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viernes, 18 de mayo de 2012

Dispositivo graba en tiempo real y alta resolución el comportamiento de las moscas frente a los olores

El equipo ha empleado moscas del género Drosophila, como modelo experimental. Posteriormente, los insectos se sometieron a repetidas pulsiones de diferentes sustancias olorosas de manera controlada.


Los resultados de una investigación sobre el estudio del comportamiento de quince moscas sometidas a siete señales olfativas diferentes, en base a sus preferencias y su sensibilidad olfativas mediante el sistema Flywalk, se han publicado en abril en Nature Scientific Reports. Sus autores son un equipo de científicos del Max Plank Institute (Alemania), junto a Zenon Mathews, investigador y director del grupo de investigación en Cognición, Computación y Robótica (SPECS) y Paul Verschure, investigador ICREA del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) -ambos de la UPF-, junto a Sergi Bermúdez, antes investigador de SPECS y ahora de la Madeira Interactive Technologies Institute (Portugal).

El equipo ha empleado moscas del género Drosophila, como modelo experimental. Posteriormente, los insectos se sometieron a repetidas pulsiones de diferentes sustancias olorosas de manera controlada, en cuanto a la composición, la concentración y el tiempo de exposición a las sustancias en investigación.

A través del sistema denominado Flywalk se pudo hacer el seguimiento del comportamiento de los insectos y grabar a tiempo real y a alta resolución, con una precisión de hasta 100 milisegundos. Con esta original plataforma de análisis se ha puesto de manifiesto que el comportamiento de los insectos es 'olor específico', de manera que cuando los insectos perciben un olor que les es atractivo provocan movimientos dirigidos a contra viento, mientras que cuando perciben un olor que los es repelente (a benzaldehído, por ejemplo), las moscas disminuyen su actividad.

Estos cambios de comportamiento también presentan diferencias según sea el sexo. Por ejemplo, las moscas hembras responden más que los machos a olores relacionados con los alimentos, como el acetato de etilo. Los científicos han relacionado este hecho con que las hembras buscan el lugar idóneo para hacer la puesta de huevos para que las larvas resultados tengan suficiente alimento a su alcance.

También se ha visto que a través de los órganos olfativos las moscas discriminan el sexo de sus congéneres, hasta el punto que los machos determinan el estado de apareamiento de las moscas hembras en base a señales olfativas. Con una feromona, el acetato de cis-vaccénico, el macho de Drosophila marca la hembra durante la copulación, y con ello se asegura que la descendencia procederá sólo de un macho concreto. Con el Flywalk se ha comprobado experimentalmente que esta sustancia realmente actúa de repelente para moscas machos.

sábado, 17 de marzo de 2012

Moscas sin sexo se vuelcan al alcohol

En un trabajo publicado por la revista Science, los investigadores descubrieron por qué la expresión "Esta noche no, cariño" puede llevar a "Deme otra cerveza". Las pruebas ayudarán a combatir el alcoholismo.


Millares de moscas macho frustradas han sido parte del estudio, que podría ayudar a que los científicos encuentren nuevos medicamentos para combatir el alcoholismo. Uno a uno, los ansiosos donjuanes fueron colocados en un recipiente con una hembra que acababa de copular. Por tanto, no estaba en absoluto interesada en volver a hacerlo en seguida. Se apartaba rápido, le pegaba al macho o expulsaba su órgano de desove para mantener al macho a raya.

Las moscas macho estuvieron en esa situación en sesiones de cuatro horas diarias durante cuatro días, tiempo suficiente para que desistieran de seguir buscando la cópula. Después, los machos rechazados fueron puestos en frascos donde se les ofreció dos tipos de alimento, uno normal y otro con alcohol. De manera sistemática se dirigieron al alcohol con mucha más frecuencia que los machos que habían terminado de copular. De hecho, los machos insatisfechos se pusieron evidentemente ebrios.

Algunos machos rechazados fueron llevados a un ambiente diferente para que estuvieran con hembras receptivas. Una vez que los machos tuvieron sexo, disminuyó su compulsión por el alcohol.

Los investigadores también colocaron a miles de machos de otros grupos con hembras vírgenes muertas, de manera que no padecieron el rechazo, pero tampoco tuvieron sexo. También consumieron más el alimento con alcohol.

Entonces, el experimento pasó a la siguiente etapa. Los investigadores realizaron otro trabajo relacionado con una sustancia que está en el cerebro de las moscas llamada NPF. Plantearon la hipótesis de que las actividades placenteras como tener sexo impulsan la actividad de los circuitos cerebrales que utilizan la NPF y eso genera satisfacción. Si una mosca no tiene el sexo que pide, el sistema se descompensa y la mosca siente la necesidad de buscar otras actividades compensatorias, como beber alcohol.

"Me parece que ésta es una muy buena apuesta para ponerla en práctica entre los humanos", sostuvo Ulrike Heberlein de la Universidad de California en San Francisco, quien dirigió el estudio. De hacerlo, "se podría decir que ahora podemos comprender por qué una experiencia adversa como el rechazo sexual puede llevar a alguien a beber".

Una futura investigación sobre el comportamiento de la NPF en los circuitos cerebrales podría arrojar luz sobre la biología del alcoholismo y posiblemente apuntar a tratamientos algún día, estimó Troy Zars, de la Universidad de Ohio en Columbia, quien no participó en el estudio reciente.



Fuente: AP

sábado, 11 de febrero de 2012

Las cebras desarrollaron su piel rayada para espantar a las moscas

Un equipo de científicos suecos y húngaros descubrió que la piel rayada de las cebras resulta 'poco atractiva' para las moscas por la forma en que refleja la luz, lo que podría ayudar a despejar un enigma que ha perseguido a los biólogos durante décadas, de acuerdo con el estudio que se publicará en el próximo número de esa revista.


Las cebras desarrollaron sus características franjas blancas y negras para mantener alejadas a las moscas, según un estudio que recoge la revista científica británica Journal of Experimental Biology.

Un equipo de científicos suecos y húngaros descubrió que la piel rayada de las cebras resulta 'poco atractiva' para las moscas por la forma en que refleja la luz, lo que podría ayudar a despejar un enigma que ha perseguido a los biólogos durante décadas, de acuerdo con el estudio que se publicará en el próximo número de esa revista.

"Comenzamos estudiando caballos negros, marrones y blancos, y descubrimos que obteníamos luz polarizada horizontalmente de los de piel oscura, un efecto muy atractivo para las moscas", explicó la profesora Susanne Akesson, de la Universidad de Lund (Suecia), según informa la cadena británica BBC.

La luz rebota sobre la piel de los caballos oscuros y viaja en forma de ondas hasta los ojos de un tábano hambriento, en un plano horizontal, un tipo de movimiento muy llamativo para estos insectos, según Akesson.

Sin embargo, en el caso de los caballos blancos, los científicos obtuvieron luz no polarizada, que se propaga a lo largo de cualquier tipo de plano, lo que la convierte en mucho menos atractiva para las moscas que, como resultado, molestan menos.

Tras este hallazgo, el equipo se centró en investigar el tipo de luz que reflejaba la piel rayada de las cebras y cuál era la reacción de las moscas.

Así, estudiaron el comportamiento de los tábanos ante distintas pizarras de colores claros y oscuros y otras sobre las que habían pintado franjas blancas y negras de distintas dimensiones.

Los científicos descubrieron que la pizarra con las franjas más estrechas, la que más se parecía al tipo de piel de las cebras, fue la que menos moscas atrajo, resultado que también obtuvieron al repetir la prueba sobre réplicas de caballos en tres dimensiones.

"Concluimos que las cebras habían evolucionado hasta alcanzar un diseño en el que las rayas fueran lo suficientemente estrechas para generar la menor atracción posible en los tábanos", añadió Akesson.