miércoles, 10 de octubre de 2012

El vasco y el catalán no tienen quien les escriba...en la web


El catalán, el vasco y el gallego corren un serio peligro de extinción digital. El escaso soporte de tecnología lingüística reduce notablemente las posibilidades de estas lenguas de sobrevivir en los formatos electrónicos.


Las voces independentistas en catalán o los compromisos electorales lanzados en euskera y gallego tienen muy difícil hacerse oir en los portales digitales. Aunque los políticos y una parte de los ciudadanos defiendan calurosamente estas lenguas, la tecnología para la traducción automática o el procesamiento de textos está limitada a los idiomas mayoritarios.

No parece que la situación vaya a cambiar, por lo que cabe esperar un debilitamiento de estos idiomas en la web, tanto que pueden acabar por extinguirse, un peligro que es más fuerte para el euskera y el gallego, ya que sobre el futuro del catalán cabe ser "moderadamente optimista", concluye una investigación del Instituto Universitario de Lengua Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra.

El trabajo forma parte de Meta-Net, una red de excelencia europea integrada por 60 centros y 34 países, que ha estudiado 23 lenguas oficiales europeas y otros idiomas importantes a nivel nacional y regional. Como las lenguas españolas, el islandés, letón, lituano y maltés tienen pocas ayudas digitales y por tanto los riesgos son similares. Por el contrario, el inglés posee un buen soporte y se coloca en primera posición, seguido del español, francés, alemán, neerlandés e italiano, que cuentan con un soporte tecnológico moderado. En cualquier caso, el análisis matiza que ninguna lengua goza de un soporte excelente.

La profesora y coordinadora del estudio, Nuria Bel, destaca que desde Cataluña, Galicia y País Vasco ha habido iniciativas para preservar sus idiomas, pero "al final el problema es económico. Como con el español se resuelve todo porque tiene muchos hablantes, se espera que el resto de lenguas tenga la misma trayectoria. Pero en realidad tenemos que compararlas con el danés o el noruego, que cuentan con un número de hablantes similar, y lo que se ve es que éstos idiomas tienen el apoyo de un país, que es mucho más fuerte".

El documento recuerda que la aparición de la imprenta favoreció el intercambio de información en Europa pero llevó a la extinción a lenguas minoritarias, como el dálmata. En opinión de Bel, lo mismo podría suceder en la era digital con el gallego, el catalán y el euskera. "Si no hay traductores o correctores gramaticales, entre otras herramientas, los idiomas van perdiendo peso y utilidad y hay mucho riesgo de que queden reducidos al ámbito doméstico y se acaben perdiendo", señala.

Recortes a la lengua

La crisis económica también es una amenaza para las lenguas. "El informe dice que no se puede dejar esta cuestión a las fuerzas del mercado y que tampoco se puede confiar en que los estados resuelvan la cuestión", indica la profesora. "En las épocas de 'vacas gordas' había apoyo oficial, pero ahora la inversión ha descendido y si no se ponen a disposición de los ciudadanos las herramientas necesarias, acabarán hablando otros idiomas y los minoritarios se perderán".

A cada país le corresponde velar por sus lenguas, y a la Unión Europea facilitar la circulación de las mismas. Pero "en el caso de lenguas oficiales que no están protegidas por sus estados existe un vacío; y si la Xunta de Galicia o la Generalitat no invierten en mantener sus lenguas, ni tampoco lo hace el Gobierno central, acabaremos perdiendo todos".

Nuria Bel lamenta que con los recortes "el tratamiento informático de la lengua ha ido desapareciendo y no parece que vaya a haber ningún tipo de apoyo. Con el bajón la gente se acostumbra a no disponer de determinadas herramientas y esto tendrá un impacto futuro". Sin embargo, no toda la responsabilidad debe recaer en los políticos y "los ciudadanos también se deben implicar en estas cuestiones".

El análisis concluye que "podemos ser moderamente optimistas acerca del apoyo tecnológico a la lengua española. En España existe una pequeña industria linguística y se han producido y distribuido recursos y tecnologías de última generación. Sin embargo, el tamaño de los recursos y el número de herramientas son muy inferiores a las existentes para el inglés" .

Las instituciones de la UE gastan casi mil millones de euros al año en mantener su política de multilingüismo, esto es, traduciendo documentos e interpretando internvenciones orales. Los costes se podrían reducir con el desarrollo de tecnologías lingüísticas.

La coordinadora del estudio subraya que "las lenguas son importantes desde el punto de vista democrático y nadie es responsable de que le hablen en una determinada lengua desde su nacimiento. Desde este punto de vista, la lengua es un derecho como otro y tiene que ser defendida por encima de los intereses del mercado".


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