lunes, 11 de junio de 2012

Ecosistemas marinos y costeros españoles amenazados


Los mares y océanos están sometidos a una gran presión, principalmente por el aumento de la población mundial y el modelo económico de los países más desarrollados.


En el Día Mundial de los Océanos, que se celebra mañana, WWF alerta de que la enorme riqueza de nuestra costa está en peligro. Enclaves emblemáticos del litoral, como Es Trenc (Mallorca), Marina de Cope (Murcia) o Valdevaqueros (Cádiz) podrían desaparecer en caso de que se lleven a cabo los macroproyectos urbanísticos que se están planificando. La organización insiste en que el respeto por el medio ambiente debe ser la base de nuestro crecimiento.

Los mares y océanos están sometidos a una gran presión, principalmente por el aumento de la población mundial y el modelo económico de los países más desarrollados. WWF recuerda que se está produciendo una acelerada degradación de los ecosistemas marinos con repercusiones globales. Así, en el Día Mundial de los Océanos, la organización denuncia las principales amenazas sobre los ecosistemas marinos y costeros y muestra cuáles son sus soluciones.

La sobreexplotación pesquera ha ido aumentando de forma exponencial en las últimas décadas, debido al incremento de la demanda mundial y al mayor esfuerzo de pesca de las flotas industriales. De hecho, ya se han colapsado pesquerías, como el boquerón de Alborán, y ecosistemas marinos, como la aparición de los blanquizales en Canarias.

Ante esto, la creación de reservas marinas, bien gestionadas y dotadas con medios para su mantenimiento y vigilancia, ha resultado ser una herramienta muy eficaz para el manejo de pesquerías y ecosistemas, con beneficios para las economías locales.

WWF pide al MAGRAMA y a las instituciones europeas que acuerden una reforma ambiciosa de la Política Común de Pesca (PCP) que garantice la sostenibilidad de las pesquerías. Para lograrlo, debe marcarse un objetivo de conservación de poblaciones a largo plazo, maximizando los beneficios socioeconómicos, incentivando la pesca selectiva y fomentando procesos participativos en la gestión de las pesquerías costeras y artesanales.

De otro lado, cabe destacar la destrucción y fragmentación de los hábitats marinos y costeros. Tras estos problemas están los efectos de ciertas pesquerías, las urbanizaciones a pie de playa, los nuevos puertos deportivos o industriales, la regeneración de playa, los fondeos incontrolados, o una acuicultura mal diseñada, factores que han alterado el 70% de las lagunas costeras y el 75% de los sistemas dunares en España.

WWF insiste en que el respeto por el medio ambiente debe ser la base de nuestro crecimiento. Dar un paso atrás y apostar por esta opción como la única salida a la crisis es un grave error, ya que la destrucción de la costa tiene un impacto directo sobre el turismo, uno de los pilares sobre los que se sustenta la economía del país.

Ejemplos recientes son los casos de Es Trenc (Mallorca), Marina de Cope (Murcia) o Valdevaqueros (Cádiz), donde municipios y CC.AA promueven un modelo de desarrollo caduco que, lejos de solucionar los problemas, los agrava y convierte al litoral en un espacio puramente económico, con el fin de explotarlo a corto plazo.

Además, estos desmanes urbanísticos cuentan con una fuerte oposición social. Con el objetivo de luchar contra la especulación urbanística en el litoral, y en apoyo de la actual Ley de Costas, las principales organizaciones ecologistas, WWF, SEO/BirdLife, Greenpeace, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción y GOB  han promovido la Plataforma “No a nuestra costa”, a la que ya se han unido casi 3.000 ciudadanos y 200 organizaciones. WWF recuerda que la movilización popular es fundamental para salvar los últimos reductos de naturaleza que quedan aún en nuestra costa. (www.noanuestracosta.org)

Asimismo, otra grave amenaza es la contaminación, tanto desde tierra como desde el mar, que ha convertido al océano en un vertedero a escala mundial. Sólo en el Mediterráneo, se derraman al año 600.000 barriles de petróleo de forma accidental y se vierten de forma deliberada más de dos millones de toneladas de contaminantes.

Por último, el cambio climático es ya una realidad que también afecta a los océanos, aumentando la temperatura media anual, desde las capas más superficiales a las más profundas. Las repercusiones se han manifestado en todo el Planeta, con efectos que van desde el deshielo de los casquetes polares (disminuyendo cerca de 2 millones de km2 la superficie helada del ártico en verano), hasta un cambio en la composición específica de las poblaciones marinas, consecuencia del aumento de las tasas de migración de especies alóctonas.

Según José Luis García Varas, Responsable del Programa Marino de WWF, “Los dirigentes políticos tienen la obligación de dar respuesta a estos problemas y amenazas y ofrecer una oportunidad de crecimiento más realista a medio y largo plazo. Relanzar la burbuja inmobiliaria y seguir destruyendo nuestro incalculable capital natural no puede constituir la vía de salida a la crisis. Valdevaqueros, Marina de Cope o Es Trenc son ejemplos del intento de solventar la debacle financiera sacrificando los últimos reductos vírgenes del litoral”. Y concluye: “Se ha probado esta fórmula y hemos visto que nos ha conducido a la ruina económica, social y ambiental. No se puede volver a cometer los mismos errores”.

WWF subraya que las soluciones pasan por promover otro modelo de desarrollo y por aplicar la legislación en materia ambiental, como la Ley de Costas, una ley totalmente vigente y adelantada a su tiempo.

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