lunes, 11 de junio de 2012

Vigile sus cotilleos por e-mail


Utilizar el correo electrónico corporativo para enviar chismes de otros compañeros es una actividad muy extendida entre todos los trabajadores, incluidos los presidentes: el 15% de los mensajes que se envían en la oficina no son más que cotilleos.


El correo electrónico se ha convertido en una herramienta indispensable en nuestra rutina laboral para comunicarnos e intercambiar información. Cada día, enviamos una media de 112 correos, de los que el 15%, aproximadamente, se pueden calificar de chismes, según un estudio realizado en el Instituto de Tecnología de Georgia.

Todos los trabajadores envían comentarios acerca de algunos de sus compañeros a través del e-mail, aunque 'la correspondencia' es más intensa entre los empleados de los niveles más bajos, seguidos de los directores y vicepresidentes.

Estas son las principales conclusiones a las que ha llegado el profesor Eric Gilbert, de la Facultadad de Informática del Instituto, después de analizar miles de correos de la desaparecida compañía energética Enron.

"Los chismes tienen mala fama y la mayoría de la gente los asocia a comentarios negativos. Pero la realidad es que son una forma muy importante de comunicación y pequeños comentarios ayudan a formar una idea bastante aproximada de alguien", asegura Gilbert, que es un experto en computación social. "El chisme es, generalmente, la forma en que sabemos cosas de otros compañeros y un medio para compartir información social".

La investigación ha detectado que la mayoría de los correos tiene un carácter neutro, aunque los cotilleos negativos son 2,7 veces más frecuentes que los positivos.

"Los cotilleos tienen cuatro objetivos principales: informar, entretener, influir e intimar. Todas estas categorías se han encontrado en los correos electrónicos de Enron", explica Tanushree Mitra, coautor del trabajo.

Para el estudio, los autores dividieron los e-mails en los siete niveles de jerarquía de Enron, desde los simples empleados hasta los presidentes y directores generales, y verificaron que el flujo era especialmente intenso entre vicepresidentes y directores, y de estos en ambos sentidos de la escala jerárquica.

Lecciones de la quiebra

Puede surgir la sospecha de que en ese intercambio de correos pudo haber ocurrido algo que tuviese que ver con la posterior quiebra de la compañía en 2001. Gilbert apunta que "los empleados medios no tenían ni idea de lo que sucedía". Sin embargo, después de la disolución de Enron, se adquirieron más de 600.000 mensajes intercambiados entre los trabajadores que han servido para numerosas investigaciones científicas y técnicas. Por ejemplo, "los filtros de spam mejoraron su eficacia extraordinariamente a partir de 2005, después del análisis de esos e-mails".

Ahora, Gilbert analiza esa correspondencia para descubir palabras y frases que predigan la dirección que siguen esos mensajes en la jerarquía corporativa. "Todos mandamos cotilleos, pero espero que los ejecutivos tomen nota de estos resultados antes de enviar mensajes que puedan resultar comprometedores", advierte el investigador.

Estos resultados se han debatido esta semana en la Conferencia Internacional del Weblogs y Medios de Comunicación Social, celebrada en Dublin.

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