martes, 23 de octubre de 2012

Psicoquinesia: el poder del pensamiento sobre un cuerpo


La mente humana es muy poderosa, más de lo que imaginamos. Un ejemplo claro se manifiesta en algunas mujeres que han sufrido el denominado "embarazo psicológico", por el que llegan a producir leche materna, sin estar realmente embarazadas. Pero que la mente humana sea poderosa no significa que podamos desplazar algo con solo pensar en ello... o quizá sí: los científicos actuales no descartan la posibilidad de que esto llegue a realizarse en un futuro no muy lejano.


La psicoquinesia, mente sobre materia, o la capacidad de mover objetos pensando en ellos, es una característica propia de una deidad. Es una propiedad que se ha leído en literatura y se ha visto multitud de veces en cine y televisión. Muchos "mentalistas", como el israelí Uri Geller, se han jactado de doblar cucharas sólo con el poder de su mente, aunque sus supuestos poderes hayan sido desenmascarados mediante la simple técnica de no dejarle ni a él ni a sus colaboradores preparar las cucharas antes de sus demostraciones.

Los primeros experimentos sobre psicoquinesia se realizaron en el instituto Rhine de la universidad de Duke, una de las instituciones educativas más prestigiosas de los Estados Unidos. Después de un tiempo, el proyecto se abandonó, debido a que no se conseguían resultados fiables, ya que para poder mover un objeto se necesita mucha energía, y el cuerpo humano solo es capaz de generar, aproximadamente, un quinto de caballo de potencia.

Uno de los estudios más rigurosos sobre este tema, fue realizado en el programa PEAR (Investigación de las Anomalías de Ingeniería) de la universidad de Princeton, al mando del que fue decano de la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada, Robert G. Jahn. Los ingenieros, estudiaron la posibilidad de que la mente influyera en sucesos aleatorios, como por ejemplo pensar un número de dos posibles, como 1 y 2, y acertar el que se estaba pensando. Por un momento, se creyó que se habían obtenido resultados, pero parece que algún investigador hizo trampa en los experimentos, por lo que el proyecto se anuló.

Le siguieron los experimentos de Gertrude R. Schmeidler, doctorada en psicología por la Universidad de Harvard y profesora de la Universidad de Nueva York, quien consiguió reunir a estudiantes voluntarios con los que realizó experimentos, que tampoco llegaron obtener resultados satisfactorios.

Primeros resultados

Los estudios en este campo, comenzaron a aportar resultados, con el nacimiento de una técnica llamada biorretroalimentación, que consiste en aprender a controlar ciertas pautas cerebrales, como la frecuencia cardíaca, las ondas cerebrales (alpha, beta, theta, delta, gamma) y la respiración, entre otras.

Uno de los científicos que ha utilizado esta técnica ha sido Niels Birbaumer, de la Universidad de Tubinga (Alemania). Este investigador ayudó a personas paralizadas debido a una lesión nerviosa a variar sus ondas cerebrales, de tal manera que pudieron escribir frases sencillas en una pantalla de ordenador, solo con el pensamiento. También se les enseño a algunos monos a variar sus ondas cerebrales, por medio de la técnica, con el sorprendente resultado de llegar a controlar un brazo robótico por internet, de la misma forma, con el pensamiento.

Estudios más rigurosos fueron los realizados en la Universidad de Emory, en Atlanta (Georgia), en los que se insertó una placa de vidrio en el cerebro de un paciente paralizado debido a un infarto. La placa estaba conectada a un cable, y éste a su vez a un ordenador. El paciente, utilizando la técnica de biorretroalimentación, llegó a manejar el cursor, que se podía utilizar para escribir pensamientos.

Por otro lado, el neurocientífico John Donoghue de la Universidad de Brown, creador de un aparato llamado BrainGate, ha hecho posible que personas tetrapléjicas lean correos electrónicos o jueguen a videojuegos. El BrainGate está formado por un chip de silicio de 4 milímetros de grosor que contiene un centenar de minúsculos electrodos. El chip se inserta sobre la parte del cerebro que se encarga de la actividad motora. Por unos cables circulan las señales eléctricas del cerebro que llegan hasta un ordenador, que contiene instalado un software especial para estos estudios, y se encarga de traducir esas señales eléctricas a sus correspondientes impulsos mecánicos.

Jhon Donoghue, es una persona muy optimista, y que tiene planes muy ambiciosos para llegar a convertir ese ordenador que recoge los impulsos eléctricos del cerebro en un dispositivo de tamaño reducido, transportable fácilmente e inalámbrico y con tecnología wifi.

Que un ser humano, controle un ordenador con la mente, ya no es algo imposible. De hecho, no hace falta salir de España para ver estos experimentos. En la Universidad de Zaragoza, Javier Mínguez, ha aportado avances en este campo, y es que la psicoquinesia, ampliada mediante ordenador o por ondas de radio, es una posibilidad real.

Pero, ¿significa todo esto que un día podamos mover objetos, hacerlos levitar y manejarlos en el aire con solo pensar en ellos? No sin ayuda. Dicen los científicos contemporáneos que una posibilidad sería cubrir las paredes del lugar cerrado donde nos encontremos con un superconductor a temperatura ambiente, siempre y cuando éste sea inventado, y entonces cubrir los objetos de ese lugar con unos pequeños electroimanes. Si un ordenador controlase estos electroimanes y estuviese conectado a nuestro cerebro, entonces los objetos se moverían en el aire, por una propiedad del electromagnetismo denominada efecto Meissner.

Sí, en un futuro, se piensa que dentro de este siglo, la mente humana podría manejar objetos a distancia por medio de dispositivos electrónicos, hazaña que permiten las leyes de la física tal y como las concebimos hoy día.

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