El año fue pródigo en casos sensacionalistas: sexo, mentiras y videos, pero también corrupción, espionaje y complot: ningún ingrediente faltó a la cita.
El año se cerró con dos escándalos, de cariz político uno, de impacto estético-sanitario el otro. En nuestro país, Iñaki Urdangarín acaba de ser procesado por corrupción y, en Francia, las autoridades detectaron que decenas de miles de implantes mamarios de silicona contienen un riesgo cancerígeno.
Pero, de enero hasta ahora, no faltaron los casos que ocuparon la primera plana de los medios y se proyectaron al mundo entero.
Bunga-bunga
"Después de la cena, bajábamos al sótano en donde iniciaba el bunga
bunga" (NdR: sexo entre varias personas), declaró ante la justicia Karima El Mahroug, alias "Ruby Robacorazones",
una joven de origen marroquí que era menor de edad en tiempos en que
ocurrían estas cosas. La muchacha no se estaba refiriendo a cualquier
ágape, sino a los que organizaba el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi.
"Todas las chicas estaban desnudas, tenía la impresión de que
rivalizaban entre ellas con gestos sexuales cada vez más osados para que
Berlusconi las notara", agregó Ruby.
Las fiestas que daba el entonces Premier en sus residencias y que al
principio sólo habían sido material para el periodismo de escándalo y
sustento de la demanda de divorcio de su mujer, Verónica Lario, quedaron este año en la mira de la Justicia por la posible comisión de diferentes delitos.
Según la Fiscalía de Milán, la
joven Ruby, ligada a una red de prostitución con base en esa ciudad,
recibió dinero del jefe de Gobierno italiano por los servicios sexuales
prestados siendo aún menor de edad. El Cavaliere fue procesado en abril pasado por prostitución de menores y abuso de función pública (intervino ante la Policía para que la joven fuera liberada tras ser detenida por robo).
Los otros procesos de que era objeto el ex Premier con anterioridad a éste eran los casos Mediaset -fraude fiscal- y Mills -corrupción en actos judiciales.
El Cavaliere dejó finalmente el gobierno de Italia en noviembre pasado debido
a la dificultad para definir medidas contra la crisis que afecta a su
país. Pero a su desgaste político contribuyó grandemente el caso Ruby.
DSK
El 15 de mayo, el mundo enteró quedó estupefacto ante la noticia de que Dominique Strauss Kahn (DSK), director gerente del Fondo Monetario Internacional
y el político mejor posicionado en los sondeos para ganar las
elecciones presidenciales en Francia en 2012, había sido arrestado en
Nueva York por supuesto ataque sexual e intento de violación.
Lo denunció una asistenta del hotel Sofitel en el cual se alojaba el
funcionario. La imagen del economista esposado y mal afeitado dio la vuelta al mundo y causó indignación en Francia, sacando a la luz diferencias entre uno y otro lado del Atlántico respecto al
tratamiento de estos casos y a la presunción de inocencia.
Poco a poco, la versión de la acusadora fue mostrando grietas, al
punto que, dos meses después del estallido del escándalo, la Fiscalía de
Nueva York se vio obligada a retirar los cargos ante la insuficiente evidencia y, sobre todo, por datos que cuestionaban la credibilidad de la empleada del hotel.
Finalmente, en otro giro espectacular de esta historia, empezaron a surgir indicios de la existencia de un complot.
O, por lo menos, de una trampa tendida a Strauss Kahn en conocimiento
de algunas debilidades del personaje. Lo cierto es que el político
socialista quedó fuera de la carrera electoral, lo que no
deja de ser una buena noticia para las ambiciones reeleccionistas del
actual presidente francés, Nicolas Sarkozy.
El diario que espiaba a las personalidades
A fines de julio, en lo que definió como "el peor día de su vida" el magnate de los medios Rupert Murdoch comparecía ante una comisión del Parlamento británico para dar explicaciones sobre las escuchas telefónicas ilegales que uno de sus diarios más rentables, el sensacionalista News of the World,
había realizado en perjuicio de personalidades del mundo del
espectáculo y de la política. El caso provocó la renuncia de un jefe del
director de Scotland Yard, Paul Stephenson, y rozó al primer ministro británico, David Cameron, al asumir que había designado como portavoz suyo a un ex directivo de Murdoch involucrado en ese espionaje.
El escándalo comenzó cuando el diario británico The Guardian reveló que el News of the World
había intervenido el teléfono de una niña asesinada en 2002 y
borrado la evidencia. Ante las denuncias por espionaje, Murdoch decidió
cerrar el tabloide.
Hackerazzi
Un hacker aficionado a espiar a los famosos pirateó las cuentas de más de 50 celebrities, entre ellas, Mila Kunis, Vanessa Hudgens y Christina Aguilera. Pero su mayor "hazaña" fue filtrar las fotos íntimas que la actriz Scarlett Johansson
se había hecho a sí misma y subirlas a la red. Arrestado por el FBI,
que llevó la investigación del caso bautizando "Hackerazzi" a la
operación, Christopher Chaney, saboteador de móviles e e-mails de
celebrities, confesó: "Soy adicto a espiar a los famosos; comenzó como una curiosidad y fue como una bola de nieve, no sabía cómo dejar de hacerlo". Un hobby que puede costarle caro: acusado de 26 cargos, podían caerle 121 años de prisión
Traspiés de los Cascos Azules
Otro escándalo en la región fue el que protagonizaron los efectivos uruguayos que integraban la fuerza de paz de la ONU en Haití.
El episodio tuvo lugar en julio, pero sólo se conoció meses más tarde,
en septiembre, cuando se difundió un vídeo grabado con un teléfono móvil la supuesta agresión sexual de efectivos de aquel país contra
un joven haitiano de 18 años.
El desafortunado incidente generó mucha indignación en Haití. El
ministerio de Defensa de Uruguay, país que tiene 900 efectivos en Haití,
dijo que la investigación preliminar de la ONU encontró que los hombres
no abusaron sexualmente del joven haitiano y calificó al incidente de
"broma de mal gusto". De todos modos, sostuvo que los soldados habían
violado las reglas al introducir a un civil en sus dormitorios y que
podrían recibir sanciones severas.
El caso empeora la reputación de la ONU que ya no era la mejor en Haití donde
muchos ciudadanos ven a los efectivos del organismo mundial como una
fuerza de ocupación y siguen disgustados por el brote de cólera que -se
cree- había sido llevado al país por tropas de origen nepalí en el año
2010.
En el vídeo difundido
se veía a varios a varios hombres vestidos con uniformes militares
riéndose mientras sujetaban a un joven en un colchón. Uno de los
efectivos se mantenía de pie entre las piernas del joven y parecía
simular un acto sexual hasta que otros le gritaban "pará, flaco". En las
imágenes no quedaba claro qué había ocurrido exactamente.
Cadena de renuncias
En Brasil, siete ministros renunciaron en el transcurso de los primeros 11 meses de la gestión de Dilma Rousseff: con la sola excepción del ministro de Defensa Nelson Jobim, todos los demás debieron dejar la función pública por estar vinculados a distintos casos de corrupción. Tal fue el caso del jefe de Gabinete Antonio Palocci, del ministro de Transportes Alfredo Nascimento; de Wagner Rossi, titular de la cartera de Agricultura; Pedro Novais, de Turismo; Orlando Silva, de Deporte y, último en data, Carlos Lupi, Ministro de Trabajo.
Tanto Novais como Rossi pertenecen al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), lo que llevó a muchos analistas a preguntarse acerca de la gobernabilidad del país. Otros señalaron también la aparente discontinuidad entre las gestiones de Lula da Silva y su sucesora, Dilma Rousseff, en lo que concierne a la tolerancia ante los casos de corrupción de sus funcionarios.
El peligro PIP
En Francia, el escándalo estalló en torno a PIP, tercer fabricante mundial de implantes mamarios
de gel de silicona, cuyos productos están bajo sospecha.
Ocho casos de cáncer de mama -uno de ellos mortal- estarían vinculados al
uso de los mismos, según las autoridades sanitarias galas. Decenas de
miles de mujeres en el mundo -porque PIP exportaba la mayor parte de su
producción, en particular hacia América del Sur deberían, según aconsejan los expertos, hacerse retirar las prótesis implantadas.
Problema real
La conducta del esposo de la infanta Cristina de Borbón
ha obligado al rey Juan Carlos a distanciarse de su yerno y a
anunciar que, en adelante, publicará toda la información vinculada a
sus ingresos y gastos. Iñaki Urdangarin acaba de ser procesado por corrupción.
La justicia investiga el desvío de fondos públicos otorgados por el
Estado entre los años 2004 y 2006 a una fundación sin ánimo de lucro que
presidía. Parte de ese dinero habría sido desviado por Urdangarin hacia paraísos fiscales a través de una trama societaria.
Un escándalo más que inoportuno, en momentos en que la crisis
económica y el consiguiente desempleo golpean duramente nuestro país. La imagen de la realeza española se ha visto afectada, de tal forma que, en un gesto poco habitual, la Casa Real se ha visto forzada a dar explicaciones sobre la conducta de uno de sus miembros.
Como primera medida, Urdangarin fue excluido de los actos oficiales.
Además, se publicaron todas las partidas de gasto asignadas a la
familia real, en un intento por lavar la imagen de la monarquía.

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