martes, 24 de abril de 2012

El hombre que casi acaba con Disney


El viernes Nikki Finke soltaba la bomba, una noticia que no por menos anunciada, no deja de resultar sintomática de la tormenta perfecta que se debe estar viviendo en los despachos de Disney. El presidente de los estudios, Rich Ross, presentaba su carta de renuncia –es decir, que fue despedido- tras su desastrosa gestión de la producción de John Carter, la odisea de ciencia ficción espacial dirigida por Andrew Stanton, presupuestada en más de 250 millones de dólares –tampoco mucho más que Battleship, y de esta nadie ha dicho nada- y que sólo a mí parece haberme gustado. Y lo ha hecho, por cierto, hasta el punto de andar ya por el tercero de los maravillosos volúmenes que dieron lugar a la cinta, escritos por Edgar Rice Burroughs, descatalogados en España y conseguidos en una tienda que no os voy a decir, no sea que me quitéis los que me faltan.


Ross, procedente de la gestión de los canales televisivos de la compañía, no ha tenido un paso demasiado grandioso por la vertiente cinematográfica de la empresa desde su llegada al puesto, en 2009. Mientras en la pequeña pantalla dio luz verde a éxitos como High School Musical o Hannah Montana, en el cine a Rich Ross se le responsabiliza de cintas como Tron: Legacy (que acabó dando dinero) y la presente John Carter, aprobada por el anterior director pero desarrollada bajo su batuta. Ross, que sería el responsable del descontrol presupuestario de la cinta, aseguraba en su comunicado interno que se trataba de una decisión "difícil", pero que no creía que "el puesto de presidente encajase" con él.

El presidente de The Walt Disney Company, Bob Iger, publicó casi de forma inmediata otro comunicado en el que deseaba a Ross todo el éxito del mundo tras su marcha, lo que en el lenguaje diplomático de un ejecutivo equivale básicamente a responsabilizarse del despido y señalar la puerta al susodicho. Aún no se sabe, por cierto, quién será el sustituto de Ross al frente de Walt Disney Studios.

Pese a que bajo el mandato de Ross se estrenaron exitosos largometrajes como Alicia en el País de las Maravillas o las nuevas entregas de Piratas del Caribe, la mayoría de los éxitos son atribuibles a Dick Cook, su directo precedente en el cargo (que también fue despedido coincidiendo con el acuerdo con Marvel). Parecen haber contado más fracasos astronómicos como Marte necesita madres (cuyo estreno en nuestros cines fue cancelado por Disney) y G-Force, producida por Jerry Bruckheimer, que aquellos éxitos de taquilla.

Ahora mismo, y bajo la dirección de Ross, Walt Disney Studios sólo tiene un filme de relevancia en producción, The Lone Ranger, una adaptación de El llanero solitario producida por Jerry Bruckheimer y con Johnny Depp al frente del reparto (es decir, los hacedores de Piratas del Caribe), lo que sí resulta altamente significativo de su gestión.

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