martes, 17 de abril de 2012

La Antártida ha perdido 10.000 kilómetros cuadrados en los últimos 17 años

Según ha explicado la ESA, poco después de su lanzamiento (el 1 de marzo de 2002) Envisat ha enviado imágenes de la separación de una gran parte de la barrera de hielo Larsen B en la Antártida.


El satélite Envisat de la Agencia Espacial Europea (ESA) se ha convertido, tras diez años en órbita, en el principal testigo de los cambios que están sufriendo las barreras de hielo de la Antártida. Ahora, los datos que ha facilitado a lo largo de su vida útil demuestran que la barrera Larsen B de la Antártida se  ha reducido alrededor de 10.000 kilómetros cuadrados en los últimos 17 años.
  
Según ha explicado la ESA, poco después de su lanzamiento (el 1 de marzo de 2002) Envisat ha enviado imágenes de la separación de una gran parte de la barrera de hielo Larsen B en la Antártida. Concretamente, se pudo ver como 3.200 kilómetros cuadrados de hielo se desintegraron en cuestión de días debido a las inestabilidades mecánicas provocadas por el calentamiento de la región.
  
A lo largo de la siguiente década, las pérdidas han ido sucedíendose y, según los datos del Radar Avanzado de Apertura Sintética (ASAR) de Envisat. Los datos que maneja la ESA es que Larsen B ha pasado de los 11.512 kilómetros cuadrados en enero de 1995, a 6.664 en febrero de 2002 y a tan sólo 1.670 kilómetros cuadrados a día de hoy.
  
La barrera de hielo Larsen está compuesta por tres secciones --Larsen A (la más pequeña), B y C (la mayor)-- que se extienden de norte a sur a lo largo del litoral oriental de la península Antártica. Larsen A se desintegró en enero de 1995, mientras que Larsen C ha mantenido una extensión más o menos estable. Sin embargo, las medidas realizadas con la ayuda de los satélites desvelan que está perdiendo espesor y que la duración del deshielo estival no ha dejado de aumentar.
  
El científico de la Universidad de Innsbruck, Helmut Rott, ha indicado que "las barreras de hielo son muy sensibles al calentamiento de la atmósfera y a los cambios en la temperatura o en las corrientes de los océanos". "La temperatura atmosférica al norte de la península Antártica ha aumentado unos 2.5°C a lo largo de los últimos 50 años, un incremento bastante superior a la media global, que está provocando el retroceso y la desintegración de las barreras de hielo", ha apuntado.

ENVISAT SERÁ RELEVADO EN 2013
  
Envisat lleva operativo el doble del tiempo inicialmente designado para su misión, y está previsto que continúe observando los campos de hielo, los océanos, la atmósfera y la superficie de nuestro planeta un mínimo de dos años más. Esto permitirá garantizar la continuidad de los datos de observación de la Tierra hasta que la próxima generación de satélites --los Sentinel-- entre en servicio en el año 2013.
  
Para Rott son "muy importantes las observaciones sistemáticas a largo plazo" porque ayudan a "comprender y modelar mejor los procesos de la criosfera" y "mejorar la capacidad de predicción de cómo responderán la nieve y el hielo ante el cambio climático".
  
En este sentido, ha apuntado que "los modelos climáticos actuales predicen un calentamiento drástico a altas latitudes". "Los datos recogidos por Envisat sobre la barrera de hielo Larsen confirman la gran vulnerabilidad de estas plataformas, y ponen de manifiesto la importancia de su papel en la estabilización de los glaciares que se encuentran aguas arriba", ha indicado.

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