viernes, 11 de mayo de 2012

El mercado del arte está que arde

Cada semana nos sorprendemos con un nuevo record en las casas de subastas. ¿Se percibe la compra de obras de arte como una inversión segura?


Parece que frente a las dudas y quiebros de los mercados de inversión tradicionales, la inversión artística acoge los ahorros de quienes buscan un refugio que no ofrezca tantos sobresaltos.

La semana pasada el circuito de subastas alcanzaba un nuevo récord mundial con la adjudicación de una de las cuatro versiones de "El Grito" de Edward Munch por 117 millones de dólares.

Hace dos días la obra "Naranja, rojo, amarillo" fue adjudicado por Christie’s en 66,8 millones de euros, superando ampliamente el precio de salida y los 56,10 millones de euros que se pagaron en 2007 por Centro blanco, del mismo autor.

Hoy es Roy Lichtenstein quien se supera a sí mismo, 15 años después de su muerte, ya que "Sleeping Girl", su famoso retrato de una joven rubia durmiendo, se subastó ayer en Sotheby's Nueva York alcanzando un precio de casi 45 millones de dólares. Se pisaba así la cotización más alta de una obra del artista americano que se produjo en noviembre pasado cuando su obra "¡Puedo ver la habitación entera… Y ahí no hay nadie!" alcanzó en Christie's Nueva York 43,2 millones de dólares.

"Sleeping Girl" fue pintado en 1964 y desde su primera exposición se convirtió en un icono del arte estadounidense de posguerra. La obra fue adquirida entonces por Beatriche y Phillip Gersh en la Galería Ferus. Y ha permanecido en manos privadas hasta ahora, cuando los Gersh, miembros fundadores del MOCA, lo vendieron ayer en Sotheby’s Nueva York por un precio récord de casi 45 millones de dólares, cuando había sido estimado en entre 30 y 40 millones.

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