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martes, 13 de noviembre de 2012

Un método para dejar de fumar siendo feliz y sin engordar


"No soy médico, ni psicólogo, pero quizá no haya mucha gente de mi edad en este país que haya fumado tanto como yo. Soy lo que Auster llama un veterano del tabaco. Creo que eso es más importante para escribir un libro de este tipo que todos los títulos académicos. Ya lo dice el genial fumador Italo Svevo en una de las citas que abren este capítulo: 'Nadie sabe más del vicio de fumar que un fumador'".

Éste es sólo un pequeño extracto entresacado de las primeras páginas del nuevo libro de Ricardo Artola Y un día dejé de fumar. Un método sin esfuerzo para abandonar el tabaco y seguir siendo feliz, que acaba de editar La Esfera de los Libros.

Basado en su experiencia personal, "la experiencia que cambió mi vida", dice el autor, esta obra cuenta su historia con el tabaco, una historia que empieza con treinta cigarrillos al día y termina en una nueva vida de bienestar sin cambios de humor insoportables, ni pensamientos obsesivos ni una alimentación compulsiva. Es más, en sus páginas cualquier fumador puede encontrar la fórmula perfecta para evitar esos quilos de más tan asociados a aquellos que dejan el tabaco.

Artola insiste en que en su libro no hay mentiras "pero sí consejos". Llena sus páginas de experiencias, decisión y "muchas ganas". Así, detalla el insomnio y la doble resaca, las cosas que pasan en el cuerpo, "aunque no lo sepas", cómo aprendió de nuevo a respirar o cómo siente el "miedo a recaer."

Ricardo Artola, "tengo cincuenta años y soy adicto al tabaco", confiesa en el arranque de este libro, afirma haber conseguido dejar de fumar "sin esfuerzo. Y eso incluye no tener cambios de humor insoportables para la gente que me rodea: no comerme las uñas hasta las raíces; no estar pensando obsesivamente en no fumar dieciséis horas al día (al menos, después de los primeros); no comer compulsivamente para tapar la carencia de cigarrillos y, por supuesto, no engordar".

En cuanto al esfuerzo necesario para dejar de fumar, Artola dice que la clave de que cueste menos, o no cueste, radica en que "una parte importante del esfuerzo lo he realizado antes de apagar los últimos cigarrillos".

Según la fórmula de Artola, antes de dejar de apagar el último cigarrillo es necesario tener en cuenta ciertas reflexiones: "Marcarse objetivos alcanzables. Librarse del hábito resulta fácil para unos pocos, difícil para la mayoría y casi imposible para algunos. La droga alivia la tensión creada por su propia ausencia. Hay un solo obstáculo: la falta de motivación. La conciencia que tengas sobre la necesidad de fumar debe ser el motor fundamental del tratamiento".

Durante el proceso, más reflexiones: "Beber mucho agua: te ayudará a purificar tu organismo y eliminar la ansiedad. Piensa como un no fumador. No pienses que eres un fumador tratando de dejar de fumar. Piensa como un no fumador que muy pronto lo será". Y después: "Los primeros tres meses después de dejar de fumar parecen ser los más difíciles. Todos los estudios demuestran que la apetencia por el tabaco no se apaga jamás completamente. Existen fases de reminiscencia del tabaco, ligadas a determinadas circunstancias o emociones".

En definitiva, todo un manual basado en una experiencia vital que ayudará al lector a comprender el origen de su adicción y afrontar la transición a la vida sin humos de la forma más consciente, fácil y agradable.

Ricardo Artola ha sido fumador toda su vida adulta y parte de la adolescente. Además de fumar, ha sido editor de libros durante veinticuatro años, es autor de dos libros sobre la Segunda Guerra Mundial y la carrera espacial y le encanta viajar. Vive en Madrid y añora Barcelona. Además, Ricardo Artola es colaborador habitual en el programa de esRadio Debates en Libertad.

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