martes, 8 de mayo de 2012

Cambiar el sistema educativo, un filón para tu negocio


La forma de enseñar y aprender ha cambiado. Las nuevas tecnologías y los cursos de especialización, como clases de apoyo a escolares y a desempleados, son algunas de las mejores oportunidades.


Una tasa de fracaso escolar del 28,4% –uno de los niveles más elevados de la Unión Europea–, un colectivo de cinco millones de desempleados y una creciente brecha digital entre padres y alumnos son algunos de los factores que están animando a los profesionales del sector de la educación a poner en marcha negocios que ayuden a mejorar esta situación. La preocupación por la efectividad de los sistemas educativos no es nueva, pero está repercutiendo en el hecho de que aparezcan diversas empresas que apuestan por nuevos métodos de enseñanaza.

Campos de actuación

Miguel Comín, creador de la Fundación Alia2, es uno de los muchos emprendedores que defienden y promueven cambios en la enseñanza. Uno de los ámbitos de trabajo de esta asociación sin ánimo de lucro es eliminar la brecha digital entre padres e hijos. “Hay que asumir que la forma de enseñar y aprender no es la misma. La tecnología y, en concreto, internet han cambiado el marco de actuación”, dice Comín.

El problema es que padres y educadores a menudo no saben cómo usarlas y son incapaces de resolver las dudas o problemas relacionadas con la tecnología. “Ahí es donde centramos nuestros esfuerzos. Tratamos de crear un internet más seguro y promover un uso adecuado de todas las herramientas que pone a nuestra disposición”, comenta el fundador de Alia2.

Renata López, creadora del centro de formación Esla, asegura que en el sector de la enseñanza la especialización es muy importante, pero también el seguimiento del alumno: “En los programas formativos es fundamental el acompañamiento al finalizar el curso. Por este motivo, en las clases de formación a desempleados, la relación no acaba con el final de las clases. Además de incluirles en nuestra bolsa de empleo, les asesoramos y aconsejamos para conseguir su inserción laboral, ya sea por cuenta ajena o creando su propio negocio”.

Una herramienta digital para mejorar la agilidad metal

¿Por qué los escolares españoles tienen un nivel de matemáticas tan bajo? Esta inquietud es la que movió a Daniel González de Vega y a Javier Arroyo a analizar las causas y, sobre todo, a tratar de buscar una solución. Tras muchas investigaciones y aprovechando sus conocimientos y experiencia en tecnología e internet, desarrollaron Smartick, una metodología de enseñanza online que con solo quince minutos al día, incrementa la agilidad mental, la capacidad de cálculo y fortalece la concentración y hábito de estudio.

Comenzaron a funcionar como empresa a finales de 2009 y recuerdan que lo más difícil fue conseguir los primeros clientes. “Nuestro producto era totalmente novedoso y era natural el rechazo. Explicábamos en qué consistía, pero hasta que no lo probaban y comprobaban su eficacia no confiaban. Después, con los resultados en la mano, se convertían en nuestros mejores vendedores”, comenta González de la Vega.

Estos dos emprendedores, que se conocían por su trabajo en Accenture, reconocen que para la consolidación de su iniciativa fue fundamental el apoyo de la Comunidad de Madrid. En el curso 2010-2011 se puso en marcha un programa piloto en el que participaron más de mil niños de primero a sexto de primaria en 33 colegios públicos, privados y concertados . En sólo tres meses de uso ya se obtuvieron resultados cuantificables: el 94% de los alumnos mejoró su capacidad de cálculo, el 70% incrementó su nota de matemáticas y más de la mitad, la del resto de asignaturas.

Pero sus retos no acaban aquí. Con un equipo de diez profesionales de distintos ámbitos empresariales, quieren aplicar la metodología a secundaria, trabajar la compensión lectora y están en contacto con distintas fundaciones y asociaciones para que Smartick sea accesible para niños en riesgo de exclusión.

Programas formativos adecuados a las necesidades del alumno

Renata López siempre ha tenido claro que quería dedicarse a la enseñanza, un sector que considera fundamental para el desarrollo y progreso de la sociedad. Desde 2000 dirige Esla Formación, una consultora cuyos programas abarcan distintas especialidades como idiomas, clases particulares y formación para mayores. Aunque reconoce que ahora, por la circunstancias económicas, uno de sus principales campos de actuación son los cursos para la inserción laboral de personas desempleadas.
Sus programas se han convertido en un referente y, según López, “en gran medida se debe a la especialización y adecuación de las materias a las necesidades de cada caso”.

Su trayectoria profesional comenzó en el Ayuntamiento de Zamora, donde fue coordinadora de proyectos formativos europeos y participó como profesora en distintas iniciativas. A partir de esa experiencia fue cuando decidió arriesgarse y sacar adelante su propia empresa. Junto a su marido, con una subvención de autoempleo de la comunidad de Castilla y León y sin oficinas comenzó su andadura empresarial. Un recorrido en el que la firma ha ido evolucionado, y ahora da trabajo a doce profesionales y cuarenta docentes.

Atraviesan un buen momento, con tres centros en Zamora y perspectivas de inaugurar uno más el año que viene, pero el camino no ha sido fácil: “Los primeros años fueron muy duros, con pocos recursos económicos, escasa experiencia y pocos clientes. Pero lo salvamos con mucha dedicación y teniendo muy claro el camino que queríamos recorrer”.

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