viernes, 27 de abril de 2012

El oficio sin 'alma máter'

La Universidad española no se plantea la creación de un grado oficial para los jóvenes que sueñan con ser escritores. Y... ¿por qué para los futuros músicos y pintores, sí?.


Durante siglos ha habido Literatura en el continente europeo sin necesidad de que los escritores hayan recibido una formación previa. Ni en la escuela, ni a través de actividades extra académicas, ni en la universidad.

En la actualidad, el mercado editorial está en crisis y, en consecuencia, el oficio se está viendo afectado. Cada vez es más difícil que un joven escritor consiga llegar a los grandes escaparates literarios. Muchos se quedan por el camino. A pesar de todo, la universidad española no plantea la posibilidad de formalizar la profesión a través de unos estudios oficiales.

Cuando se observa esta realidad y la gran elasticidad de creación de títulos que ofrece el Plan Bolonia, una de las preguntas que saltan a la palestra es la siguiente: ¿Por qué un músico y un pintor sí que necesitan formación académica y un escritor no...?

"El músico necesita aprender una técnica; el pintor, también. En la escritura, las cosas son más sencillas. Todo el mundo sabe las técnicas: leer y escribir", nos explica Javier de Navascúes, profesor de Literatura de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra (Unav). A lo que apunta a continuación: "Hay que tener en cuenta que a diferencia de Estados Unidos, la tradición universitaria española y europea no ha contemplado nunca la formación de sus escritores. Ni por ahora creo que lo vaya a hacer".

Una de las razones que se subraya desde la universidad española para no comprometerse en la creación de un grado universitario para este sector es que no es fácil de evaluar en términos académicos. "¿Quién tiene un Sobresaliente...? ¿Cómo se puntúa eso? La calificación es muy compleja", concluye Navascúes.

Pero no es todo negro para los futuros escritores. Desde hace 20 o 25 años, en España existen talleres de escritura que facilitan el engranaje de los artistas. Los expertos los ven como una opción o complemento pero no como algo prioritario en su formación.

"Un taller no es necesario. Si lo hubiera sido, la literatura hubiera nacido hace 50 años... Pero es cierto que los talleres crean unos magníficos foros que la persona que quiere aprender por su cuenta no encuentra. Otra gran ventaja es que estos cursos encauzan más sencillamente lo que siempre se ha hecho: formar escritores, orientarles en lecturas, escucharles y hablar, animar y facilitar la publicación de sus obras", apunta el profesor de la Unav.

Andrés Sorel, secretario general de la Asociación Colegial de Escritores de España, es muy tajante sobre este tema. "Desde mi punto de vista no se puede ni se debe enseñar a escribir. De estas escuelas salen normalmente burócratas o amanuenses al servicio de los mercados y de la literatura entendida fundamentalmente como una mercancía más".

A pesar de su rechazo a la formación oficial, cree, como el profesor Navascúes, que las escuelas tienen su cometido. "Lo que sí pueden los talleres es fomentar la lectura y las prácticas de quienes sienten necesidad de escribir".

Por otro lado, aunque no es lo mismo ser filólogo que escritor, los estudios de Filología y la preparación para ejercer este oficio no están reñidos. "De hecho, en las clases de Filología hay asignaturas de creación. Y hay jóvenes que buscan ser escritores y para ello escogen estos estudios. Otro apunte es que hay filólogos que se han interesado como Dámaso Alonso y Miguel Dors. María Dueñas, por ejemplo, es un caso más actual. Es profesora de Filología Inglesa en la Universidad de Murcia y después del éxito de El tiempo entre costuras, está a punto de publicar su segunda novela", comenta Navascúes.

¡Americanos al poder!
Y mientras Europa se resiste, Estados Unidos tiene una larga tradición en la formación académica de sus escritores. "Los norteamericanos son muy pragmáticos –no digo que sea malo– y por esa razón que decidieran oficializar esta profesión, no es casual", concluye el docente.

Su oferta estelar es la de la Universidad de Iowa. El Programa en Escritura Creativa, mejor conocido como el Iowa Writers’ Workshop, empezó en 1936 y desde la fecha sus alumnos han ganado una docena de premios Pulitzer así como numerosos National Book Awards y otros galardones importantes.

Sorel, que ha realizado una estancia como escritor invitado, nos comenta su experiencia: "Te pagan una cantidad considerable de dinero para que te refugies allí a escribir y, a cambio, mantienes charlas con los alumnos o das alguna conferencia sobre tu obra".

No hay comentarios:

Publicar un comentario