mSv; en las prefecturas vecinas a la del accidente se situaron entre 0.1-10 mSv; y en el resto de la región entre 0.1-1 mSv. En el resto del mundo los niveles estimados fueron menores a 0.01 mSv y, en general, "bastante menores" a este límite.

Las personas que absorbieron mayores niveles de radiación lo hicieron a causa de la inhalación y a la exposición tanto a la nube de radiación como al contacto con suelo contaminado. Conforme se alejan de la zona del accidente, las personas fueron expuestas a la radiación a través del consumo de alimentos radiactivos.

El estudio también analizó los niveles de radiación encontrados en las tiroides de las personas evaluadas y obtuvo conclusiones similares, pero no analizó los niveles de radiación de los trabajadores que trabajaron en ella tras el accidente, algo de lo que se está encargando el Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de Radiación Nuclear (UNSCEAR, en sus siglas en inglés).

No han muerto trabajadores por la radiación

El estudio preliminar del UNSCEAR presentado el miércoles en Viene concluye que los seis operarios de TEPCO, la empresa gestora de la planta nuclear japonesa de Fukushima, que han fallecido desde el grave accidente ocurrido en marzo de 2011, no han muerto a consecuencia de la radiación recibida. A pesar de la elevada exposición a radiación sufrida por algunos de los trabajadores, "no se han informado sobre efectos clínicamente observables".

Wolfgang Weiss, presidente de turno del Comité, explicó a la prensa que uno de esos fallecidos tenía leucemia, aunque "se puede excluir que haya tenido algo que ver con la exposición radiológica". Según los datos del UNSCEAR, un total de 20.115 trabajadores estuvieron expuestos a radiaciones en Fukushima, de los cuales sólo ocho recibieron elevadas dosis de radiación. Weiss destacó que las mayores concentraciones de radiación sucedieron en los primeros días tras el accidente, cuando un número muy reducido de trabajadores estaban en la planta.

Por otra parte, Weiss calificó como "destacables" las medidas de contención llevadas a cabo por las autoridades japoneses, incluidas las evacuaciones a gran escala y el corte de suministro de leche para niños. Gracias a esas medidas, la exposición radiológica de la población local "fue muy moderada", aseveró el presidente del UNSCEAR, quien destacó en todo momento el carácter preliminar de los datos presentados. El organismo tiene previsto presentar un informe más exhaustivo dentro de un año.

viernes, 20 de abril de 2012

De Fukushima al plato

Quienes más directamente están padeciendo los efectos de esta contaminación son las miles de granjas y explotaciones agrarias, y no solamente las que se encuentran más próximas a Fukushima.

En breve se cumplirá el primer aniversario del accidente nuclear de Fukushima en Japón y sus consecuencias están lejos de ser conocidas y bien evaluadas. Las tareas para restaurar la zona siguen avanzado y la reconstrucción del área devastada tratará de lograr una aparente normalidad. El Gobierno japonés se esfuerza en mostrar al mundo, lo antes posible, una recuperación titánica y un esfuerzo colectivo digno de elogio. Pero en Fukushima desgraciadamente seguirá presente la contaminación radiactiva, un legado que durante generaciones no podrá obviarse ni olvidarse.

Quienes más directamente están padeciendo los efectos de esta contaminación son las miles de granjas y explotaciones agrarias, y no solamente las que se encuentran más próximas a Fukushima. Un caso emblemático es el del cultivo del arroz, uno de los principales alimentos de la dieta japonesa. El Gobierno en su afán de minimizar la gravedad del accidente nuclear, analizó algunas partidas dando el visto bueno para su consumo. Sin embargo, agricultores de Onami, a 56 km al noroeste de la central nuclear de Fukushima, decidieron realizar un contra análisis y encontraron niveles inseguros de cesio en su arroz.

La contaminación radiactiva también ha llegado a la carne de ternera, las verduras y el té. Y no sólo a la agricultura, la pesca es otra de las actividades económicas afectadas. Los pescadores del noreste de Japón continúan sufriendo enormes pérdidas debido a que los consumidores evitan comprar su pescado y mariscos. Esta es una consecuencia directa del peligro que supone la energía nuclear. Nadie desea comer los residuos que TEPCO (la propietaria de la planta de Fukushima) y la industria nuclear han esparcido por el planeta.

Cuántas veces habrán de repetirse sucesos como estos para darnos cuenta que no controlamos la energía nuclear. La humanidad ha podido desarrollarse y avanzar sin fisión nuclear, pero nunca ha logrado sobrevivir sin alimentos sanos y no contaminados. En la actualidad, tenemos tecnología suficiente para abandonar la energía nuclear, aunque el legado creado con sus residuos radiactivos, es un precio muy elevado que deberemos pagar por la ambición y egoísmo de una industria cuyo único objetivo es hacer dinero a cualquier precio.

Julio Barea (@JulioBarea), responsable de la campaña de Energía y Residuos de Greenpeace España

miércoles, 7 de marzo de 2012

Sabes realmente lo que pasó en Fukushima

Al día siguiente, 12 de marzo, Japón declara una zona de evacuación de 20 kilómetros, y el desplazamiento de decenas de miles de residentes. Posteriormente, el Gobierno amplia la evacuación a otras zonas altamente contaminadas, dando lugar a la eventual evacuación de 150.000 personas.


El 11 de marzo, un terremoto de magnitud 9 sacude la costa este de Japón, al que sigue un gran tsunami. Se pierde el suministro eléctrico en la central nuclear de Fukushima, y los sistemas de refrigeración fallan. Poco tiempo después se funden tres de los reactores y las explosiones de hidrógeno destruyen los edificios.

Al día siguiente, 12 de marzo, Japón declara una zona de evacuación de 20 kilómetros, y el desplazamiento de decenas de miles de residentes. Posteriormente, el Gobierno amplia la evacuación a otras zonas altamente contaminadas, dando lugar a la eventual evacuación de 150.000 personas.

Greenpeace muestra el 23 de marzo que la radiactividad liberada es suficiente para clasificar este accidente en el nivel 7 de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES). En ese momento el accidente había sido clasificado como de 4 a 5. El 12 de abril se aumenta oficialmente al nivel 7, el máximo de la escala INES. Dos días después, especialistas de Greenpeace comienzan las mediciones independientes de la radiación mas allá de los 20 Km, y aunque el gobierno japonés rechaza estas conclusiones, los expertos del OIEA confirman la necesidad de evacuación dos días después. Un mes después el gobierno solicita a los residentes la evacuar de estas zonas.

En abril, Japón anuncia que aumentará los niveles de radiación permitidos para los niños hasta 20 veces mas que el límite internacional reconocido y legal de 1 milisievert al año. En mayo, TEPCO admite que la fusión en el reactor 1 se produjo cinco horas después de la perdida de suministro eléctrico. También se produjo la fusión de los reactores 2 y 3. En junio, NISA, el regulador nuclear de Japón, anuncia que las emisiones de radiación de los isótopos radiactivos de yodo y cesio en el accidente son más del doble de lo que originalmente decía.

En julio, saltan a la luz numerosos escándalos que muestran que las compañías eléctricas utilizaban inmoralmente su influencia para conseguir el apoyo público a la energía nuclear. Más tarde, se suman a los escándalos los gobiernos locales y nacional. Naoto Kan, el Primer Ministro, es finalmente “reemplazado” por Yoshihiko Noda, que es mucho más pro-nuclear.

En octubre, Japón reconoce que el desmantelamiento de los reactores de Fukushima llevará más de 30 años, cifra que posteriormente modificó a 40 años. TEPCO había dicho en mayo que la planta sólo se cerraría de seis a nueve meses.

Diciembre, el primer ministro Noda dice que se ha conseguido la "parada fría" de los reactores de Fukushima, hasta los miembros del propio partido de Noda dicen que la declaración es una 'una ficción'.

Los científicos de la Universidad de Tokio, indican que existe una probabilidad del 70% de que un terremoto de magnitud 7,0 ocurra en Tokio (12,9 millones de personas), en los próximos cuatro años. A pesar de esto, y de todo lo anterior, la industria nuclear de Japón sigue impulsando la energía nuclear.

Más del 90% de los reactores de Japón están parados. Sólo dos los 54 reactores están funcionando y no hay problemas significativos con el suministro de energía eléctrica.
Y ahora que sabes todo esto, ¿crees que debemos seguir apostando y confiando en la energía nuclear?

Por Raquel Montón (@raquelmonton), responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace España.