jueves, 27 de septiembre de 2012

Un nuevo estudio científico confirma la toxicidad del maíz transgénico

Amigos de la Tierra exige la prohibición del cultivo de maíz transgénico en España. La asociación considera que se está experimentando con la salud de la ciudadanía. La organización ecologista, Amigos de la Tierra, pide al Gobierno la prohibición del cultivo de maíz transgénico en España. Ayer mismo se publicaba un nuevo estudio científico e independiente que demuestra los daños ocasionados por el maíz transgénico NK603 en la salud de las ratas analizadas.


Ayer se publicaba un nuevo estudio científico que demuestra los daños ocasionados por el maíz transgénico NK603 en la salud de las ratas analizadas. A la luz de los resultados, tan preocupantes, de la investigación, Amigos de la Tierra pide de nuevo al Gobierno la prohibición del cultivo de maíz transgénico en España. Ya existían dudas sobre la inocuidad de los transgénicos para la salud - una de las razones por las cuales otros países europeos han prohibido su cultivo en sus territorios- con estos nuevos datos las autoridades españolas y europeas deberán suspender todas las autorizaciones de cultivo e importación de transgénicos. En particular en España, deben desaparecer el cultivo comercial del maíz MON810 así como los cultivos experimentales con transgénicos, entre los que se encuentra el maíz NK603 [1].

Este nuevo estudio independiente, realizado por investigadores franceses, da a conocer los efectos provocados por el maíz transgénico de Monsanto NK603 sobre varios grupos de ratas alimentadas durante dos años con el maíz modificado genéticamente y/o el herbicida asociado Roundup. Se trata del primer estudio a largo plazo que evalúa los posibles daños sobre la salud del consumo de transgénicos. Los investigadores encontraron una mayor incidencia de tumores mamarios y problemas hepáticos y del riñón, además de comprobar una esperanza de vida menor en los animales [2]. Este mismo maíz se importa en España para consumo humano y animal, y se cultiva en campos experimentales con la posibilidad de que contamine a campos colindantes de maíz.

Una de las primicias de la investigación es que se ha analizado la exposición durante dos años a los alimentos transgénicos. Hasta la fecha, la mayor parte de los estudios fueron  realizados por la propia industria biotecnológica para conseguir la autorización europea, con test de 90 días, lo que hacía  imposible conocer los efectos a largo plazo. El estudio, en un periodo de dos años, precisamente revela que en los primeros meses no se detectan anomalías.  Esto implica que, como mínimo, se deberían revisar todas las evaluaciones de seguridad de todos los maíces transgénicos aprobados para consumo humano y animal en la UE, exigiendo estudios toxicológicos a largo plazo.
 
La sociedad española lleva más de 15 años expuesta a los transgénicos, solo en 2011 se cultivaron cerca de 100.000 hectáreas con OMG, contaminando al resto de cultivos, y sin conocer el alcance de los mismos. Pero además, el 15% de los productos que contienen soja y maíz están contaminados por organismos modificados genéticamente según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) [3]. Ante estos datos, es evidente que el Gobierno no puede garantizar la seguridad en la salud de la ciudadanía si se sigue cultivando e importando maíz y soja transgénicos.


[2] El Estudio:

[3] Datos de la AESAN: 

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