martes, 1 de mayo de 2012

El fotógrafo con tutú que ayudó a curar un cáncer

Bob Carey dejó de lado el pudor con el único objetivo de hacer reír a su compañera, que peleaba contra un tumor de mamas. Posó vestido de bailarina en las principales ciudades y parajes rurales de EEUU.


Un año antes de que Linda recibiera el diagnóstico del mal que la aquejaba (2003), el retratista había colaborado con el ballet de Arizona para recaudar fondos. Ahí fue cuando él y el tutú se conocieron.

Con el fin de recuperar la sonrisa de su mujer, que padecía cáncer de mama, Bob recordó lo mucho que le había alegrado a ella verlo con el típico atuendo de las bailarinas. Desde entonces, y durante años, el fotógrafo se dedicó a recorrer diferentes lugares de EEUU para llevar, nuevamente, la alegría a su hogar.

Además de los típicos paisajes urbanos, Carey eligió posar en campos de maíz, establos, el Gran Cañon, playas, entre otros sitios. Todas las imágenes son de una gran calidad técnica. Para producirlas, Bob no necesitó más que el fondo y su tutú.

Una vez escogido el escenario, él posaba y, con un control remoto, tomaba la instantánea a distancia. En algunas oportunidades, Linda funcionó como productora, al asesorar y ayudar a su esposo a elegir los lugares. Incluso, en más de una ocasión, ella debió explicarle a algún que otro policía por qué un hombre de 51 años desfilaba por la ciudad con tan atípico disfraz.

La alegría y la sonrisa ayudaron a Linda. Años después de que Bob comenzara con el Tutuproject, los médicos le dieron el alta y le transmitieron la buena noticia: el cáncer de mama se había ido.

Pero la campaña no caducó con la enfermedad. La idea de la familia es editar todas las fotografías en un libro (Ballerina) para recaudar 75 mil dólares y ayudar a diferentes instituciones que colaboran psicológica y emocionalmente con las mujeres que padecen el mal.

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