jueves, 26 de abril de 2012

La diversidad es la mejor defensa de los mamíferos ante el cambio climático

El estudio, publicado en la revista 'PLoS ONE', siguió el crecimiento y la disminución de la diversidad de familias de mamíferos, que habitaron el territorio continental de Estados Unidos, durante este período de tiempo.


Cuando se trata de la adaptación al cambio climático, la diversidad es la mejor defensa de los mamíferos. Esta es una de las conclusiones del primer estudio sobre cómo los mamíferos de América del Norte se adaptaron al cambio climático, durante el 'tiempo profundo', un período de 56 millones de años, que comenzó en el Eoceno, y terminó hace 12.000 años, con el fin del Pleistoceno, cuando los mamuts, el tigre dientes de sable, los perezosos gigantes, y la mayoría de megafauna del continente, desaparecieron.
  
El estudio, publicado en la revista 'PLoS ONE', siguió el crecimiento y la disminución de la diversidad de familias de mamíferos, que habitaron el territorio continental de Estados Unidos, durante este período de tiempo.
  
"Antes de que podamos predecir cómo responderán los mamíferos al cambio climático del futuro, tenemos que entender la forma en que respondieron a los cambios climáticos del pasado", ha explicado una de las autoras del trabajo, Larisa R. G. DeSantis.
  
La capacidad de los mamíferos para adaptarse a los cambios del medio ambiente hace que sea difícil predecir cómo van a responder. Por ejemplo, los mamíferos han demostrado la capacidad de alterar drásticamente su tamaño, y cambiar su dieta por completo, cuando su entorno se ve alterado. Además, la capacidad para regular la temperatura interna de los mamíferos los hace ser más flexibles que los animales de sangre fría, como los reptiles.
  
Los científicos consideran que el registro fósil de los mamíferos de los EE.UU., durante el período de estudio, es razonablemente completo: analizaron 35 familias diferentes, tales como los bóvidos (bisontes, ovejas y antílopes), los cricétidos (ratas, ratones y hámsters), los équidos (caballos y burros), los úrsidos (osos), los mamútidos (mamuts), y los lepóridos (conejos y liebres).

El estudio mostró que el rango relativo, y la distribución de las familias de mamíferos, se mantuvieron notablemente constantes a través de los grandes cambios climáticos de los últimos 56 millones de años. Este período se inició con un clima extremadamente caliente, con una temperatura global, superior en seis grados, a la de hoy en día, y se enfrió gradualmente a niveles sólo ligeramente más altos que en la actualidad.
  
Estos cambios fueron seguidos por un descenso dramático de la temperatura, y un calentamiento igual de abrupto, rematado con la Edad de Hielo, en la que se alternaban fríos glaciales, y períodos interglaciares más cálidos.
  
"Los datos muestran claramente que la mayoría de los mamíferos fueron muy resistentes al cambio climático, durante el 'tiempo profundo'", afirma DeSantis. La investigación ha demostrado que los mamíferos mantuvieron nichos similares a través del tiempo profundo, y es consistente con la idea de que los miembros de las familias de mamíferos pueden heredar áreas de distribución de especies ancestrales. La idea de que los nichos se conservan a través del tiempo es una premisa fundamental de los modelos que predicen las respuestas actuales de los mamíferos al cambio climático.
  
El estudio también encontró que las familias con mayor diversidad eran más estables que las familias menos diversas; y buscó evidencias de que las familias de la megafauna, o de otras especies que se extinguieron durante la extinción del Pleistoceno Terminal (también conocida como la extinción de la Era Cuaternaria, o de la Edad de Hielo), podrían haber estado en declive de antemano, pero no hallaron dichas evidencias.
  
Si el cambio climático fue el culpable de la extinción, encontraríamos diferencias entre la megafauna y los animales más pequeños; sin embargo, el hecho de que no se encontrara dicha evidencia no puede descartar esta posibilidad.
  
El papel que la diversidad juega en la adaptación de los mamíferos es particularmente importante, ya que los mamíferos han estado en vías de extinción, en cifras récord, durante los últimos 400 años. En un informe de 2008, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza predijo que una de cada cuatro especies de mamíferos terrestres en el mundo se enfrenta a la extinción. Como resultado de ello, la diversidad de las familias de mamíferos está en declive, en un momento en que necesitan esta diversidad para hacer frente a este rápido cambio climático.

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