jueves, 4 de octubre de 2012

Decálogo para elegir el mejor máster


Son fechas en las que miles de profesionales y recién titulados universitarios estudian enrolarse en un programa de posgrado para mejorar su formación, acceder a un empleo o dar un salto en su carrera profesional. Es una decisión que hay que meditar, buscando y comparando información, resolviendo dudas y teniendo en cuenta los principales factores para escoger la escuela de negocios más idónea.



Hacer un máster implica una importante inversión económica, un sacrificio personal -especialmente si se compagina con una actividad profesional- y una intensa dedicación de tiempo. Elegir el programa que mejor responderá a nuestros intereses es una decisión que hay que tomar meditadamente, teniendo en cuenta una serie de factores para aprovechar al máximo la experiencia.

Los candidatos deben tomarse un tiempo para recoger información, opiniones y testimonios sobre las escuelas de negocios en las que están barajando matricularse. Las referencias directas son normalmente uno de los elementos que más se tienen en cuenta a la hora de decidirse.

No obstante, hay que someterlas a un proceso de análisis personal, haciendo preguntas y analizando cuál es el centro y el programa más idóneo para los objetivos que se persiguen, el perfil profesional y la capacidad adquisitiva. Para decantarse por un programa de posgrado, afirma Rafael Rodríguez-Alberola, socio director de la consultora especializada en Círculo Formación, "no basta con elegir, hay que acertar". Porque será una decisión que implicará una inversión económica y una dedicación de tiempo y esfuerzo personal importantes.

Uno de los principales objetivos suele ser el de conseguir un retorno de esa inversión accediendo a un empleo o mejorando la situación laboral actual. Un ejecutivo de más de 50 años con un máster casi triplica el salario medio de otro de su misma edad con FP (85.040 euros al año frente a 30.836), según un estudio de la consultora de recursos humanos ICSA. Entre los titulados universitarios, los que tienen estudios de posgrado pueden llegar a ganar 20.000 euros anuales más en puestos directivos.

Estos son los diez principales factores que hay que analizar a la hora de elegir:

1. Proceso de selección. Hay másteres para recién titulados universitarios, trabajadores con alguna experiencia y directivos. Es más recomendable hacer un posgrado cuando ya se tiene una cierta experiencia laboral para obtener el mayor aprovechamiento. Aunque a veces, a los recién titulados les puede servir para reorientar su futuro o especializarse.

Hay que informarse sobre el proceso de selección de cada centro. Cuanto más exigente, mejor; aumentará la calidad de los compañeros de clase. Además de acreditar la titulación universitaria, la experiencia profesional o el conocimiento de idiomas, suele incluir una entrevista personal y a veces una prueba escrita.

2. Horarios. Existen cursos a tiempo completo o full time que exigen plena dedicación. Los executive tienen horarios part time que se pueden compaginar con la actividad laboral. Eso también determinará en parte el tipo de compañeros de clase que se tendrán.

3. MBA o especialización. El programa generalista es el MBA, que da una visión transversal de todas las áreas de la empresa desde la óptica de la dirección general. Especialmente indicado para titulados de otras disciplinas que quieren asumir posiciones de gestión. Los másteres especializados son recomendables para jóvenes que quieren encauzarse hacia un sector, o profesionales que tienen que reorientar su trayectoria o reengancharse al mercado laboral. Muchos expertos vienen señalando que el futuro de la formación para profesionales pasa, precisamente, por la especialización, aunque el MBA sigue siendo el posgrado más emblemático.

4. Presencial o 'e-learning'. Hay másteres presenciales y cada vez más online. El aprendizaje en el aula tradicionalmente ha venido siendo más rico y aportando una mayor red de contactos. Puede ser más aconsejable si lo que se busca es una inmersión total, un alto en la carrera profesional o un cambio radical de sector.

Los programas vía Internet son más recomendables para quienes no pueden asistir a las clases presenciales por falta de tiempo o por motivos geográficos, o para quien sólo quiere adquirir unos determinados conocimientos concretos sobre alguna materia.

5. España o internacional. Los programas españoles compiten perfectamente en calidad con los foráneos. No obstante, adquirir una experiencia internacional es un valor en alza. Hay numerosos centros nacionales que facilitan intercambios con otros países, estancias académicas o incluso prácticas en empresas en el exterior como parte del programa formativo.

6. Plan de estudios. Hay que tener en cuenta la metodología del máster, que debe tener un enfoque práctico y el programa académico, que la escuela de negocios debe aportar de forma clara y detallada, explicando los bloques temáticos o áreas en los que se estructura y las asignaturas.

7. Reconocimiento empresarial. Una de las cuestiones más importantes a la hora de valorar un máster es su reconocimiento en el mundo empresarial, que es lo que nos abrirá más oportunidades profesionales. Una fuente de información muy fiable son los responsables de selección de las empresas y los cazatalentos. Hay que fijarse en los acuerdos que el centro haya establecido con diferentes compañías, organismos o asociaciones sectoriales, etcétera.

Otra pista sobre el reconocimiento del centro son las acreditaciones otorgadas por organismos que certifican la calidad. Las más conocidas internacionalmente en materia de MBA son Equis, concedida por la European Foundation for Management Development (EFMD); AMBA, la británica Association of MBAs; y AACSB, la certificación de la estadounidense Association to Advance Collegiate School of Business. Existen también en el campo de las finanzas y, más recientemente, han surgido las de márketing.

Los estudiantes que se graduaron en los años anteriores tienen una visión de primera mano de la institución y pueden transmitirnos cuál ha sido su experiencia reciente. Actualmente, las redes sociales proporcionan una buena plataforma para entrar en contacto con antiguos alumnos y empleadores y hacerse una buena idea del prestigio y oportunidades de empleo de cada escuela de negocios.

8. Profesorado. Existen profesores full time que enseñan, investigan, publican y en muchos casos hacen consultoría; part time, que compaginan la docencia con otra actividad; los colaboradores, expertos en un tema invitados a impartir algunas sesiones o una asignatura; y visitantes, normalmente de centros extranjeros, que aportan una visión internacional.

Hay que conocer la composición del claustro de profesores y buscar datos sobre su formación y trayectoria profesional. Incluso, se puede entrar en contacto con alguno de ellos para obtener una impresión de primera mano sobre el programa. Actualmente es relativamente sencillo a través de redes como Linkedin, Facebook o Twitter.

9. Bolsa de empleo. Uno de los factores más importantes a tener en cuenta a la hora de seleccionar una escuela de negocios es el funcionamiento de su bolsa de trabajo y los índices de colocación de sus antiguos alumnos.

A través de este servicio, las empresas hacen llegar ofertas de trabajo a los estudiantes y a sus antiguos alumnos. Una buena opción es contactar con profesionales que pasaron por el centro en cuestión o con profesores que impartirán las clases para comprobar la inserción laboral de sus postgraduados.

Las escuelas de negocios y centros de posgrado suelen tener asociaciones de antiguos alumnos que organizan actividades que facilitan una red de contactos profesionales, lo que se conoce como networking. En ocasiones también prestan servicios como formación continua gratuita o con descuentos, o seguir accediendo a la bolsa de empleo una vez concluido el máster, entre otras ventajas.

10. Instalaciones y servicios. Siempre es conveniente visitar la escuela en persona para conocer de primera mano el campus en el que se va a desarrollar el programa y a sus responsables.

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