jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Qué pasa cuando el jefe es el que menos sabe?


Un buen líder es aquel que, pese a no ser el que más sabe de su materia, se rodea de los mejores para hacer equipo. Una situación que, aunque no es habitual, no debería producir ningún problema si el responsable admite sus carencias y destaca como un buen gestor.

"Esta circunstancia es más habitual cuanto más arriba se está en la organización", indica Luis Miguel Fuentes, executive manager de banca de Michael Page. Sin embargo, en su opinión, "el mejor director general no es el que más sabe, sino el que mejor puede gestionar al equipo". Por tanto, a veces lo idóneo es contar con un líder que sepa sacar lo mejor de sus colaboradores.

Aunque no es habitual encontrar plantillas en las que su responsable ignore los detalles del mercado para el que trabajan, a veces pasa que se designa a un nuevo líder con experiencia en otra industria para revitalizar el equipo con nuevas ideas. Y eso no es malo. No hay duda de que "el directivo debe conocer las técnicas, pero lo más importante es que controle la dirección de personas", explica José Manuel Casado, socio fundador de 2C Consulting.

"Las funciones de un jefe son diferentes a las de un trabajador más técnico y, aunque siempre debe contar con los fundamentos, lo más importante son sus habilidades de dirección, liderazgo y, especialmente, para la gestión del talento", asegura Sergio Hinchado, manager de life science en Hays. Un jefe debe conseguir los mejores resultados a través de las habilidades técnicas de su equipo.

Sin embargo, no siempre se consigue un buen ambiente en un equipo en el que el líder es el que menos sabe. La peor situación que se puede producir es aquella en la que el jefe no cuente con la experiencia y habilidades suficientes para gestionar el grupo. "En este caso, la situación, tarde o temprano, se volverá insostenible para ambas partes y se debería producir un cambio en la estructura del equipo", advierte Fuentes.

El equipo

De cualquier modo, cuando el líder es que el que menos sabe debe comportarse con cierta humildad, aceptando sus limitaciones. "Es importante decir la verdad, ya que uno de los elementos esenciales para un buen entendimiento con los colaboradores es la confianza", explica Casado. Eso sí, tampoco puede dejar que le coman el terreno. Su objetivo no es demostrar que puede contar con un conocimiento exhaustivo del campo para el que trabaja, sino "conseguir sacar el mayor partido a aquellas personas con mejores conocimientos, gestionando el talento de la mejor manera posible", explica Fuentes.

El equipo debe demostrar que está alineado con la estrategia de la compañía y de su responsable, y sacar el máximo partido de su líder, pese a que éste tenga menos capacidades técnicas que el grupo. No obstante, puede pasar que algunos miembros de la plantilla lleguen a criticarle por su falta de conocimientos técnicos. En ese caso, el fundador de 2C Consulting aconseja que el jefe reúna a sus colaboradores para explicarles de dónde viene, y cuáles son los objetivos que quiere alcanzar con ese equipo. Es decir, establecer los límites.

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