lunes, 15 de octubre de 2012

Llega el otoño y los frutos secos ¡Cuidado, pueden ser peligrosos!


Durante el otoño, la producción y, en consecuencia, el consumo de castañas, nueces y otros frutos secos aumentan y, por ello, incrementa también el riesgo que estos productos tienen para los niños pequeños. Además, algunos colectivos, escuelas y guarderías celebran en esta época del año la fiesta de las castañas o de los frutos secos, en la que los niños aprenden a conocer estos alimentos. Dichas prácticas representan un riesgo para la salud de los niños menores de cuatro o cinco años, incluso un riesgo para su vida.


Aunque algunos niños menores de cinco años comen sin problemas pipas de girasol, almendras, cacahuetes, castañas y otros frutos secos, sus muelas no tienen todavía capacidad para triturar adecuadamente estos productos. Por ello, a veces son aspirados por el pulmón pasando desde la boca a las vías respiratorias en vez de pasar a la vía digestiva, que es la que conduce los alimentos hasta el estómago. En consecuencia, el fruto seco o una de sus partes va al pulmón, produciendo unas veces asfixia inmediata y otras obstrucción e infección de una o varias zonas del pulmón. 

Aunque sus hijos o sus alumnos hayan tomado otras veces frutos secos sin ningún problema, si es menor de cinco años, no se lo ofrezca más, no tiente a la suerte, la próxima vez podría ser la que el fruto seco se confunde de camino y en vez de ir al estómago (donde no sólo no hace daño sino que es un alimento bueno) va al pulmón, donde es muy nocivo porque tiene que ser extraído con riesgo, a veces incluso de mata. Sin embargo, son saludables los frutos secos finalmente triturados, los que están en forma de harina mezclados con cereales con los que se preparan las papillas de los bebés. Como es totalmente innecesario comer frutos secos enteros antes de los cuatro o cinco años, no se los ofrezca. Si observa que un niño pequeño come frutos secos, informe a su cuidador de los riesgos que entraña esta práctica. Por favor, divulgue el conocimiento médico, la mayoría de las personas desconocen el riesgo que entraña para los niños pequeños comer frutos secos y semillas.

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